Oferta y demanda contra el banco: el hilo se parte en dos
Cuarenta mensajes escritos el 26 de septiembre y ninguna cifra en disputa. El hilo se rompe en dos: los que sostienen que el precio lo fija la demanda y los que sostienen que lo fija el banco. Entre medias entran dos enlaces de mayo de 2023, una pregunta sobre quién construye si no hay negocio y una pelea sobre el alquiler turístico que se queda sin cerrar.
Qué se ha sabido
Un participante rescata dos piezas de prensa y las enlaza. La primera,
La Vanguardia, 23 de mayo de 2023, sobre los
48 millones de habitantes. La segunda,
El Mundo, 18 de mayo del mismo año. De ahí saca sus cuentas:
18 millones entre inmigrantes y nacionalizados y
un tercio de los nacidos en España. Avisa de que en La Vanguardia el gráfico se cambió y que el texto con las cifras se mantiene.
El Mundo y de dónde salen los habitantes.
Otra intervención tira de memoria y de ladrillo: hubo una década larga, dice, en que se construían en España más viviendas que en el resto del continente junto, con barrios enteros vacíos en todas las provincias, y el precio subió igual, mes a mes. Es el dato más incómodo del tramo porque no le sirve ni a los que piden un millón de casas ni a los que dicen que ya sobran.
Jarapales mete
2007 en la conversación y habla de morosidad como el ajuste que llega cuando el precio está alto y la gente no tiene alternativa. Sostiene que el Estado se ha financiado multiplicando el ITP, la plusvalía y el IRPF de los vendedores. Y max power lanza la pregunta que nadie cierra: si no hay negocio, quién construye, quién alquila, quién pone vivienda en el mercado.
Dónde está la bronca
Pelayo90 lo repite en cinco mensajes, casi con las mismas palabras: «Da igual de quién sean las casas si hay más casas que personas la vivienda sera barata». Su versión es que, aunque los especuladores no quieran, sin gente no hay forma de rentabilizar un piso y el precio cae. Añade que si se regulan los precios, alguien se queda sin vivienda. Y calcula que con
15 millones menos de habitantes la vivienda estaría tirada de precio «porque no habría forma de hacer negocio de ella». Nadie le discute la aritmética.
Enfrente, otro forero niega el supuesto entero: dice que no existe tal mercado de vivienda, que hay un sistema con precios fijados por las entidades financieras. Su desarrollo: el banco compra el piso, el hipotecado solo avala con otra propiedad y paga treinta, cuarenta o cincuenta años. Lo resume así: «La unica forma en que la vivienda sea barata es dejando de hacer negocio con ella». Añade que la cultura de ser propietario lleva décadas aquí y no la cambia una ley, y pone el impuesto de sucesiones como ejemplo de que los manifestantes se equivocan de diana. Pelayo90 le contesta que eso es otra discusión y que la financiación va por otro lado.
Kurten no entra al precio y ataca la protesta: sostiene que la manifestación no va contra las causas reales, sino «para atacar a los de siempre». Le responden, en tono de broma, que deje de ser tan gruñón.
En paralelo entra la vía demográfica. Una intervención sostiene que no hay que construir nada porque la generación mayor dejará millones de pisos vacíos y esos pisos bajarán el precio solos. Otra pide expulsar a millones de residentes extranjeros para que sobren viviendas. Una tercera habla de expropiación generalizada a quien tenga más de dos o tres pisos y reparto a precios simbólicos. Hay mensajes que, sin ningún argumento, despachan a los manifestantes por su ideología. Radhei cierra por el otro lado: «Sólo bajará si hay paro y quitan pagas».
Y sobre el alquiler turístico, un forero discute que tenga peso: son pocas, marginales, y prohibirlas devolvería los centros históricos a como estaban hace cuarenta años.
El cruce de oferta y demanda
Pelayo90 se sorprende de que, viendo esto, todo el mundo parezca espabilado en el trabajo y en el día a día. Bailongo responde: «Te sorprendería la gente que no entiende la relación oferta y demanda». Él mismo remata que parece obvio, pero que no lo entiende nadie: sin gente, dice, daría igual la especulación porque no se podrían rentabilizar las viviendas.
Vivienda social y hormigón
Una intervención pregunta cuánta vivienda social se hizo en el franquismo y cuánta después, y por qué no se ven pancartas en Madrid denunciándolo. Nadie le responde. La pregunta se queda colgada entre los que piden construir un millón de casas y los que dicen que el ladrillo ya no arregla nada.
Qué cambia respecto a antes
Los dos enlaces son lo único nuevo con fecha, y se usan para lo de siempre: para decir cuánta gente hay. Nadie discute las cifras; discuten de quién son. Oscovita mueve el foco a otro sitio: la competencia real no es con el vecino, sino con «millones de personas con las que compites por vivir», gente que dirá que sí a lo que aquí se rechaza. Cierra diciendo que del 2011 al 2026 han pasado muchísimas cosas y que el rentismo puede quedar pronto en segundo plano. Nadie le replica. El hilo termina con dos conversaciones paralelas que no se tocan.