Milei pierde Buenos Aires por 13 puntos y su plan económico se tambalea
El peronismo se impuso con el 47% de los votos en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra el 40% del padrón electoral argentino, frente al 34% de La Libertad Avanza y el PRO. La diferencia, de trece puntos, pulverizó las encuestas que anticipaban un empate técnico y convirtió unos comicios provinciales en un juicio nacional al gobierno de Javier Milei. El presidente reaccionó prometiendo autocrítica y, a la vez, radicalización: «Si hemos cometido errores desde lo político los vamos a corregir», dijo, sin mover un ápice de su plan económico.
Qué dicen los números de la economía argentina
El resultado no se explica sin el deterioro material. El PIB per cápita se desplomó un 11%, según el economista Carlos Melconián. Desde que Milei gobierna se perdieron unos 200.000 empleos privados, fueron cesanteados 180.000 trabajadores estatales y cerraron unas 15.000 pequeñas y medianas empresas. El salario mínimo cayó un 32%. «Se consume poco, invierte poco, produce poco y exporta poco», resume el propio Melconián, que no es precisamente un crítico del ajuste.
La lectura del oficialismo era que el sacrificio compraría prosperidad. La lectura de las urnas fue otra. El voto de bronca castigó el maltrato a pensionados y discapacitados y el escándalo que salpica a Karina Milei, hermana del presidente y copresidenta de hecho, por presuntos sobornos en la compra de medicamentos.
El peronismo se une y Milei se queda sin relato
Milei intentó polarizar. Llamó a clavar «el último clavo en el ataúd del kirchnerismo» y el efecto fue el contrario: un partido con más de setenta años de historia aparcó sus querellas internas y compareció unido. El gobernador bonaerense Axel Kicillof se convirtió en el gran ganador del pulso y ya se perfila como candidato presidencial para 2027. «Es una alegría reparadora, veníamos a poner freno a este Gobierno», declaró.
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en prisión domiciliaria, celebró desde el balcón y cargó en redes contra el gobierno: «Señalar con el dedo y estigmatizar a los discapacitados, mientras tu hermana cobra el 3% de coima de sus medicamentos, es letal».
El dólar, el FMI y el riesgo de corrida cambiaria
La preocupación inmediata es financiera. El Banco Central no logra contener el
dólar y el préstamo de 12.000 millones del FMI se ha evaporado en el intento de evitar que la divisa se dispare. En el foro se sigue la cotización con la precisión de un corredor de bolsa: el dólar a 1.450 y una banda del FMI con techo en 1.500. Un cimbronazo cambiario afectaría de lleno al plan económico.
Hay quien sostiene que las políticas aplicadas son de corto recorrido: recorte de gasto, economía anémica, hospitales sin recursos y pensionistas hambreados, mientras se endeuda al Estado para subvencionar la compra de dólares. El incentivo, en ese escenario, no es invertir en Argentina sino aprovechar la anomalía.
La factura política de octubre
El calendario no da tregua. Los comicios parlamentarios nacionales del 26 de octubre podrían repetir el correctivo. En el foro se recuerda que el partido de Milei ni existía en las elecciones anteriores y que ahora pierde en casi todas las provincias, salvo Chaco y Jujuy, con resultados que lo dejan tercero o cuarto en varios distritos.
La discusión de fondo es otra: si el «encantamiento» con Milei de parte de los votantes desfavorecidos que lo auparon en 2023 ha tocado techo. Los jóvenes que se sintieron atraídos por su verborragia no fueron a votar o eligieron a la oposición. La idea de un «cambio cultural» a favor del programa anarcoliberal se dio de bruces con las urnas.
Un ajuste sin ejemplo y sin red
El argumento más repetido es que a un pueblo no se le puede pedir un esfuerzo histórico mientras el gobierno vive en el sarao: viajes, peleas internas entre presidente y vicepresidenta, casos de corrupción y una hermana sin cargo electo tomando decisiones. La austeridad predicada no se practica en casa.
Queda la pregunta incómoda: si el ajuste era inevitable, ¿por qué se aplicó con crueldad y sin relato que lo sostuviera? Con el dólar en tensión y octubre a la vuelta, la gobernabilidad de Milei pende de un hilo que él mismo se empeña en tensar.