Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Me parece que en este tema se presupone una inteligencia superior a uno y otro lado en una época en el que los cuatro que estaban minimamente formados partían la pana. De ahí para abajo los adeptos de cada uno: ejercito, guardia civil, influencias comunistas o facinerosos, etc... . Si un país tiene que llegar a una guerra civil ningún bando estaba lo suficientemente preparado intelectualmente para pararlo, por lo cual todos perdedores. Yo miraría a otros países y la influencia en los voluntarios y la reserva... .
 
Tú has dicho que desapareció con el golpe militar, y no.

Repito:

El Estado de Derecho desapareció en febrero de 1936 con el embeleco electoral y la posterior desaparición de los derechos de propiedad, expresión, información, reunión, asociación, y por último y más importante, el derecho a la vida.

Todo ello si es que consideramos el Estado de Derecho como un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad, y transparencia procesal y legal.

Luego cada uno puede tener su opinión, y todas son respetables, pero lo enunciado anteriormente como principio de gobernanza, es el Estado de Derecho, literalmente, no admite discusión alguna.

lo he dicho y lo mantengo, pero no sólo lo digo yo. mira el post que repite la inteligencia artificial o bot floodeador_
(mensaje citado en revisión)
 
lo he dicho y lo mantengo, pero no sólo lo digo yo. mira el post que repite la inteligencia artificial o bot floodeador_
Qué cosas más raras dices, inteligencia artificial, bot floodeador_¡Conspiración contra el incorrezto! Flipas.

Tú sueltas tu humilde opinión, lo que me da pie a contestar con un par de artículos... Sacas a colación al embajador Morgado, pues lo pongo ahí para que se sepa de quién se habla.

Y tú te vuelves orate con "botes flodeadores".

Ya te decía yo que tu curioso curro es muy divertido.
 
Que mi nombre no se borre en la *istoria* . Con esa falta de ortografía termina la carta de despedida de Julia Conesa, 19 años, modista, vecina de Madrid, cancelada el 5 de agosto de 1939 en una tapia del cementerio de la Almudena.

Julia, militante de la Juventud Socialista Unificada, fue detenida cuando su organización se preparaba para trabajar en la clandestinidad. Una de sus camaradas la denunció junto con otras 12 mujeres —Trece Rosas— y 43 hombres, todos muy jóvenes, algunos menores de edad. Los vendió por unos zapatos nuevos.

Quien se los compró fue otro militante de la JSU que había cambiado de bando, Roberto Conesa, con el tiempo célebre comisario de la Brigada Político-Social, maestro de torturadores como Billy el Niño. Fue su primer gran éxito. He contado esta historia muchas veces. La cuento una vez más, la contaré todas las veces que haga falta, porque esa hache ausente me obliga de por vida.

Ortega Smith me ha dado un motivo para sobreponerme a mi hastío, para ir a votar, para pedirles a ustedes que vayan a votar el 10 de noviembre. Ya sé que da pereza, pero no se puede consentir que el nombre de Julia Conesa, víctima del fascismo, verdugo de nadie, culpable sólo de luchar contra una dictadura por los derechos y las libertades de sus compatriotas, se borre en la Historia, con hache y con mayúscula. Merece la pena votar a favor de un Gobierno capaz de reformar el Código Penal, para que la manipulación de los datos históricos, la difamación y la calumnia sean delitos severamente castigados. Ya sé que no les apetece, pero si creen que nuestra democracia no se respetará a sí misma mientras no respete la dignidad de quienes lucharon por ella, no les queda más remedio que votar el 10 de noviembre.

Almudena Grandes
 
CONDADO DE BARCELONA
Los 23 mártires de Montserrat – Los crimenes de Companys
Cuando era niño, la Generalitat de Catalunya implantó la política llamada de “normalització lingüística” (¡había que estudiar en catalán y prou!) y, gracias a ello, hoy puedo leer la “Història de la persecució religiosa a Catalunya (1936-1939)” de Francesc d´Assís Picas, profundo conocedor del tema. Aunque bien pensado, más irónico es haber podido leer “El preu de la traïció” del marista Miquel Mir que narra el asesinato de 172 maristas, explicando la persecución, el chantaje y la traición que sufrieron estos religiosos por parte de dirigentes de la CNT-FAI que ocupaban cargos de responsabilidad en la Conselleria d´Interior de la Generalitat y en el Gobierno central de la República.
Hace unos días Montserrat Caballè, barcelonesa universal, declaraba que: “estar orgulloso de tu lengua no es obligar al prójimo a hablarla”… Claro que por lo visto, para tener la libertad de espíritu a la hora de hacer esas declaraciones, hay que hablar catalán, castellano y seis idiomas más como ella… O sea, ser inteligente… De todas formas yo no me avergüenzo de saber, leer y hablar en catalán.
Retomemos el tema. Picas, en su obra, recoge un pasaje sobrecogedor que vivimos en Cataluña en 1986. Un bárbaro incendio asoló Montserrat: ¡8000 hectáreas calcinadas! En la página 205, habla de una fotografía – que yo conservo publicada por La Vanguardia – de un monje anciano, el padre Ricard M. Sans abrazado a la imagen de la Virgen de Montserrat que se venera en la Cueva, donde él era el guardián, para apartarla del peligro de la llamas y ponerla a salvo… Y escribe Picas: “¡Dios mío, qué coincidencias! Cincuenta años justos que comenzó en Cataluña el fuego de una persecución religiosa… Cincuenta años atrás, en julio y agosto de 1936, el cielo catalán se cubrió de humo… Del humo de las iglesias que la Revolución mandó quemar… Hacía cincuenta años que otro monje, en 1936, abrazaba la imagen de la Moreneta para salvarla de una posible profanación de los perseguidores de la Iglesia y así evitar que fuera quemada con gasolina…”
Escribo esta larga introducción para hablar de Hilari Raguer. Dicen que es uno de los más prestigiosos historiadores españoles; yo no me avergüenzo de aclarar que no he leído nada de este afamado señor, y para la inmensa mayoría les aclaro que el “tal Raguer” es monje benedictino de Montserrat. De él afirma wikipedia que sus estudios versan sobre la historia política de Cataluña en el siglo XX, el papel de la Iglesia Católica en la Guerra Civil Española y la biografía de católicos catalanes represaliados por el franquismo. Su tesis doctoral, publicada en 1976, “La Unió Democràtica de Catalunya i el seu temps (1931-39)”, le sirvió para ser aupado por establishment de CIU (pujolistas), el mossèns de la U y poco más…
Si por su manera de explicar la historia le podía servir a alguien de referente, sus declaraciones tras la visita del Papa a España, nos terminan por dar a conocer al personaje. El historiador de los años 30 ha dicho:
– “Las declaraciones del Papa (“en España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un laicismo fuerte y agresivo, como lo vimos precisamente en los años treinta”) me hicieron pensar en Mourinho”.
¡Qué gracioso! ¡Qué poco estilo! Si usted tiene otra versión distinta a la del Papa, expóngala a la hora de responder, pero las gracietas déjelas para su recreación…
Y ahora, explíqueme cómo es posible que sea especialista en lo sucedido en la España de los años 30 y haya contribuido a mantener en el ostracismo los gravísimos episodios que sucedieron en Montserrat… Seguro que lo narrará en alguna de sus obras (¡o vete tú a saber!) pero me refiero al proceso de canonización de sus monjes mártires. Cuando entra en la Sala Capitular de su Monasterio y contempla la pintura mural de Pere Pruna: “San Benito recibe el homenaje de los 23 monjes mártires de 1936”, ¿mantiene la mirada observando tal ofrecimiento?
Porque, si algo queda claro en este lúgubre período de la Historia de España (desde mayo de 1931 a febrero de 1939), fue que se deseaba acabar con la Iglesia católica y eso, espero que no lo ponga en duda. A usted, que como yo nacimos en Madrid, le resultará familiar la fotografía de la Puerta de Alcalá y los enormes retratos de Stalin, Vorochilov y Litvinov que se colocaron cegando los arcos en noviembre de 1937, durante la celebración de la Semana de Homenaje a la URSS, en el XX aniversario de su Revolución, coronados con la frase ¡Viva la URSS! O los retratos de Marx, Lenin y Stalin que se colocaron en la reaccionarioda del Hotel Colón de Barcelona. Se intentó por todos los medios crear un país satélite soviético y en el punto de mira estaba la Iglesia. Aunque no cuadre con muchos de sus planteamientos…
Supongo que recordará las pintadas que hace tres años aparecieron en la entrada de la Escuela Llissach, en la comarca de Manresa, con los retratos de sus cuatro mártires Hermanos de La Salle, declarados beatos por la Iglesia, con la leyenda 498 fatxes menys (498 reaccionarios menos)… A los de La Salle o a los Maristas se le puede acusar injustamente de adoctrinamiento pero los argumentos se agotan cuando los asesinados son los 18 hospitalarios, beatos de la Orden de San Juan de Dios, de Calafell (Tarragona) por el delito terrorífico de cuidar niños asmáticos…
Raguer lea a Picas, por favor.
¿No tiene nada que responder al silencio litúrgico que durante tres años paralizó la vida monacal; la ausencia de peregrinaciones para postrarse a los pies de la Moreneta al son delVirolai; el destrozo de tantas cosas que hablaban de religión, el monumento al Abad Oliva; el desmantelamiento drástico; el éxodo de los monjes y de los niños de la Escolanía, comenzando por el Padre Abad, y que dieron como resultado 23 monjes mártires?
23 benedictinos serían asesinados cuando estaban teóricamente bajo la protección de la Generalitat de Cataluña que presidía el siniestro Companys. Estos son sus nombres:
1. P. FULGENCIO (José) ALBAREDA RAMONEDA
2. P. LEON (Luis) ALESANCO MAESTRO
3. P. VERAMUNDO MARÍA (Raimundo) BOQUÉ NOLLA
4. P. AMBROSIO JOSE (Agustín) BUSQUETS CREIXELL.
5. P. ODILIO MARÍA(Juan) COSTA CANAL.
6. P. SEBASTIAN FELIU ESCUDER.
7. P. PLACIDO MARÍA (Cándido) FELIU SOLER.
8. P. JOSE MARÍA FONTSERE MASDEU.
9. P. DOMINGO (Cipriano) GONZALEZ MILLAN.
10. P. ROBERTO (Juan) GRAU BULLICH, Prior.
11. P. RAIMUNDO (Antonio) LLADÓS SALUD.
12. P. LUIS PALACIOS LOZANO, Prof. Lenguas Orientales.
13. P. JUAN ROCA BOSCH.
14. P. ANGEL MARÍA RODAMILANS CANALS.
15. P. PEDRO VALLMITJANA ABARCA.
16. HNO. ILDEFONSO (Alejo) CIVIL CASTELLVI.
17. HNO. EUGENIO Mª (José) ERAUSQUIN ARAMBURU.
18. HNO. EMILIANO (Ignacio) GUILÁ XIMENES.
19. HNO. JOSE MARÍA JORDÁ JORDÁ
20. HNO. BERNARDO (Jaime) VENDRELL OLIVELLA
21. D. HILDEBRANDO MARÍA (Luis) CASANOVAS VILA
22. D. FRANCISCO DE P. SÁNCHEZ SOLER
23. D. NARCISO MARÍA (Pedro) VILAR ESPONA.
La Basílica, como es sabido, fue profanada por las Brigadas Internacionales que cantaron dentro el himno comunista, puño en alto, mientras un miliciano hacía sonar los acordes de la canción en uno de los órganos. Manuel Azaña, presidente de la República Española, escogió Montserrat, sin monjes ni fieles, para pasar unos días de descanso y gobernar bajo el precepto de lo dicho en el Parlamento en 1931: “¡España ha dejado de ser católica!”

