Topar el gas por ley: el plan que estudia el Gobierno
¿Se puede fijar por ley el precio de algo que no se produce en casa? Eso es, en resumen, lo que el Gobierno tiene encima de la mesa: una intervención
inevitable del mercado mayorista de la electricidad —el
pool— ante el temor a un repunte aún mayor del precio del gas natural. Según fuentes políticas y empresariales, el Ejecutivo estudia recuperar la
excepción ibérica que España aplicó a partir de 2024, y lo hace con Sumar empujando por la izquierda. La pregunta no es si se puede anunciar. Es quién paga la cuenta.
Qué es el pool y por qué el gas fija el precio de toda la luz
El pool funciona como un mercado de precios marginales. Mientras hay sol, la fotovoltaica entra barata. Cuando anochece, esa producción desaparece y marcan precio las centrales más caras: los ciclos combinados de gas. El detalle perverso es que ese precio de la última tecnología lo cobran también la nuclear, la hidráulica y el resto de las renovables. Un kilovatio de sol acaba facturándose al ritmo de un kilovatio de gas. Por eso cualquier repunte del gas se contagia a toda la factura, aunque la luz que consumas no haya quemado una sola molécula.
¿Por qué el gas sube si España no produce gas?
Aquí está el nudo. España no tiene gas propio y su proveedor histórico es Argelia. Poner un techo al precio de una materia prima que importas tiene un límite evidente: si Argelia no acepta, no hay decreto que fabrique moléculas. Hay quien sostiene que el problema no es el mercado internacional sino el margen interno, y apunta a un dato incómodo: lo que Argelia cobra por su gas a España queda muy por debajo de lo que ese mismo gas cuesta en la factura del usuario final. La diferencia no se la queda el productor. En paralelo circula otra tesis: el deterioro de las relaciones con Argelia tras el giro hacia Marruecos encareció el suministro.
El precedente que el Gobierno evita recordar
Nadie en el Ejecutivo quiere poner el vídeo de la vez anterior. La excepción ibérica dejó como recuerdo una energía más cara, según la lectura crítica que se repite en los análisis. El otro espejo es más viejo y más simple: hay quien recuerda que, cuando se topó el precio de las mascarillas durante la pandemia, hubo farmacias que se negaron a venderlas por debajo del precio de coste. El mecanismo es el mismo que señalan los escépticos: si algo vale X, o pagas X o no lo tienes. Y ese X lo acaba pagando
el mismo de siempre.
Con estos mimbres, el decreto puede frenar la subida en el BOE. En el recibo, ya veremos.