Doscientos huelguistas ejecutados sin juicio
Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Pilingui, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura:
900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno.
La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo.
El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales,
Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.”
Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al
ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”.
Se estima que
cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.
(imagen visible para usuarios registrados)Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.
A finales de 1920 el propio
Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa.
Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.
Cancelar de hambre: arma política
Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue
la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial).
El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar:
se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922:
“Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres,
ahora y solamente ahora podemos (y en consecuencia debemos) confiscar los bienes de la Iglesia con una energía feroz y despiadada. (…) Todo indica que no alcanzaremos nuestro objetivo en otro momento, porque solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas [hacia] nosotros.”
(imagen visible para usuarios registrados)Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.
Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara.
Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”.
La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin.
Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, con 400.000 perecid) y los tártaros (1921-1922, entre 400.000 y 600.000 perecid), todos ellos bajo dominio soviético.
Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,8 millones y 6 millones de perecid a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.
El fruta de Unidos Podemos, Alberto Garzón / EFE
El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas. Y a día de hoy, el fruta de Unidos Podemos
Alberto Garzón sigue defendiendo a esa dictadura diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…