Luego Montserrat fue utilizado como hospital de guerra, con 500 camas. El 23 de enero de 1939, ante el avance de las tropas nacionales, los mandos, tras evacuar, enviaron la orden de “volar todas las instalaciones”… la Providencia y la vergüenza de los que debían hacerlo, evitaron que el Monasterio fuera dinamitado.
Termino. Existe un catálogo editado con motivo de la exposición “Manuel Capdevila, pintor y orfebre” editado en el año 2000 por Publicacions de l´Abadia de Montserrat, en el que se dice que el Abad Aureli María Escarré quiso cumplir el deseo del Abad Antoni Marcet Poal “que llevaba muy adentro de su corazón el trauma que le supuso el asesinato de los 23 monjes de Montserrat al comienzo de la Guerra Civil y había pensado hacer un gran cáliz en su memoria”. Pero el Escarré del principio no fue el del final. También le pasó al cardenal Tarancón: ¡que homilías martiriales en Tortosa! Ya saben, pasaron los años y con ellos el olvido. En la página 25 de dicho catálogo se puede leer esta absurda historia:
“No sabemos exactamente los motivos, parece que era principalmente de carácter estético y de preferencia por un arte más moderno, pero el hecho es que el Abad Escarré mandó desmontar el precioso cáliz (datado en 1958)… haciendo otro… pensando ya en las concelebraciones multitudinarias… que tampoco fue del agrado del Abad por encontrarlo excesivamente alto y desproporcionado (éste datado en 1960). Tras varios arreglos, bajo el mismo hay una inscripción en la que ya no son recordados los mártires, dice simplemente: “En memoria del abad Aureli M. Escarré”. Esta es una historia triste pero hacía falta contarla”.
O sea, que el olvido ya viene de lejos. ¡Me parece que estoy pidiendo peras al olmo! Y Raguer, no me agradezca la propaganda, al contrario soy yo quien le doy las gracias por darme pie a escribir sobre lo que quería: los 23 mártires de Montserrat. A ver si va a ser como el que tiene nombre de ex presidente del Real Madrid, que se atreve a llamar analfabeto al Papa y desde su prepotencia le recomienda que lea su novela sobre el 36… Pero, hombre, para eso ya tiene el Martirologio… Desde luego el Planeta hace estragos.
Los 23 mártires de Montserrat – ReL.
 
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CONDADO DE BARCELONA, GUERRA CIVIL 1936, HISTORIA
Josep Tarradellas: el asesinato de 172 maristas a manos de la FAI en Cataluña.
El historiador Miquel Mir considera que el entonces conseller en cap, Josep Tarradellas, sabía del asesinato de 172 maristas a manos de la FAI. Mir acaba de publicar -junto con Mariano Santamaria- “El precio de la traición” (Pórtico), el cual relata uno de los episodios más desconocidos de la violencia anticlerical en Catalunya durante el año 1936: el asesinato de ciento setenta y dos hermanos maristas.
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Según recoge E-noticies.cat, el libro explica la persecución, el chantaje y la traición que sufrieron los maristas por parte de dirigentes de la CNT-FAI que ocupaban cargos de responsabilidad a la Conselleria de Interior de la Generalitat y en el Govern de la República.
Los testigos y las pruebas reunidas permiten afirmar que algunos gobernantes de la Generalitat de Cataluña conocían la persecución y el chantaje de doscientos mil francos franceses, que pagó infructuosamente la Institución Marista como el entonces consejero, Josep Tarradellas.
El dinero fue cobrado por Aurelio Fernández, cabeza del Departament de Investigació y de las Patrulles de Control, y secretario general de la Junta de Seguretat Interior de la Generalitat, que los entregó a Tarradellas , entonces también conseller de Finances.
“Las pruebas reunidas son lo suficiente elocuentes para afirmar que algunos gobernantes de la Generalitat de Cataluña estaban al cabo de la calle de la persecución y el chantaje de doscientos mil francos que los dirigentes de la CNT-FAI -con cargos de responsabilidad a la Conselleria de Interior de la Generalitat de Catalunya- hacían a la Institución Marista, y que este dinero cobrado por Aurelio Fernández fue entregados a Josep Tarradellas, que a su turno los entregó a Josep Asens para ser trasladados y depositados en Suiza”, acaba el libro (pág. 250).
Los autores también dan nombres: “Los responsables de todo el que pasaba eran Manuel Escorza, del Comité de Investigación de la FAI; Dionís Eroles, cabeza de Servicios de la Comissaria General de Ordre Públic; Josep Asens, cabeza de las Patrulles de Control; Aurelio Fernández, secretario general de la Junta de Seguretat e Interior de la Generaltiat de Catalunya; Silví Torrentes, cabeza del cuartel de Sant Elies” (Pág. 130).
Miquel Mir (Banyoles, 1955) es documentalista e investigador. Desde hace años, lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre los hechos de violencia revolucionaria y la expoliación del patrimonio civil y religioso durante la Guerra Civil. Con este propósito, está trabajando con varios archivos personales, como también documentos inéditos y testigos orales de las acciones que se perpetraron en la zona republicana durante el conflicto de 1936-1939. Ha publicado Entre el rojo y el […] (2006) y Diario de un pistolero de la FAI (2008).
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Un libro destapa el asesinato de 172 maristas a manos de la FAI en Cataluña at Archivo Enero 2010 a Noviembre 2010 de MinutoDigital.com.
 
En Julio de 1938, 7 republicanos maniatados, una mujer y 6 hombres, fueron asesinados por falangistas en La Bornaína (Asturias)
(imagen visible para usuarios registrados)Una vez liquidado el frente norte, miles de combatientes republicanos huyeron al monte, refugiándose como podían, perseguidos por franquistas y falangistas, que también represaliaban a sus familias y vecinos. En la estrategia persecutoria se quemaban todas las cabañas que había por los montes, lo que obligó a usar las cuevas naturales o minas que había por las montañas. El 28 de julio de 1938 fueron asesinadas 7 personas que se ocultaban en la mina abandonada El Rebollal, cerca de La Bornaína, en el concejo de San Martín del Rey Aurelio.
Eran soldados republicanos derrotados por el ejército sublevado, y huían en retirada desde la zona oriental de Asturias hacia la zona central. Tras ser delatados, la mujer y 7 hombres, los falangistas se adentraron en la mina usando, a modo de escudo humano, al vecino de El Candanal José Garcia Laviana, al que habían ido a buscar a su casa, organizándose un tiroteo entre los militares y los encerrados, resultando perecid aquel vecino que nada tenía que ver con aquel encierro.
Los falangistas tapiaron la bocamina, que no tenía otra salida al exterior, sitiando a los republicanos durante 3 días y 3 noches. Eran: Aquilino Suárez Fernández (25 años), Cándido Fernández Montes (21 años), Francisco Fernández Nava (30 años), Vicente Roces Fernández (36 años), Jamino Fernández Suárez (26 años), Amalio Fernández Rodríguez (21 años) y José Garcia Laviana (22 años), a los que se había unido la jóven de 23 años, Oliva Faza Castillo, esposa del asesinado alcalde de Piloña, Laureano Argüelles Felgueroso, que fue amarrado a la cola de un caballo y arrastrado por los caminos de Infiesto hasta ser rematado en un lugar conocido por Llano Del Río.
Transcurridos 3 días y noches, de asedio, agotados por el hambre y por la situación cada vez más irrespirable, se llegó a un acuerdo negociado en el que el jefe militar prometió respeto por sus vidas hasta que un consejo de guerra decidiera, prometiéndoles bajo su palabra de honor que si no tenían delitos de sangre serían declarados ciudadanos libres. El portavoz del grupo guerrillero, previa consulta con sus compañeros, sabía que ninguno de ellos tenía responsabilidades de ningún delito, excepto el puramente político; entonces accedieron a salir y entregarse sin hacer resistencia alguna. Sin embargo, uno de los sitiados, Aquilino Suárez Fernández, desconfiaba de las garantías de los facinerosos, y convencido de que les esperaba la gloria, prefirió quitarse la vida antes de entregarse a los facinerosos.
Cuando decidieron abandonar su encierro fueron amarrados entre sí. Mientras estaban sentados en unos maderos apilados, comiendo una onza de chocolate con un trozo de pan que les habían suministrado los militares, el somatén falangista se acercó gritando, y saltándose las garantías dadas por el jefe militar y sin que apenas hubiese más palabras los falangistas comenzaron a disparar ráfagas de metralleta contra aquellos hombres y aquella mujer hasta dejarlos sin vida, imponiendo la ley del silencio ante la pavor presencia de las familias de las víctimas llevadas al lugar para presenciar tan ruin acto. La mujer y los 6 hombres cayeron fulminados al suelo, algunos tenían aún chocolate entre sus manos como se puedo comprobar cuando fueron enterrados allí, en el panteón levantado en el mismo lugar donde fueron asesinados.
Realizada la matanza, los falangistas marcharon camino abajo cantando el “caralsol”. Pero esa banda no había subido a “montar guardia junto a los luceros”, sino que había ido a lo suyo, que nunca fue la trinchera, sino el robo y el asesinato. Aquellos y otros falangistas, fistros en el frente, pero concienzudos malos en la retaguardia, desde el primer momento “montaron guardia”, pero en los cuartelillos de todos y cada uno de los pueblos de España, como instrumento del terror para el ejercicio del terror, sistemáticamente decretado desde arriba durante la dictadura militar de Franco y sus sicarios.
Los restos de las víctimas descansan en el día de hoy con una placa puesta a su cabecera, donde se puede leer la fecha de su asesinato y el nombre de cada uno de ellos. La fiesta socialista en La Camperona se inicia, año tras año con el homenaje a las 8 víctimas de la represión franquista, muy cerca del enclave en el que en julio de 1938 fueron asesinadas en la mina La Bornaína,

El día 27 de octubre de 1937 termina la guerra civil en Asturias. Desde ese día hasta julio de 1938 hubo tiempo suficiente para rendirse y entregarse a las tropas de Liberación Nacional o volver a sus líneas. En caso contrario se emplearon tácticas de combate contra los combatientes irregulares, todo dentro de la legalidad vigente.

