Falta obra y sobran acaparadores: el nudo de la vivienda
El problema de la vivienda no lo arregla un impuesto. En eso coinciden casi todas las lecturas de un asunto que vuelve cada mes al primer plano: no se construye y la demanda no deja de crecer. La foto de una manifestación, en la que según un forero se gritó
«culpa de los racistas», reavivó el choque sobre a quién señalar. Y ahí se rompe el consenso.
¿Por qué se baraja un tope al precio del alquiler?
Un forero especula con que el paquete que se anticipa incluiría un impuesto a las terceras viviendas y un gravamen mayor a las rentas del capital inmobiliario, es decir, a los ingresos del alquiler. La versión dura añadiría, según ese mismo cálculo, un precio máximo por metro cuadrado que rondaría
la mitad del precio actual. El detalle que se cae del relato es siempre el mismo: ni se libera suelo ni se urbaniza. Sin obra nueva, el tope se queda en la intención.
¿Quién acapara las viviendas?
Una parte del análisis apunta a fondos, bancos y
grandes tenedores que acumulan pisos. Según un forero, para alquilar hoy se exigen con frecuencia
dos nóminas abultadas y un seguro de impago.
Con la obra en mínimos y la presión demográfica al alza, todo apunta a que los alquileres seguirán subiendo, suba el impuesto o no. Ahora bien, conviene no apostar fuerte: si algún día se libera suelo y se construye, el guion se da la vuelta. Hasta entonces, cada cual seguirá eligiendo a su culpable.