Aulas digitales para cerrar la brecha: así es Actualíza-TEC
¿Sirve un aula con portátiles y wifi para cerrar una brecha digital que se mide en años de exclusión? La Fundación Secretariado Gitano ha puesto en marcha el proyecto
Actualíza-TEC, una red de espacios con ordenadores, conexión y acompañamiento para que las personas gitanas puedan hacer trámites con la administración. En Vitoria-Gasteiz el aula se ubica en la sede de la calle Antonio Machado, en Sansomendi, y en Ourense en el barrio de A Cuña. La entidad lo presenta como respuesta a una amenaza concreta: la digitalización obligatoria de la administración.
El planteamiento es sencillo sobre el papel. Quien no tenga ordenador en casa acude a la sede, usa un portátil, se conecta al wifi y hace su gestión con alguien al lado resolviendo dudas. Desde darse de alta en el padrón hasta conseguir la Clave PIN. El objetivo declarado no es solo resolver el trámite del día, sino que la persona acabe haciéndolo sola. «Construir un futuro y que tengan las mismas oportunidades para tener un empleo de calidad», resume el área de comunicación de la fundación.
Qué es la brecha digital y a quién afecta
La propia entidad reconoce que la comunidad gitana sufre la brecha digital
en mayor medida que el resto de la población. Ese es el diagnóstico de partida y también el argumento que justifica el gasto. La digitalización administrativa avanza más rápido que la capacidad de adaptación de los grupos con menos recursos, y quien se queda fuera del circuito online se queda fuera de todo: de la cita, de la ayuda, del papel.
El proyecto se presenta a nivel estatal y aterriza ahora en ciudades concretas. En Madrid, la puesta en marcha del aula digital contó con la participación del concejal presidente de la junta municipal, equipos comunitarios y asociaciones de autónomos del distrito. Traducido: dinero público, administración local y tejido asociativo en la misma foto.
El vídeo de la campaña y la reacción que generó
La campaña viene con pieza audiovisual. Y ahí es donde el asunto se calienta. Buena parte de las reacciones se centraron en el nombre elegido,
digitanización, un juego entre digitalización y gitano que a muchos les pareció innecesario. Otros apuntaron directamente al coste: un vídeo que se puede montar en media hora con un editor doméstico, una imagen de archivo y un efecto de transición, dentro de un proyecto con secretariado, funcionarios, subcontratas, material, alquiler y mantenimiento detrás.
La curiosidad tiene su gracia: los comentarios del vídeo en la plataforma de turno estaban cerrados. Difícil pedir aplausos cuando no se deja escribir.
Los trámites que se pueden hacer y los que no
El aula sirve para gestiones con la administración pública. Padrón, Clave PIN, citas, solicitudes. Lo que no aparece en la presentación es la otra mitad del trámite: la declaración de la renta, el pago de impuestos, las obligaciones del autónomo. Ese silencio no pasó desapercibido.
También planea la duda práctica de siempre. ¿Cuánto duran los equipos? ¿Quién los mantiene? ¿Qué pasa cuando el portátil deja de arrancar y el aula se convierte en un almacén de chatarra? La pregunta no es maliciosa: es gestión.
El debate de fondo: brecha digital o brecha de fondo
Hay una corriente que sostiene que la brecha digital es real y que atacarla con recursos concretos es lo mínimo que puede hacer una administración que ha digitalizado todo de golpe. Enfrente pesa otro argumento: que un aula con wifi no arregla nada si el problema es de empleo, vivienda y educación, y que la foto institucional sirve más para justificar el presupuesto que para cambiar la vida de nadie.
Entre ambos extremos circula una sospecha más incómoda: que el proyecto se diseñó para el titular y no para el usuario. El tiempo lo dirá. De momento, hay portátiles encendidos y alguien al lado explicando cómo se pide una cita por internet.
Al final, la pregunta no es si el aula es buena o mala. Es si dentro de tres años sigue abierta o ya se ha convertido en una sala con cuatro ordenadores rotos y un cartel en la puerta.