Durante el tiempo en que Piloña - Infiesto estuvo en manos del bando republicano, fueron asesinadas 50 personas, además de los saqueos, robos, atracos y quema de elementos arquitectónicos de valor histórico-religioso.
 
“La izquierda catalana ha querido negar a las 8.000 víctimas de Lluís Companys”
“La izquierda catalana ha querido negar a las 8.000 víctimas de Lluís Companys”

EL AUTOR, ESPECIALISTA EN LA GUERRA CIVIL, PUBLICA ‘LA OTRA MEMORIA HISTÓRICA’.

CUENTA CRÍMENES OCULTOS DURANTE MÁS DE SIETE DÉCADAS.

Hace ya una década que el documentalista Miquel Mir lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre los hechos de violencia revolucionaria y el expolio del patrimonio durante la Guerra Civil. Ahora presenta estas investigaciones en forma de libro, concretamente La otra memoria histórica (Nowtilus), que se centra en el asesinato de los Hermanos Maristas de Barcelona.

-¿Quién gobernaba realmente la Cataluña del 36?

-Lluís Companys se mantuvo en la Generalitat pero dio todo el poder a los anarquistas de la CNT-FAI al crear las Milicias Antifascistas. Juan García Oliver tomó las riendas del Orden Público y Aurelio Fernández de las Patrullas de Control.

-¿Como se gestó el chantaje a los maristas?

-La casa provincial estaba en Badalona, pero tras la quema en la Semana Trágica, se fueron al Monasterio de las Avellanas, al pie del Pirineo. En el 36 llegó el comité de Orden Público y saquearon el monasterio, cometiendo algunos asesinatos y muchos secuestros. Los maristas y sus abogados pactaron la liberación de los presos con el consejero de Cultura y el de Gobernación: 200.000 francos que entregaron a Aurelio Fernández…
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-¿Y el posterior asesinato?

-Dejaron salir a algunos estudiantes jóvenes pero a los demás los subieron en un barco y se dieron voces para que salieran los que estaban escondidos. A los 47 del barco los cancelar en el cuartel de la calle San Elías. Saquearon todos lo colegios y conventos y cancelar a 192 maristas en toda España.

-¿Qué implicación tuvo Josep Tarradellas?

-Según los testimonios, Tarradellas recibió los 200.000 francos y acudió a Suiza para comprar armas para las Patrullas de Control.

-¿Por qué ha tardado 75 años en salir a la luz?

-Aparte del silencio habitual de la izquierda, los maristas querían esperar la beatificación de sus hermanos para evitar interferencias. Una vez conseguido, es hora de explicar que todos los dirigentes cobraron el dinero y les traicionaron.

-Las víctimas, ¿los de siempre?

– Familias, por el hecho de ser católicas; fabricantes; farmacéuticos; abogados; profesiones liberales en general. También, miembros de la Liga Regionalista, de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña y carlistas. Y 52 socios del Círculo Ecuestre de Barcelona, a quienes les confiscaron el local del Paseo de Gracia, quemaron archivos e instalaron la sede del PSUC, llamado Casal Carlos Marx.

-¿Qué otros hechos relata el libro?

-Las 4.500 víctimas de Paracuellos y Torrejón, las 600 de la fosa de Camuñas, el tesoro de la República que se envió a Rusia tras el botín confiscado al Banco de España. En Cataluña existe el Memorial Democrático, una institución pública, pero hay otra historia.
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FOSA DE CAMUÑAS

-¿Ha recibido amenazas por remover la historia de Cataluña?

-Los sectores de la izquierda catalana, ya sean socialistas, republicanos, comunistas o anarquistas, quieren negar las 9.000 personas que cancelar durante el mandato de Companys. Han tergiversado la historia de sus partidos para vender que Cataluña era una tierra de libertad. No quieren reconocer que confiscaron el patrimonio de las principales familias, saquearon casi todas la iglesias, robaron las cajas de seguridad de los bancos, etc. Y prácticamente todo, en los cinco primeros meses.
vía “La izquierda catalana ha querido negar a las 9.000 víctimas de Lluís Companys” | Escandalera.
 
EL TURQUESA: ¡ARMAS PARA LA GUERRA!.-V
Publicado el septiembre 23, 2010por ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ
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Imágen de Indalecio PRIETO, con bigote y sombrero, en su expediente policial.

” Me declaro culpable ante mi conciencia , ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario de octubre de 1934. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo…”
(Indalecio PRIETO en el Círculo Pablo Iglesias de México, el 1 de mayo de 1942).


Comenzaré este capítulo refiriéndome al mítin celebrado en el cine Pardiñas de Madrid, el 4 de febrero de 1934, cuando Indalecio PRIETO llegó a asegurar que si los socialistas iban a la lucha, triunfarían. Allí, en uno de sus mítines más agresivos, expuso todo su programa de medidas revolucionarias que pensaban llevar a cabo los socialistas cuando se hiciesen con el poder, mientras con sus saltones ojos de batracio, exclamaba ante el auditorio que “todos los órganos de la administración habrán de ser intervenidos por comisarios del pueblo”. En su pletórica arenga lo mismo arremetía contra un ejército anquilosado que debía ser democratizado y depurado; que defendía la socialización de la tierra al afirmar aquello de que “se ha acabado el poderío de los dueños de la tierra”; o realizando un llamamiento a los obreros para que “el proletariado se hiciese cargo del poder”.

Pocos días después de aquel incendiario mítin, tratando de llevar a la práctica sus palabras, se integraba en el Comité Revolucionario para encargarse de las relaciones con los militares, y, desde ese mismo momento, su mente empezó a urdir el plan para armar a los revolucionarios asturianos y “otros”. Su gran amigo, el industrial vasco Horacio ECHEVARRIA, tenía la llave, no en vano era quien había actuado de intermediario en la venta de las armas destinadas a la oposición portuguesa que preparaba un golpe de estado contra Antonio de OLIVEIRA SALAZAR. Aquellas armas que permanecían depositadas en SANTA CATALINA de CADIZ, fueron compradas por Indalecio PRIETO, Juan zainIN, Ramón GONZALEZ PEÑA y Amador FERNANDEZ “AMADORIN” por medio millón de pesetas y cargadas en el barco “TURQUESA”, el cual había sido comprado en 73.000 mil pesetas por el celebre huelguista de las minas de RIOTINTO, Eladio Echegoyechea, al armador y fruta monárquico andaluz Ramón CARRANZA. A pesar de todas las maniobras de distracción queriendo hacer ver que el barco se dirigía hacia el puerto francés de Burdeos camino de ABISINIA, sin embargo el destino real no era otro que ASTURIAS, donde Amador FERNANDEZ “AMADORIN”, en calidad de presidente del SOMA-UGT, y Manuel ATEJADA, capitán del barco, habían convenido lugar, día y hora del desembarco armamentístico. Queda muy claro pues, que aquel cargamento ilegal del “TURQUESA” no tenía otra finalidad más que armar a los mineros asturianos preparados para la insurrección violenta, de acuerdo con las consignas emanadas desde EL SOCIALISTA que, el mismo día 25 de setiembre, anunciaba : “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía; bendita la guerra”, la cual era remachada en el editorial del día 27 – dos días después – , diciendo: “El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado”.

Realizada la operación de las armas y el barco, este iniciaba su travesía hacia ESTACA DE VARES cuando su capitán, Manuel ATEJEDA, recibía la comunicación para que lo fondeara entre San Esteban de Pravia y Muros del Nalón, llegando el día 10 de setiembre para ser descargado en las cinco embarcaciones previstas al efecto por el práctico del puerto Servando SAENZ DE MIERA – sólo llegaron las lanchas gijonesas Edelmira, Maria Posada y Fermín Galán, porque la de Avilés, por avería, y la de Lastres porque no acertó a llegar al sitio, no aparecieron – para ser depositadas en la playa de Aguilar, donde un centenar de militantes del SOMA-UGT-PSOE armados hasta los dientes esperaban para cargar los 500 fusiles mauser y las 50 ametralladoras con su correspondiente munición, en las camionetas de la mismísima Fruta de Oviedo, taxis de militantes del PSOE, y coches de los ayuntamientos de Langreo y Mieres, para su traslado a los escondrijos elegidos al efecto.
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Mineros asturianos con las armas del TURQUESA en las trincheras de Octubre del 34

Aún quedaban algunas cajas por transportar cuando, de repente, alguien grito: ¡Alto! Se trataba de la Guardia Civil de Muros del Nalón y los carabineros de San Esteban de Pravia que se habían apercibido de aquel desembarco nocturno y habían localizado, nada más y nada menos que a Indalecio PRIETO, Ramón GONZALEZ PEÑA y Amador FERNANDEZ “Amadorin”,estableciéndose el siguiente diálogo:

– ¿Quienes son ustedes?
-Soy el fruta Indalecio PRIETO.
-¿Indalecio Prieto, el ex-ministro?
-Sí, señor, el mismo.
-¡Qué sorpresa encontrarlo aquí y que alegria saludarle!
-Pero, ¿qué hace usted por aquí a estas horas?
-Estamos entre hombres cabales y no procede hablar con remilgos. Estos dos amigos y yo vamos de excursión con tres muchachas y como, por mi significación política, estimé escandaloso llegar los seis en pandilla al hotel de Avilés donde debemos pernoctar, acordamos que el automóvil con las mujeres fuese por delante y bla,bla,bla…
-Pues nosotros estabamos durmiendo tranquilamente cuando un vecino nos avisó de que en la ría se estaba haciendoun cargamento ilegal, y nos dirigimos hacia allá a ver que hay de cierto en ello.

