Badalona equipa a su policía con TASER: ¿solución o gesto electoral?
El Ayuntamiento de Badalona ha presentado las nuevas pistolas TASER que dotarán a la policía local en respuesta al aumento de la delincuencia. La decisión, impulsada por el alcalde Xavier García Albiol, llega en un contexto de campaña electoral y con la presión de formaciones como Aliança Catalana. Sin embargo, la medida despierta más escepticismo que confianza.
Según datos recogidos en el debate ciudadano, las TASER llevaban 25 años de retraso en su implantación respecto a otros países. Su eficacia, no obstante, está en entredicho: el propio fabricante reconoce una tasa de fallo de una de cada tres veces, lo que las convierte en un arma tan imprevisible como una ruleta rusa. Para algunos, son menos lesivas que una porra; para otros, un peligro adicional si el sujeto cae contra el asfalto.
La sombra del uso selectivo planea sobre la iniciativa. Un sector del análisis sostiene que estos dispositivos se emplearán preferentemente contra ciudadanos autóctonos y no contra los colectivos que, según el relato oficial, protagonizan los delitos. La pandemia dejó imágenes de cargas policiales contra manifestantes, y ese antecedente alimenta la desconfianza.
En paralelo, hay quien reclama medidas más contundentes: armas de fuego reales o un endurecimiento del Código Penal. La discusión deriva hacia la autoridad perdida de los cuerpos de seguridad y la necesidad de protección legal para los agentes. Mientras, otros recuerdan que en Estados Unidos las cámaras personales han destapado realidades incómodas; en Badalona, de momento, solo hay TASER.
La paradoja de la disuasión
La TASER se vende como un arma menos letal, pero su uso no está exento de riesgos. En Internet abundan vídeos donde sujetos bajo los efectos de drogas o con determinación no se detienen tras la descarga. La pregunta que flota es si servirá realmente para reducir la delincuencia o si se convertirá en un adorno en los cinturones de los agentes.
Con las municipales a la vuelta de la esquina, la iniciativa de Albiol puede interpretarse como un gesto hacia el electorado más preocupado por la seguridad. Pero el escepticismo domina: nadie espera que las TASER sean la solución mágica, y muchos temen que acaben siendo utilizadas contra los mismos a quienes pretenden proteger.
¿Está Badalona preparada para el cambio o es solo humo electoral? La respuesta, como siempre, la darán los hechos... y los vídeos que acaben en las redes.