Baños y el almirante Garat: negociar la paz o sostener a Ucrania
¿Se detiene una guerra negociando o entregando más armas a quien la sufre? El 13/10/22, en el programa
Horizonte de Cuatro, el coronel Pedro Baños y el almirante Juan Rodríguez Garat respondieron a esa pregunta desde trincheras opuestas. Baños sostiene que el conflicto es en realidad un pulso entre EEUU y Rusia, que los europeos van a salir perjudicados y que la salida razonable pasa por conversar. Garat replica que Ucrania defiende su propio territorio y que basta con que Putin se retire para que todo termine. La distancia entre ambas tesis mide algo más que una discrepancia televisiva: mide dos formas de entender el papel de España en el mundo.
¿Qué defiende Pedro Baños en el cara a cara?
Baños insiste en que hay que negociar y sitúa el origen del conflicto fuera de Ucrania: esto es, viene a decir, una guerra entre EEUU y Rusia en la que los europeos van a salir perjudicados. Su segunda afirmación es más incómoda para el relato dominante:
la OTAN es EEUU, una alianza que vela por los intereses de Washington aunque el precio lo acabe pagando el continente. Se dirige expresamente a la población para advertir de que la crisis económica y la inflación ya están encima y de que hay que parar esto.
En el hilo, quienes le dan la razón añaden capas al argumento: que Washington lleva años preparándose para este escenario y provocando a Moscú, y que si Rusia no hubiera invadido se habría encontrado un pretexto —un nuevo
Maine, se llega a escribir— en cuanto hubiera estado lista. De ahí la lectura de que la ofensiva rusa fue una anticipación, no una causa.
¿Qué respondió el almirante Juan Rodríguez Garat?
Garat construye el reverso exacto. Hace un alegato para que la población no tenga miedo porque esto es, dice, una lucha moral de justicia, y sentencia que si Putin abandona Ucrania todo se acaba y EEUU no hará nada más. Y en el hilo se añade, en esa misma línea, que la OTAN no tiene tropas combatiendo sobre el terreno y Rusia sí, que Ucrania se limita a defender su territorio como manda su propia constitución y que la alianza no tiene política expansiva porque solo protege fronteras ya reconocidas.
El choque de marcos es total. Para unos, la cuestión es cuánto tiempo se sostiene el esfuerzo militar antes de que la factura económica obligue a sentarse; para otros, hablar de factura económica es una forma elegante de justificar no hacer nada.
El símil con Hitler que abre la discusión
El almirante arranca con un paralelismo histórico entre Hitler y Putin y con la pregunta de hasta dónde se le va a dejar llegar. Es un pasaje que genera rechazo en parte del público: se califica de relación de ideas
asustaviejas y de propaganda barata, y se recuerda que Rusia no le llega a la suela de los zapatos a la Alemania de Hitler.
Curiosamente, el argumento económico apenas aparece en ese tramo. La discusión se mueve en el terreno moral, y quien no acepta la premisa moral se queda sin interlocutor.
¿Son los intereses de España los de la OTAN?
Aquí el frente se ensancha. En el hilo se sostiene sin matices que nuestro ejército defendería antes los intereses de la OTAN que los de España, que los enemigos no están en el este y que el país actúa como vasallo de una potencia con presencia en su propio territorio. La respuesta desde el otro lado es que salir de la alianza supondría perder beneficios económicos y estratégicos, y que el interés español pasaría por comerciar con una Rusia derrotada en mejores condiciones que las actuales. Nadie pone cifras a ninguna de las dos cosas.
El Maidán como origen del desencuentro
Para una parte de los análisis, el Maidán lo gestó la inteligencia norteamericana para hurtar Ucrania a la órbita rusa, y el objetivo último de Washington sería balcanizar Rusia, destruirla y sustituirla por un mosaico de países donde influir y extraer recursos naturales. Se enumeran precedentes: Chechenia, Georgia, Crimea, el Donbass. La réplica llega sin demora: un país soberano decide sus alianzas lo mismo que Marruecos no es súbdito de España, la OTAN no combate y quien cambia fronteras es Rusia.
¿Es Rusia una alternativa a EEUU?
El frente más incómodo. Una corriente sostiene que la URSS sí era alternativa en lo económico, lo político, lo cultural y lo militar, y que China también lo es, mientras que la Rusia actual sería una versión degradada: país capitalista, dominado por oligarcas, con una sociedad en descomposición. Enfrente, quienes simpatizan con la tesis de Baños responden que Rusia no pretende imponer modelos económicos ni culturales, solo marcar límites en su entorno.
La factura económica que sobrevuela todo
La crisis, la inflación y el coste de la vida son el telón de fondo. Quien pide sensatez y cordura lo hace por el riesgo de escalada y de ruina económica: la conversación para la paz como cálculo, no como ingenuidad. Del otro lado, la consigna es no tener miedo. También hay quien recuerda que los militares en la reserva hablan de política sin problema y los que siguen en activo callan.