En efecto, mientras la Guardia Civil capturaba a veinticuatro militantes del SOMA-UGT-PSOE, y el grupo de Cesar ANTUÑA, encargado de interceptar el tráfico en el puente de Soto del Barco, se entregaba a las autoridades, los vespertinos ovetenses publicaban en sus portadas el sensacional titular: “¡CONTRABANDO DE ARMAS DESCUBIERTO EN SAN ESTEBAN DE PRAVIA! “. No se sabe cómo, alguien había filtrado a la prensa de la presencia de Indalecio PRIETO en aquel desaguisado, pero éste, como era su costumbre, ya había desaparecido y puesto a salvo de cualquier especulación sobre su participación en el desembarco del TURQUESA, hasta el punto de que para guardar aún más las apariencias se dejaba ver fácilmente por las calles y cafés bilbaínos. La cuestión es que una parte importante de las armas y municiones habían ido a parar a la iglesia del pueblo asturiano de VALDUNO, realizándose el traslado “por vía fluvial, ya que por esta parte es muy navegable el río Nalón”,quedando como depositario el sacristán, un hermano del concejal del PSOE en el ayuntamiento de LAS REGUERAS, Cornelio FERNANDEZ, uno de los amigos y hombre de plena confianza de Ramón GONZALEZ PEÑA.
Después de varias peripecias, más o menos interesadas sobre el paradero del TURQUESA y las armas que habían quedado en su interior, donde incluso se llegó a comentar que una tormenta lo había hundido, éste aparecía atracado el día 29 de setiembre en el puerto francés de BURDEOS. Allí, los servicios portuarios comprobaron con sus propios ojos el arsenal apilado en su interior, siendo incautado por la policía francesa y detenida su tripulación, según publicaba la prensa francesa del día siguiente: “EL TURQUESA, DESCUBIERTO EN BURDEOS”. Días después, la marina española enviaba una delegación para recoger el barco y el arsenal. La otra parte del mismo que permanecía escondida en VALDUNO y otros pueblos de las cuencas mineras sería utilizado en la REVOLUCION que se iniciaba en la madrugada del día 5 de octubre de 1934 en ASTURIAS.

ANTON SAAVEDRA
 
Que mi nombre no se borre en la *istoria* . Con esa falta de ortografía termina la carta de despedida de Julia Conesa, 19 años, modista, vecina de Madrid, cancelada el 5 de agosto de 1939 en una tapia del cementerio de la Almudena.

Julia, militante de la Juventud Socialista Unificada, fue detenida cuando su organización se preparaba para trabajar en la clandestinidad. Una de sus camaradas la denunció junto con otras 12 mujeres —Trece Rosas— y 43 hombres, todos muy jóvenes, algunos menores de edad. Los vendió por unos zapatos nuevos.

Quien se los compró fue otro militante de la JSU que había cambiado de bando, Roberto Conesa, con el tiempo célebre comisario de la Brigada Político-Social, maestro de torturadores como Billy el Niño. Fue su primer gran éxito. He contado esta historia muchas veces. La cuento una vez más, la contaré todas las veces que haga falta, porque esa hache ausente me obliga de por vida.

Ortega Smith me ha dado un motivo para sobreponerme a mi hastío, para ir a votar, para pedirles a ustedes que vayan a votar el 10 de noviembre. Ya sé que da pereza, pero no se puede consentir que el nombre de Julia Conesa, víctima del fascismo, verdugo de nadie, culpable sólo de luchar contra una dictadura por los derechos y las libertades de sus compatriotas, se borre en la Historia, con hache y con mayúscula. Merece la pena votar a favor de un Gobierno capaz de reformar el Código Penal, para que la manipulación de los datos históricos, la difamación y la calumnia sean delitos severamente castigados. Ya sé que no les apetece, pero si creen que nuestra democracia no se respetará a sí misma mientras no respete la dignidad de quienes lucharon por ella, no les queda más remedio que votar el 10 de noviembre.

Almudena Grandes
JOSÉ PENA BREA
​
Veintiún años. Empleado de seguros en Madrid. Ingresó en la Juventud Comunista en 1935, desempeñando el cargo de secretario de organización de varios sectores antes de la guerra. Durante ésta fue secretario general del radio 1 (Este), ubicado en el palacio March, secretario general del Comité del Frente de Brunete y del de Guadalajara, miembro del Comité Provincial de Madrid y de la Comisión Ejecutiva de Euzkadi, secretario de Cuadros y Administrativos de la Comisión de Educación al soldado del Ejército del centro y del Ejército de Extremadura, secretario de la Escuela Nacional de Cuadros dirigentes “Trifón Medrano” y secretario de Educación Técnica del Ejército del Centro. Tras intentar salir por el puerto de Alicante, fue uno de los miles de republicanos internados en el campo de concentración de los Almendros, de donde será conducido a la plaza de toros, primero y al cuartel de Benalua después para ser “clasificado”. El 7 de abril, quedó en libertad, marchándose a Madrid a donde llegó tres días más tarde. Tras reunirse con Severino Rodríguez, secretario general de la JSU y ponerle al tanto de la situación, todo el Comité Provincial acordó nombrarle secretario general. Su primer objetivo fue contactar con el partido, para lo que Severino le facilitó un enlace, Federico Bascuñana. Detenido en la madrugada del 11 de mayo de 1939, fue llevado a la comisaría de Puente de Vallecas donde le interrogaron hasta conseguir que les hablara del PCE y la JSU.

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RESPONSABLE DE LA CHEKA ( DETENCIÓN ILEGAL Y TORTURAS ) DE LA J.S.U. DE NÚÑEZ DE BALBOA ( PALACIO JUAN MARCH )



FEDERICO BASCUÑANA, AMIGO DE LOS DE LA CHEKA PALACIO JUAN MARCH, JOSÉ PENA​

32 años. Casado. Metalúrgico. Vivía en una de las primeras casas de la calle Orense. Miembro de la dirección del sector Norte del PCE, zona Cuatro Caminos. Enlace entre la JSU y el PCE, colaboró con Francisco Sotelo "Cecilio" en la reorganización del PCE en Madrid, junto a Luis Sanabria y Pilar Bueno, una de las Trece Rosas, a cuya casa solía ir a comer. A finales de Abril, la estructura del PCE aparecía configurada con Francisco Sotelo y Luis Sanabria a la cabeza, Carmen Barrero como responsable femenina y Federico Bascuñana y Pilar Bueno encargados de la organización en Madrid. El primero como enlace con la JSU y la segunda como responsable de crear radios o sectores. Tras la llegada de Enrique Castro a Madrid ocupó la secretaría del Comité Provincial. Fue detenido el 15 de mayo de 1939.

Vamos a ver el sumario del proceso ...
Y comentamos también la postura de Almudena Grandes que ...

Almudena Grandes afirma que cada mañana "fusilaría" a dos o tres voces que le "sacan de quicio"

FUENTE : Almudena Grandes afirma que cada mañana "fusilaría" a dos o tres voces que le "sacan de quicio"
 
¿ CUANDO SE RINDEN LAS CUENTAS DEL TESORO DEL VITA?.-XVII
Publicado el enero 17, 2011por ANTON SAAVEDRA RODRIGUEZ
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“Rodrigo, vamos a hacer una cosa que nos va a llenar de […]…, pero tenemos que hacerla.PRIETO era perfectamente conocedor, desde Paris, del multimillonario tesoro del VITA que asaltó en México”

” … Tengo un tribunal muy exigente, el de la propia conciencia, quien me exime de toda culpa por haber destinado aquellos bienes a salvar de la miseria a miles de españoles desventurados que, en México, merced a nuestro socorro, se abrieron camino hacia el bienestar. Estos compatriotas, mediante giros a familiares y amigos que en España padecían hambre, han restituido a la Patria buena parte del caudal con que se les auxilió. ¡ Ojalá tenga yo tiempo y ánimo para escribirlo, acompañándolo de la correspondiente prueba documental…”
( Carta de Indalecio PRIETO a su amigo SEBASTIAN MIRANDA, el 21 de diciembre de 1959)


Pero, ¿ No decía don Indalecio que aquel “revoltijo” no era más que un montón de “baratijas” para el que “sobraba espacio en el camarote del capitán del VITA”? Pues, la verdad, tengo que reconocer que aquel montonucu de “baratijas” debió de alcanzar un precio desorbitado en los mercados, a juzgar por las manifestacaciones realizadas por PRIETO a su amigo SEBASTIAN MIRANDA, en la carta que le envió el 21 de diciembre de 1959. Desde luego, es dificil, por no decir imposible, que se pueda ser más demagogo, cuando la cruda realidad – perfectamente demostrable – es que éste sujeto fue otro de aquellos “socialistas” que huyeron del país dejando en la “estacada” a cientos de miles luchadores por la República a merced de sus enemigos franquistas o muriéndose de hambre en los “campos de concentración” del exilio – “traer refugiados es tirar el dinero al mar”, había dicho don Indalecio en México, el mes de setiembre de 1941 – haciendo que sus propios intereses prevalecieran en todo momento sobre motivos idealistas, eso sí, después de fugarse con los “tesoros” robados al patrimonio artístico e histórico nacional y a los particulares, incluyendo a la gente sin recursos que había empeñado hasta el “anillo de boda” en los MONTES DE PIEDAD para poder comprar una lata de sardinas para alimentar a sus descendientes.
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Carlos ESPLA Rizos, secretario general de la JARE, realizando uno de sus cruceros en el lujoso trasatlantico QUEEN ELIZABETH. La verdad, aquel “revoltijo” del VITA sirvió para todo, menos para cumplir su cometido estatutario de ayuda a los luchadores republicanos que se morían de hambre en los campos de concentración franceses y en otros lugares peores…

