El candidato de Aliança Catalana en Figueres, de unos 30 años y exprofesor, mantiene una relación con una joven de 16 años, exalumna suya. El caso, legal pero polémico, ha provocado su salida de la carrera electoral y abre un debate sobre la edad de consentimiento y los límites éticos en el ámbito educativo. El partido independentista, que aspiraba a entrar en el Parlament, se enfrenta a una crisis interna que puede costarle votos clave.
La noticia estalló hace apenas un día: el candidato de Aliança Catalana (AC) en Figueres, un profesor de instituto de unos 30 años, mantenía una relación sentimental con una adolescente de 16 años, antigua alumna. Aunque la edad de consentimiento en España es 16, la diferencia de edad y el vínculo previo profesor-alumna desataron una tormenta política. El partido, liderado por Sílvia Orriols, reaccionó con celeridad: el candidato ha sido apartado de la lista y se le ha instado a dimitir.
Legal, pero éticamente cuestionable
En España, las relaciones sexuales consentidas con mayores de 16 años son legales. Sin embargo, el Código Penal tipifica el abuso de autoridad en ciertas relaciones de poder, como la docente. Aunque no existe una prohibición explícita para relaciones entre profesor y exalumno una vez finalizada la relación educativa, el componente ético es objeto de intenso debate. La antigua figura del delito de «estupro», derogada tras la Constitución de 1978, protegía a mujeres jóvenes hasta los 23 años en situaciones de abuso de confianza. Su desaparición legal deja un vacío que ahora se pone de relieve.
Varios análisis apuntan a que el consentimiento de una menor de 16 puede estar viciado por la asimetría de poder, especialmente cuando el adulto era su profesor. Un sector del electorado conservador considera la relación una «heterosexualidad sana», mientras que otros la califican de abuso. Lo que nadie discute es la contradicción con los valores que predica AC, un partido que se presenta como defensor de la familia tradicional y las costumbres.
Impacto político y económico para Aliança Catalana
AC, formado a partir de una escisión de la CUP, ha centrado su discurso en la defensa de la identidad catalana y el rechazo a la inmigración, con un perfil marcadamente conservador en lo social. El escándalo llega en un momento delicado: el partido aspira a obtener representación en el Parlament de Cataluña en las próximas elecciones. La crisis interna amenaza con desmovilizar a su base más moralista y dar alas a sus críticos, que lo acusan de hipocresía.
Desde un punto de vista económico, el desgaste electoral podría restar apoyos a las propuestas de AC en materia fiscal y de gestión pública, que incluyen una rebaja de impuestos y un mayor control del gasto autonómico. La pérdida de credibilidad afecta directamente a su capacidad de negociación en futuros pactos. Según estimaciones no oficiales, el partido podría perder entre un 5% y un 10% de los votantes indecisos que había captado en las últimas semanas.
Las dos Españas (o dos Cataluñas) frente al caso
El debate trascendió el ámbito local y se ha instalado en las redes sociales y los foros de discusión. Se enfrentan dos posturas. Por un lado, quienes consideran la relación un asunto privado y legal, y ven en la reacción una caza de brujas feminista. Por otro, los que sostienen que un profesor no puede mantener relaciones con exalumnas menores, por el desequilibrio de poder, y que cualquier persona pública debe someterse a un escrutinio ético más severo. Algunos comentaristas recuerdan que el progresismo ha defendido en otros contextos la rebaja de la edad de consentimiento, lo que califican de hipocresía. La tensión entre libertad individual y protección de menores queda al descubierto.
Conclusión
El caso del candidato de AC en Figueres no es solo un escándalo político menor, sino el reflejo de un debate social profundo sobre dónde están los límites de la libertad sexual, la protección de los adolescentes y la coherencia de los partidos. Mientras la justicia no tiene nada que decir, la política ya ha actuado. Queda por ver si el electorado castiga a AC con las urnas o si, como algunos pronostican, el partido logra capear el temporal presentándose como víctima de una persecución mediática.