¡ NO !, en absoluto se trataba de un “revoltijo”. El cargamento del VITA no era un “revoltijo”. El “revoltijo” lo había organizado premeditadamente don Indalecio y sus colaboradores, entre los que destacaba uno de sus hombres de confianza, el dirigente minero del S.O.M.A. y fruta del PSOE, Amador Fernández “AMADORIN”, para disfrutar ellos solos del multimillonario botín robado con la derrota republicana, que era su victoria. El empleado de la sucursal del Banco de España en PARIS, Francisco RELLENITO, fue el encargado de comprar las CIENTO VEINTE maletas para acomodar todos los paquetes, previamente preparados, etiquetados y con la fecha de procedencia y calidad del contenido. Todo estaba perfectamente controlado e inventariado, con la excepción de otro montón de cajas que, representando el mayor volúmen de la expedición, no pudo ser especificado en todos sus detalles por falta de tiempo. En una de las cartas de Juan zainIN a Indalecio PRIETO, estando los dos en México, le dice que los representantes del Ministerio de Hacienda “…eran los únicos responsable y los únicos que poseen el inventario hecho… conforme a las severas normas que marcan los preceptos de nuestra administración…”, pero las violentas presiones ejercidas por los hombres de confianza de don Indalecio PRIETO contra el representante de Hacienda – señor SABATE -durante la travesía del VITA hizo que éste funcionario perdiera el control de la documentación, cayendo esta en las manos de los hombres de PRIETO, hasta el punto que SABATE fallecía de una depresión aguda al poco de llegar a la ciudad mexicana. Por cierto, en aquel “revoltijo” tan desordenado, según el autor de la calle Rosal de Oviedo, fue donde localizó sin esfuerzo alguno, el paquete de joyas de doña Rita LABRA que, casualidades de la vida, era la esposa de uno de los cuatro “notables” que habían respaldado aquella maniobra de PRIETO, Augusto BARCIA. No tendría la misma suerte la famosa coreógrafa y bailaora de flamenco Encarnación López Júlvez “La Argentinita”, amante del denominado torero intelectual Ignacio Sánchez Mejías, que cuando recibió sorprendentemente la visita de PRIETO en su camerino para…, ella le contesto: “… No sabe cuánto le agradezco su visita. Y aprovecho la ocasión para ver si usted que tiene tanto poder me puede devolver las joyas que tenía en las Cajas del Montepío” , a lo que don Inda le respondió con mucha sorna: “… Mire usted Encarna, ésas las debe de tener zainín. Yo sólo me llevé las de los bancos.”
Por fin, después de muchas peripecias, don Indalecio PRIETO, a quien le interesaba dejar establecida una imágen clara de la gestión realizada en “su” Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (J.A.R.E.) que había sido creada en México como una auténtica tapadera para justificar el tesoro del VITA, sustituyendo al Servicio de Expatriación de Republicanos Españoles (S.E.R.E.), controlado por Juan zainIN, se avino a rendir cuentas ante el Gobierno de la República en el Exilio (G.R.E.) reconstituido en México, quedando nombrada una comisión gubernamental compuesta por Gabriel BONILLA, subsecretario de Hacienda del G.R.E.; Iglesias DEL PORTAL, magistrado del Tribunal Supremo y Virgilio BOTELLA Pastor, de la Intervención General de la Administración del Estado.
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Como dejaría escrito el fruta socialista, Juan SAPIÑA, “una exhibición de insólitas fortunas, surgiendo sujetos tan listos que habían logrado “ahorros” fantásticos en una guerra, en la que el pueblo español no ahorró su sangre” (…) “con el denominador común de que todos son incondicionales de Prieto”.

Convocada la primera reunión, asistiría PRIETOquien, después de hacer una exposición del funcionamiento de la J.A.R.E., presentaría a uno de sus hombres de confianza, Eusebio RODRIGO, poniéndolo a disposición de la comisión para aclarar cualquier cuestión relativa a la contabilidad que se debía examinar. Comenzado el trabajo, partida por partida, con cada uno de sus justificantes, los ingresos siempre obedecían a la venta de lotes de piedras preciosas en los EE.UU. o de oro en el Banco de México – […] –, y los gastos eran los propios de una Junta de Auxilio, esto es, subsidios familiares, gastos médicos, hospitalizaciones, préstamos, entierros – sobre todo entierros -, nóminas de los empleados, sueldos de los consejeros, alquiler de locales, etc., y, como era de esperar, la revisión de las cuentas no planteó ningún problema importante. PRIETO sabía muy bien antes de que la comisión fiscalizadora comenzara sus tareas – don Indalecio era cualquier cosa menos […] – y por ello se había prestado de muy buen talante a que se interviniera su contabilidad. De esa manera, se podía permitir licencia para afirmar claridad y transparencia ante aquella población del exilio republicano, desesperada, sin “un cachu de pan” que llevar a la boca todos los días, mientras PRIETO vivía como un “nabab”, luciendo su brillante CADILLAC descapotable por la calle, comiendo en los mejores restaurantes y gastando los dineros robados en los mejores locales de ocio mexicanos.

Pero, claro, una vez finalizada aquella inspección, faltaba lo más importante: la J.A.R.E. no tenía, o al menos no había presentado ningún INVENTARIO del tesoro del “VITA” desde que se hiciera cargo del mismo Indalecio PRIETO…, ni se ha presentado hasta la fecha que estoy escribiendo el presente capítulo A PROPOSITO DE LA MEMORIA HISTORICA. ¿ Qué destino tuvieron los bienes que los dirigentes políticos del Frente Popular sacaron de España en los meses finales de nuestra guerra incivil? ¿ se repartieron equitativamente entre los refugiados españoles o primó el favoritismo entre correligionarios? Se rindieron cuentas de la gestión realizada? La dura y cruda realidad es que nunca se presentó INVENTARIO del contenido del “VITA”, ni se abrieron libros de contabilidad, ni hubo interés en que se conociera el verdadero valor de las joyas, colecciones de monedas antiguas, obras de arte, acciones …
(imagen visible para usuarios registrados)Después de muchas presiones, maquinaciones y amenazas de todo tipo para tratar de evitar que apareciera esta salvedad en el informe de la comisión fiscalizadora – vital para un esclarecimiento real de las cuentas -, donde intervino en nombre de Indalecio PRIETO un personaje tan oscuro como el exlider de Esquerra Catalana y exsenador del PSOE-PSC, José ANDREU Abelló – este sujeto es uno de los implicados en el robo de los fondos de la J.A.R.E., y fue uno de los fundadores y socios capitalistas de la quebrada fraudulentamente BANCA CATALANA en el año 1982 -, la redacción final del informe se mantuvo insobornable al respecto. Asi pués, el G.R.E. todo lo que había recibido procedente del “VITA”, a través de la J.A.R.E. , la CAFARE y de manos de la NACIONAL FINANCIERA, S.A. fue la suma de 12.781.589,39 pesos mexicanos (TRES MILLONES de dólares de los EE.UU.) – el periódico mexicano “EXCELSIOR” valoraba en el año 1939 la cantidad de QUINIENTOS MILLONES de dólares el tesoro del “VITA” – para repartir entre sus allegados, mientras la gran mayoría de los exiliados sufrían gravísimas calamidades, tal y cómo dejaría escrito de su puño y letra el socialista Francisco LARGO CABALLERO: “Aquel dinero que debía servir para atender a muchas necesidades de los refugiados, si hubiera sido escrupulosamente y desinteresadamente administrado, y para preparar una posible repatriación, se ha gastado en ahondar más las diferencias entre los compatriotas, en crear un cisma que será el más sólido pilar sobre el que se sostendrá el Régimen falangista del usurpador Franco”.

Más tarde, con el G.R.E. ya en Paris se requirió judicialmente a PRIETO para que entregara los bienes del “VITA” que obraban en su poder, pero éste no sólo dio la callada por respuesta para seguir custodiando y administrando a su antojo el tesoro robado, sino que poco tiempo después, “su” periódico EL SOCIALISTA publicaba un artículo suyo “LAS CUENTAS CLARAS” en el que reproducía todos los extremos del informe de la comisión fiscalizadora favorables a los aspectos ya indicados de la J.A.R.E., pero silenciando la falta total del INVENTARIO, tal y como figuraba en el informe. Al final, ya que don Indalecio no tuvo tiempo para documentar el expolio, ¿cuándo piensa hacerlo el PSOE? Yo mismo le facilitaré el contenido del “VITA” en otro capítulo que estoy preparando para su publicación.

ANTON SAAVEDRA
 
Desmontando los mitos sobre el anticlericalismo
La quema de iglesias ni empezó en 1936 ni se ha realizado solo por parte de la izquierda.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, preguntó el pasado jueves al bloque de la izquierda en la Asamblea de Madrid si, tras la exhumación de Franco, volverían a arder iglesias como en el 36, una afirmación fuera de tono que quizá pueda explicar su asesor de comunicación Miguel Ángel Rodríguez, conocido por unas polémicas declaraciones que ya le han costado condenas por injurias. Lejos de entender esta afirmación como un desliz, Ignacio García Aguado, su vicepresidente y portavoz de Ciudadanos, decidió echarle un capote reconvirtiendo esta afirmación en una defensa de la democracia frente a la tiranía. Esto quedaría en nada si no fuera porque la quema de iglesias es un argumento recurrente utilizado por los conservadores y nacionalcatólicos españoles para atacar al pogre.
Es evidente que, si conservadores y nacionalcatólicos pueden acusar al pogre de la quema de iglesias, se podría caer en la falacia de acusar a estos del pistolerismo o de la inestabilidad creada por las guerras carlistas a lo largo del siglo XIX, una falacia similar a la de acusar a los españoles de la cruenta conquista de América. Sin embargo, al ser una falacia bastante recurrida, es necesario aportar algunos datos para desmentir este mito o, por lo menos, comprender las causas y el contexto que lo acompañan.

1. La quema de iglesias no empieza con la Segunda República
La primera gran quema de iglesias comienza tras la gloria de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, primero con la matanza de frailes de 1834 y después en los motines anticlericales de 1835. Los motivos de estos levantamientos fueron la respuesta del pueblo a la represión dirigida por la Iglesia contra los liberales partidarios de la monarquía parlamentaria, represión que se inicia en 1814 con la vuelta del absolutismo y que se extiende a lo largo de la década ominosa (1823–1833), con ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones y vejaciones públicas a la oposición política, pero también desencadena estos levantamientos el apoyo de la iglesia a los Carlistas en contra del gobierno de España.

2. Los asesinatos de sacerdotes no son exclusivos de la izquierda
El primer asalto a templos y edificios religiosos lo encabezan los absolutistas en julio de 1822, cuando, tras la sublevación de la Guardia Real en Madrid en contra de la monarquía parlamentaria, partidas antigubernamentales dirigidas en gran parte por clérigos absolutistas asaltan edificios religiosos para liquidar a los clérigos liberales. También durante la semana trágica de Barcelona en 1909, dirigentes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux encabezan asaltos a conventos y edificios religiosos.

3. Los ataques no tienen que ver con lo religioso sino con lo político
Así lo reflexionó la Iglesia durante la guerra contra la ocupación francesa en 1808, en la que se debatió si era más importante la cuestión religiosa o la cuestión política (vox dei–vox populi) al hablar de los clérigos afrancesados. Finalmente la cuestión se saldó con la implicación de la Iglesia en la política, iniciando la represión contra los afrancesados, como atestigua la ejecución de los sacerdotes Juan Diego Duro y Cándido Mendivil —arrastrados por caballos hasta la gloria—, y el exilio de casi 200 sacerdotes a Francia tras el inicio de la guerra de independencia.

4. El franquismo también represalió a sacerdotes
No solo hay que tener en cuenta la represión contra los curas vascos durante la guerra, que atestigua un telegrama papal de 1936 protestando por estos hechos, sino también la existencia de la cárcel concordataria de Zamora, donde fueron procesados durante el franquismo alrededor de un centenar de religiosos que ahora están sumados a la Querella argentina contra los crímenes del franquismo, que instruye la juez María Servini de Cubría.

5. El primer ataque anticlerical fue una respuesta a la represión de la Inquisición
Uno de los primeros ataques que se hicieron contra la Iglesia por parte de la izquierda fue el asalto en 1820, tras el levantamiento de Rafael de Riego, de las cárceles de la Inquisición. Este ataque se produjo por el malestar latente que había provocado en el pueblo, por un lado el boicot de la Iglesia a las Cortes de Cádiz y la conspiración para la vuelta del absolutismo. Por otro lado, por la publicación en 1817 de una relación de los represaliados de la Inquisición por parte del exiliado Juan Antonio Llorente, quien fue canónico de Toledo y exsecretario de la Inquisición durante el reinado de Fernando VII, una información que ya circulaba de forma clandestina desde 1809.

6. El golpe de estado de 1936 no lo desencadenó la violencia anticlerical
Según el historiador Manuel Alvarez Tardío, especializado en estudios sobre el anticlericalismo en España, entre febrero y junio de 1936 se produjeron 957 actos de violencia en contra del clero, entre edificios incendiados o asaltados, atentados contra edificios y agresiones a personal religioso. Sin embargo según el historiador Eduardo González Calleja, especializado en violencia política en la edad contemporánea, entre 1931 y 1936 se produjeron 2629 asesinatos, de los cuales 1550 fueron causados por fuerzas del orden y 455 eran guardias civiles y carabineros. Sin contar estos últimos, el 90% de los asesinados eran militantes de izquierda, datos que no muestran ninguna diferencia en cuanto a violencia política con el resto de países europeos en procesos de transición hacia el Estado liberal democrático moderno.
Ante estos datos, cabe preguntarse si hubiera surgido un sentimiento anticlerical en España si la Iglesia hubiera decidido mantenerse en el terreno sarracena en lugar de convertirse en actor político, y es precisamente esta cuestión la clave para comprender por qué se quemaron iglesias en España a lo largo de los dos últimos siglos- Y es que es imposible comprender este sentimiento sino como una respuesta al poder de la Iglesia y la represión que ejerció contra el pueblo cada vez que tuvo ocasión, la última de ellas tras la aprobación de la Ley de responsabilidades políticas de Febrero de 1939, que inició la represión del régimen franquista.
 
Desmontando los mitos sobre el anticlericalismo
La quema de iglesias ni empezó en 1936 ni se ha realizado solo por parte de la izquierda.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, preguntó el pasado jueves al bloque de la izquierda en la Asamblea de Madrid si, tras la exhumación de Franco, volverían a arder iglesias como en el 36, una afirmación fuera de tono que quizá pueda explicar su asesor de comunicación Miguel Ángel Rodríguez, conocido por unas polémicas declaraciones que ya le han costado condenas por injurias. Lejos de entender esta afirmación como un desliz, Ignacio García Aguado, su vicepresidente y portavoz de Ciudadanos, decidió echarle un capote reconvirtiendo esta afirmación en una defensa de la democracia frente a la tiranía. Esto quedaría en nada si no fuera porque la quema de iglesias es un argumento recurrente utilizado por los conservadores y nacionalcatólicos españoles para atacar al pogre.
Es evidente que, si conservadores y nacionalcatólicos pueden acusar al pogre de la quema de iglesias, se podría caer en la falacia de acusar a estos del pistolerismo o de la inestabilidad creada por las guerras carlistas a lo largo del siglo XIX, una falacia similar a la de acusar a los españoles de la cruenta conquista de América. Sin embargo, al ser una falacia bastante recurrida, es necesario aportar algunos datos para desmentir este mito o, por lo menos, comprender las causas y el contexto que lo acompañan.

1. La quema de iglesias no empieza con la Segunda República
La primera gran quema de iglesias comienza tras la gloria de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, primero con la matanza de frailes de 1834 y después en los motines anticlericales de 1835. Los motivos de estos levantamientos fueron la respuesta del pueblo a la represión dirigida por la Iglesia contra los liberales partidarios de la monarquía parlamentaria, represión que se inicia en 1814 con la vuelta del absolutismo y que se extiende a lo largo de la década ominosa (1823–1833), con ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones y vejaciones públicas a la oposición política, pero también desencadena estos levantamientos el apoyo de la iglesia a los Carlistas en contra del gobierno de España.

2. Los asesinatos de sacerdotes no son exclusivos de la izquierda
El primer asalto a templos y edificios religiosos lo encabezan los absolutistas en julio de 1822, cuando, tras la sublevación de la Guardia Real en Madrid en contra de la monarquía parlamentaria, partidas antigubernamentales dirigidas en gran parte por clérigos absolutistas asaltan edificios religiosos para liquidar a los clérigos liberales. También durante la semana trágica de Barcelona en 1909, dirigentes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux encabezan asaltos a conventos y edificios religiosos.

3. Los ataques no tienen que ver con lo religioso sino con lo político
Así lo reflexionó la Iglesia durante la guerra contra la ocupación francesa en 1808, en la que se debatió si era más importante la cuestión religiosa o la cuestión política (vox dei–vox populi) al hablar de los clérigos afrancesados. Finalmente la cuestión se saldó con la implicación de la Iglesia en la política, iniciando la represión contra los afrancesados, como atestigua la ejecución de los sacerdotes Juan Diego Duro y Cándido Mendivil —arrastrados por caballos hasta la gloria—, y el exilio de casi 200 sacerdotes a Francia tras el inicio de la guerra de independencia.

4. El franquismo también represalió a sacerdotes
No solo hay que tener en cuenta la represión contra los curas vascos durante la guerra, que atestigua un telegrama papal de 1936 protestando por estos hechos, sino también la existencia de la cárcel concordataria de Zamora, donde fueron procesados durante el franquismo alrededor de un centenar de religiosos que ahora están sumados a la Querella argentina contra los crímenes del franquismo, que instruye la juez María Servini de Cubría.

5. El primer ataque anticlerical fue una respuesta a la represión de la Inquisición
Uno de los primeros ataques que se hicieron contra la Iglesia por parte de la izquierda fue el asalto en 1820, tras el levantamiento de Rafael de Riego, de las cárceles de la Inquisición. Este ataque se produjo por el malestar latente que había provocado en el pueblo, por un lado el boicot de la Iglesia a las Cortes de Cádiz y la conspiración para la vuelta del absolutismo. Por otro lado, por la publicación en 1817 de una relación de los represaliados de la Inquisición por parte del exiliado Juan Antonio Llorente, quien fue canónico de Toledo y exsecretario de la Inquisición durante el reinado de Fernando VII, una información que ya circulaba de forma clandestina desde 1809.

6. El golpe de estado de 1936 no lo desencadenó la violencia anticlerical
Según el historiador Manuel Alvarez Tardío, especializado en estudios sobre el anticlericalismo en España, entre febrero y junio de 1936 se produjeron 957 actos de violencia en contra del clero, entre edificios incendiados o asaltados, atentados contra edificios y agresiones a personal religioso. Sin embargo según el historiador Eduardo González Calleja, especializado en violencia política en la edad contemporánea, entre 1931 y 1936 se produjeron 2629 asesinatos, de los cuales 1550 fueron causados por fuerzas del orden y 455 eran guardias civiles y carabineros. Sin contar estos últimos, el 90% de los asesinados eran militantes de izquierda, datos que no muestran ninguna diferencia en cuanto a violencia política con el resto de países europeos en procesos de transición hacia el Estado liberal democrático moderno.
Ante estos datos, cabe preguntarse si hubiera surgido un sentimiento anticlerical en España si la Iglesia hubiera decidido mantenerse en el terreno sarracena en lugar de convertirse en actor político, y es precisamente esta cuestión la clave para comprender por qué se quemaron iglesias en España a lo largo de los dos últimos siglos- Y es que es imposible comprender este sentimiento sino como una respuesta al poder de la Iglesia y la represión que ejerció contra el pueblo cada vez que tuvo ocasión, la última de ellas tras la aprobación de la Ley de responsabilidades políticas de Febrero de 1939, que inició la represión del régimen franquista.

La propaganda antirreligiosa que atizó el socialismo mientras que fue una simple "ideología", así como la persecución religiosa que luego desencadenó y sostuvo a lo largo de su existencia "real", mal que bien, y pese a todos los complejos biempensantes, ha sido sin embargo en ocasiones denunciada y explicada en publicaciones de toda clase (...)

Sin embargo, no suele explicarse paralelamente la oposición doctrinal y los ataques prácticos que el catolicismo —pues conviene reducir el ángulo de la exposición, centrando el foco sobre la Iglesia Católica, que ha sido quien sin la menor duda más ha sufrido por tal causa— ha padecido, no por el socialismo, sino desde la otra ribera, la del liberalismo (...)

Así, el profesor Rafael Gambra, a quien se deben algunos ensayos originales de caracterización histórica, en cabeza de un libro de 1954, en plena guerra fría, con una Europa atemorizada ante la expansión comunista subsiguiente a la segunda guerra mundial, y con una España aislada del concierto internacional de resultas de la victoria contra el comunismo en su guerra civil, escribía las siguientes palabras, que pese a su extensión reproduzco:

"(...) Para los españoles de 1936, en cambio, el comunismo no se presentó como algo nuevo y anómalo; ni siquiera fue nuestra guerra exclusivamente contra el comunismo. Este constituyó, antes bien, el rótulo —o uno de los varios rótulos— con que a la sazón se presentaba un enemigo muy viejo que el español había visto crecer y evolucionar. Aquella guerra no fue la represión circunstancial de un hecho hostil, sino, más bien, la culminación de un largo proceso. Sólo así puede explicarse nuestra guerra como una realidad histórica (...)

En realidad, España vivía espiritualmente en estado de guerra desde hacía más de un siglo. No puede encontrarse verdadera solución de continuidad entre aquella guerra y las luchas civiles del siglo pasado. Como tampoco, si se viven los hechos en la historia concreta, entre aquéllas y las dos resistencias contra la revolución francesa, la de 1793 y la antinapoleónica de 1808. En las cuales, a su vez, puede reconocerse un eco clarísimo de las guerras de religión que consumieron nuestro poderío en el siglo XVII."

(...) "En España —añade Gambra— siempre hemos oído decir a los perseguidores que no perseguían a sus víctimas por católicos, sino por facciosos o por enemigos de la libertad. Claro que las víctimas hubieran podido contestar, en la mayor parte de los casos, que su actitud política procedía, cabalmente, de su misma fe religiosa, Es decir, que el cristianismo ha sido, desde la caída del antiguo régimen, faccioso en España, O lo que es lo mismo, que nunca ha aceptado su relegación a la intimidad de las conciencias, ni en el sentido protestante de la mera relación del alma con Dios, ni en el kantiano de vincularse al mundo personal y volitivo de la razón práctica."

(...) Don Marcelino Menéndez Pelayo, el gran historiador de finales del siglo xix y principios del xx, con referencia a las "matanzas de frailes" de 1834, uno de los primeros estallidos de persecución religiosa sangrienta, a poco de instaurado el liberalismo en España, tras la gloria de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, escribe también a este propósito unas palabras muy iluminadoras:

"Desde entonces la guerra civil creció en intensidad y fue guerra como de tribus salvajes, guerra de exterminio y asolamiento, de degüello y represalias feroces, que ha levantado la cabeza después otras dos veces y quizá no la postrera, y no ciertamente por interés dinástico ni por interés fuerista, ni siquiera por amor declarado y fervoroso a éste o al otro sistema político, sino por algo más hondo que todo esto, por la íntima reacción del sentimiento católico brutalmente escarnecido y por la da repelús a mezclarse con la turba en que se infamaron los degolladores de los frailes y los jueces de los degolladores, los robadores y los incendiarios de las iglesias, y los vendedores y los compradores de sus bienes"

(...) la revolución liberal no tuvo en España —como en otros países—una génesis orgánica y lineal, producto de la decadencia natural de las antiguas instituciones políticas, a través de la evolución de las monarquías hacia el absolutismo. Por el contrario, la falta en el suelo hispánico de un proceso de centralización y absorción de las energías sociales como el que precedió en Francia a la revolución, o de subsunción e incorporación casi natural de las nuevas ideas como el que se dio en Inglaterra, determina el carácter dialéctico y agresivo de un quehacer volcado a la destrucción sistemática de todo cuanto existía con vistas a la recreación artificial de un nuevo estado de cosas. La inicial resistencia francesa, pronto tornada en una general adhesión al nuevo régimen, sin más excepción que la de un grupo de familias y de intelectuales, como de otra parte la metabolización liberal inglesa, se corresponden así con el siglo y medio español de continuada protesta popular que ha hecho que la revolución no pudiera considerarse nunca como un hecho consumado sino en fechas bien recientes. De ahí también el actual desfondamiento, con la dilapidación del patrimonio religioso-comunitario y sin reservas acumuladas.

4. Una ojeada a los hechos

Desde la oleada turística napoleónica se extiende una estela de persecución a la Iglesia que une invariablemente todos los periodos liberales, principalmente del liberalismo "pogre" (de corte jacobino), y que los períodos en que triunfa el liberalismo "moderado" se limita a no exacerbar, pero por lo general tampoco a eliminar. De ahí que Balmes pudiera decir que el partido (liberal)-conservador "es conservador de la revolución''.

Los pillajes de la oleada turística francesa, la suspensión de relaciones con Roma durante el "trienio liberal" (1820-1823), las aludidas matanzas de frailes de 1834, la desamortización de los bienes de la Iglesia en 1835, los proyectos de "asma" de 1840 que fuerzan la intervención del papa Gregorio XVI en Afflictas in Hispania res, la nueva ruptura de relaciones de 1854, de nuevo la saña del sens (1868-1874), la "ley del Candado" de Canalejas en los primeros decenios del siglo xx. Y la Segunda República (1931- 1936)... Que comenzó con la quema de conventos, antes de cumplirse el mes de su proclamación. Que motivó la expulsión del territorio nacional del obispo de Vitoria, monseñor Múgica, y del cardenal Segura, arzobispo de Toledo y Primado de España. Que siguió con los artículos 26 y 27 de la Constitución de 1931, y con la disolución de la Compañía de Jesús, la prohibición de procesiones y romerías, el tiroteo de sacerdotes, etc. Que se completó con la Ley de Congregaciones Religiosas. Que retornó en las oleadas de nuevos incendios de edificios de la Iglesia. Que brotó con especial saña en la Revolución de Asturias de 1934, en que cuarenta religiosos fueron asesinados en apenas unas horas y volada la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. Y que, después del triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, ya no cesaría, primero durante los meses que preceden al Alzamiento del 18 de julio, y luego en la guerra en que se desembocó el fracaso de éste. Esta última fase fue desde luego la más brutal y terrible. En ella serían asesinados 13 obispos, más de 4000 sacerdotes y seminaristas, más de tres mil religiosos, cerca de trescientas religiosas.

Liberalismo y persecución religiosa: una visión española, Miguel Ayuso.

Como ya te dije, empezaron los liberales y continuaron, de forma más sangrienta, su continuación, los marxistas.

No dices cuántos religiosos cancelar los nacionales, 16. Alrededor de 8.000 los rojos.
 
La propaganda antirreligiosa que atizó el socialismo mientras que fue una simple "ideología", así como la persecución religiosa que luego desencadenó y sostuvo a lo largo de su existencia "real", mal que bien, y pese a todos los complejos biempensantes, ha sido sin embargo en ocasiones denunciada y explicada en publicaciones de toda clase (...)

Sin embargo, no suele explicarse paralelamente la oposición doctrinal y los ataques prácticos que el catolicismo —pues conviene reducir el ángulo de la exposición, centrando el foco sobre la Iglesia Católica, que ha sido quien sin la menor duda más ha sufrido por tal causa— ha padecido, no por el socialismo, sino desde la otra ribera, la del liberalismo (...)

Así, el profesor Rafael Gambra, a quien se deben algunos ensayos originales de caracterización histórica, en cabeza de un libro de 1954, en plena guerra fría, con una Europa atemorizada ante la expansión comunista subsiguiente a la segunda guerra mundial, y con una España aislada del concierto internacional de resultas de la victoria contra el comunismo en su guerra civil, escribía las siguientes palabras, que pese a su extensión reproduzco:

"(...) Para los españoles de 1936, en cambio, el comunismo no se presentó como algo nuevo y anómalo; ni siquiera fue nuestra guerra exclusivamente contra el comunismo. Este constituyó, antes bien, el rótulo —o uno de los varios rótulos— con que a la sazón se presentaba un enemigo muy viejo que el español había visto crecer y evolucionar. Aquella guerra no fue la represión circunstancial de un hecho hostil, sino, más bien, la culminación de un largo proceso. Sólo así puede explicarse nuestra guerra como una realidad histórica (...)

En realidad, España vivía espiritualmente en estado de guerra desde hacía más de un siglo. No puede encontrarse verdadera solución de continuidad entre aquella guerra y las luchas civiles del siglo pasado. Como tampoco, si se viven los hechos en la historia concreta, entre aquéllas y las dos resistencias contra la revolución francesa, la de 1793 y la antinapoleónica de 1808. En las cuales, a su vez, puede reconocerse un eco clarísimo de las guerras de religión que consumieron nuestro poderío en el siglo XVII."

(...) "En España —añade Gambra— siempre hemos oído decir a los perseguidores que no perseguían a sus víctimas por católicos, sino por facciosos o por enemigos de la libertad. Claro que las víctimas hubieran podido contestar, en la mayor parte de los casos, que su actitud política procedía, cabalmente, de su misma fe religiosa, Es decir, que el cristianismo ha sido, desde la caída del antiguo régimen, faccioso en España, O lo que es lo mismo, que nunca ha aceptado su relegación a la intimidad de las conciencias, ni en el sentido protestante de la mera relación del alma con Dios, ni en el kantiano de vincularse al mundo personal y volitivo de la razón práctica."

(...) Don Marcelino Menéndez Pelayo, el gran historiador de finales del siglo xix y principios del xx, con referencia a las "matanzas de frailes" de 1834, uno de los primeros estallidos de persecución religiosa sangrienta, a poco de instaurado el liberalismo en España, tras la gloria de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, escribe también a este propósito unas palabras muy iluminadoras:

"Desde entonces la guerra civil creció en intensidad y fue guerra como de tribus salvajes, guerra de exterminio y asolamiento, de degüello y represalias feroces, que ha levantado la cabeza después otras dos veces y quizá no la postrera, y no ciertamente por interés dinástico ni por interés fuerista, ni siquiera por amor declarado y fervoroso a éste o al otro sistema político, sino por algo más hondo que todo esto, por la íntima reacción del sentimiento católico brutalmente escarnecido y por la da repelús a mezclarse con la turba en que se infamaron los degolladores de los frailes y los jueces de los degolladores, los robadores y los incendiarios de las iglesias, y los vendedores y los compradores de sus bienes"

(...) la revolución liberal no tuvo en España —como en otros países—una génesis orgánica y lineal, producto de la decadencia natural de las antiguas instituciones políticas, a través de la evolución de las monarquías hacia el absolutismo. Por el contrario, la falta en el suelo hispánico de un proceso de centralización y absorción de las energías sociales como el que precedió en Francia a la revolución, o de subsunción e incorporación casi natural de las nuevas ideas como el que se dio en Inglaterra, determina el carácter dialéctico y agresivo de un quehacer volcado a la destrucción sistemática de todo cuanto existía con vistas a la recreación artificial de un nuevo estado de cosas. La inicial resistencia francesa, pronto tornada en una general adhesión al nuevo régimen, sin más excepción que la de un grupo de familias y de intelectuales, como de otra parte la metabolización liberal inglesa, se corresponden así con el siglo y medio español de continuada protesta popular que ha hecho que la revolución no pudiera considerarse nunca como un hecho consumado sino en fechas bien recientes. De ahí también el actual desfondamiento, con la dilapidación del patrimonio religioso-comunitario y sin reservas acumuladas.

4. Una ojeada a los hechos

Desde la oleada turística napoleónica se extiende una estela de persecución a la Iglesia que une invariablemente todos los periodos liberales, principalmente del liberalismo "pogre" (de corte jacobino), y que los períodos en que triunfa el liberalismo "moderado" se limita a no exacerbar, pero por lo general tampoco a eliminar. De ahí que Balmes pudiera decir que el partido (liberal)-conservador "es conservador de la revolución''.

Los pillajes de la oleada turística francesa, la suspensión de relaciones con Roma durante el "trienio liberal" (1820-1823), las aludidas matanzas de frailes de 1834, la desamortización de los bienes de la Iglesia en 1835, los proyectos de "asma" de 1840 que fuerzan la intervención del papa Gregorio XVI en Afflictas in Hispania res, la nueva ruptura de relaciones de 1854, de nuevo la saña del sens (1868-1874), la "ley del Candado" de Canalejas en los primeros decenios del siglo xx. Y la Segunda República (1931- 1936)... Que comenzó con la quema de conventos, antes de cumplirse el mes de su proclamación. Que motivó la expulsión del territorio nacional del obispo de Vitoria, monseñor Múgica, y del cardenal Segura, arzobispo de Toledo y Primado de España. Que siguió con los artículos 26 y 27 de la Constitución de 1931, y con la disolución de la Compañía de Jesús, la prohibición de procesiones y romerías, el tiroteo de sacerdotes, etc. Que se completó con la Ley de Congregaciones Religiosas. Que retornó en las oleadas de nuevos incendios de edificios de la Iglesia. Que brotó con especial saña en la Revolución de Asturias de 1934, en que cuarenta religiosos fueron asesinados en apenas unas horas y volada la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. Y que, después del triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, ya no cesaría, primero durante los meses que preceden al Alzamiento del 18 de julio, y luego en la guerra en que se desembocó el fracaso de éste. Esta última fase fue desde luego la más brutal y terrible. En ella serían asesinados 13 obispos, más de 4000 sacerdotes y seminaristas, más de tres mil religiosos, cerca de trescientas religiosas.

Liberalismo y persecución religiosa: una visión española, Miguel Ayuso.


Como ya te dije, empezaron los liberales y continuaron, de forma más sangrienta, su continuación, los marxistas.

No dices cuántos religiosos cancelar los nacionales, 16. Alrededor de 8.000 los rojos.

No es cierto: los nacionales cancelar a muchos más de 16, pero bueno, búscalo si quieres.

Y de topicazos nada, la iglesia en españa ha sido lo más parecido a un infierno para los pobres: abusa, robos, abusos, esclavismo, inquisición hasta el XIX y un largo etc que en cualquier otro país hubiera provocado que éste ardiera por los cuatro costados, como ocurrió en Francia con mucho menos.

¿Topicazos? ¡Vamos hombre!
 
Desmontando los mitos sobre el anticlericalismo
La quema de iglesias ni empezó en 1936 ni se ha realizado solo por parte de la izquierda.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, preguntó el pasado jueves al bloque de la izquierda en la Asamblea de Madrid si, tras la exhumación de Franco, volverían a arder iglesias como en el 36, una afirmación fuera de tono que quizá pueda explicar su asesor de comunicación Miguel Ángel Rodríguez, conocido por unas polémicas declaraciones que ya le han costado condenas por injurias. Lejos de entender esta afirmación como un desliz, Ignacio García Aguado, su vicepresidente y portavoz de Ciudadanos, decidió echarle un capote reconvirtiendo esta afirmación en una defensa de la democracia frente a la tiranía. Esto quedaría en nada si no fuera porque la quema de iglesias es un argumento recurrente utilizado por los conservadores y nacionalcatólicos españoles para atacar al pogre.
Es evidente que, si conservadores y nacionalcatólicos pueden acusar al pogre de la quema de iglesias, se podría caer en la falacia de acusar a estos del pistolerismo o de la inestabilidad creada por las guerras carlistas a lo largo del siglo XIX, una falacia similar a la de acusar a los españoles de la cruenta conquista de América. Sin embargo, al ser una falacia bastante recurrida, es necesario aportar algunos datos para desmentir este mito o, por lo menos, comprender las causas y el contexto que lo acompañan.

1. La quema de iglesias no empieza con la Segunda República
La primera gran quema de iglesias comienza tras la gloria de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, primero con la matanza de frailes de 1834 y después en los motines anticlericales de 1835. Los motivos de estos levantamientos fueron la respuesta del pueblo a la represión dirigida por la Iglesia contra los liberales partidarios de la monarquía parlamentaria, represión que se inicia en 1814 con la vuelta del absolutismo y que se extiende a lo largo de la década ominosa (1823–1833), con ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones y vejaciones públicas a la oposición política, pero también desencadena estos levantamientos el apoyo de la iglesia a los Carlistas en contra del gobierno de España.

2. Los asesinatos de sacerdotes no son exclusivos de la izquierda
El primer asalto a templos y edificios religiosos lo encabezan los absolutistas en julio de 1822, cuando, tras la sublevación de la Guardia Real en Madrid en contra de la monarquía parlamentaria, partidas antigubernamentales dirigidas en gran parte por clérigos absolutistas asaltan edificios religiosos para liquidar a los clérigos liberales. También durante la semana trágica de Barcelona en 1909, dirigentes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux encabezan asaltos a conventos y edificios religiosos.

3. Los ataques no tienen que ver con lo religioso sino con lo político
Así lo reflexionó la Iglesia durante la guerra contra la ocupación francesa en 1808, en la que se debatió si era más importante la cuestión religiosa o la cuestión política (vox dei–vox populi) al hablar de los clérigos afrancesados. Finalmente la cuestión se saldó con la implicación de la Iglesia en la política, iniciando la represión contra los afrancesados, como atestigua la ejecución de los sacerdotes Juan Diego Duro y Cándido Mendivil —arrastrados por caballos hasta la gloria—, y el exilio de casi 200 sacerdotes a Francia tras el inicio de la guerra de independencia.

4. El franquismo también represalió a sacerdotes
No solo hay que tener en cuenta la represión contra los curas vascos durante la guerra, que atestigua un telegrama papal de 1936 protestando por estos hechos, sino también la existencia de la cárcel concordataria de Zamora, donde fueron procesados durante el franquismo alrededor de un centenar de religiosos que ahora están sumados a la Querella argentina contra los crímenes del franquismo, que instruye la juez María Servini de Cubría.

5. El primer ataque anticlerical fue una respuesta a la represión de la Inquisición
Uno de los primeros ataques que se hicieron contra la Iglesia por parte de la izquierda fue el asalto en 1820, tras el levantamiento de Rafael de Riego, de las cárceles de la Inquisición. Este ataque se produjo por el malestar latente que había provocado en el pueblo, por un lado el boicot de la Iglesia a las Cortes de Cádiz y la conspiración para la vuelta del absolutismo. Por otro lado, por la publicación en 1817 de una relación de los represaliados de la Inquisición por parte del exiliado Juan Antonio Llorente, quien fue canónico de Toledo y exsecretario de la Inquisición durante el reinado de Fernando VII, una información que ya circulaba de forma clandestina desde 1809.

6. El golpe de estado de 1936 no lo desencadenó la violencia anticlerical
Según el historiador Manuel Alvarez Tardío, especializado en estudios sobre el anticlericalismo en España, entre febrero y junio de 1936 se produjeron 957 actos de violencia en contra del clero, entre edificios incendiados o asaltados, atentados contra edificios y agresiones a personal religioso. Sin embargo según el historiador Eduardo González Calleja, especializado en violencia política en la edad contemporánea, entre 1931 y 1936 se produjeron 2629 asesinatos, de los cuales 1550 fueron causados por fuerzas del orden y 455 eran guardias civiles y carabineros. Sin contar estos últimos, el 90% de los asesinados eran militantes de izquierda, datos que no muestran ninguna diferencia en cuanto a violencia política con el resto de países europeos en procesos de transición hacia el Estado liberal democrático moderno.
Ante estos datos, cabe preguntarse si hubiera surgido un sentimiento anticlerical en España si la Iglesia hubiera decidido mantenerse en el terreno sarracena en lugar de convertirse en actor político, y es precisamente esta cuestión la clave para comprender por qué se quemaron iglesias en España a lo largo de los dos últimos siglos- Y es que es imposible comprender este sentimiento sino como una respuesta al poder de la Iglesia y la represión que ejerció contra el pueblo cada vez que tuvo ocasión, la última de ellas tras la aprobación de la Ley de responsabilidades políticas de Febrero de 1939, que inició la represión del régimen franquista.
y falta decir que españa no fue, ni mucho menos, el único pais europeo donde se han quemado iglesias
 
No es cierto: los nacionales cancelar a muchos más de 16, pero bueno, búscalo si quieres.

Y de topicazos nada, la iglesia en españa ha sido lo más parecido a un infierno para los pobres: abusa, robos, abusos, esclavismo, inquisición hasta el XIX y un largo etc que en cualquier otro país hubiera provocado que éste ardiera por los cuatro costados, como ocurrió en Francia con mucho menos.

¿Topicazos? ¡Vamos hombre!

Lo dicho: Vosotros lo justificáis con topicazos, como buenos lugarcomunistas y nostálgicos de la checa.
 

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