Votar a VOX o abstenerse: el pulso que divide al electorado
En un contexto de creciente cuestionamiento del sistema político, un forero defiende con vehemencia que votar a VOX es la única opción útil frente a la abstención, a la que acusa de ser un "bonito sueño" que solo beneficia a la izquierda. El autor sostiene que el régimen actual es "básicamente nwo-progre" y que quienes votan a la izquierda, a regionalistas o incluso al PP están votando para que les "meen en la cara". La discusión expone una fractura profunda entre los partidarios del voto útil a VOX y los defensores de la abstención como forma de rechazo al sistema.
El argumento del voto útil a VOX
El planteamiento inicial es claro: VOX es el único partido dentro del arco parlamentario que defiende posturas anti-NWO y antiprogres, por lo que votarles se convierte en una obligación cívica. Incluso si en el futuro traicionaran sus promesas, argumenta el autor, el simple hecho de votarles envía un mensaje de rechazo al régimen progre que no se consigue con la abstención. Esta postura se refuerza con la idea de que la abstención deja espacio abierto a la "marea roja" y que, en última instancia, beneficia a los partidos que implementan la agenda globalista.
La defensa del voto a VOX se apoya en logros que el autor atribuye al partido: haber sido el único partido en oponerse al estado de alarma y al pasaporte COVID, medidas que fueron declaradas inconstitucionales. Se menciona también que en comunidades autónomas donde gobierna en coalición con el PP, la situación ha mejorado respecto a las gestionadas por la izquierda. El autor insiste en que votar no implica defender el sistema, y que la abstención solo sirve para "pajas mentales y autocomplacencia".
La abstención como rechazo al sistema
Frente a esta posición, varios participantes defienden que la abstención es la única respuesta coherente ante un sistema que consideran fraudulento. Se argumenta que llevamos 40 años votando a los mismos y obteniendo los mismos resultados, y que la abstención es un paso sin vuelta atrás que demuestra haber comprendido el engaño. Se critica que VOX, una vez en el poder, actúa igual que el PP, escudándose en Europa para implementar políticas que consideran parte de la agenda globalista.
Un ejemplo recurrente es el de las zonas de bajas emisiones en Valencia, que se presentan como una imposición europea que VOX no ha frenado donde gobierna. También se critica el voto de VOX en Europa a favor de la creación del pasaporte COVID, aunque luego se quejara de su uso. Para los abstencionistas, validar con el voto a un partido que apoya gobiernos que implementan estas medidas es peor que no votar, porque normaliza políticas que consideran autoritarias.
El debate sobre los pactos con el PP
Una de las líneas rojas que se plantean es la de los pactos con el PP. Algunos participantes exigen que VOX rompa todos los gobiernos regionales con el PP si este no pide perdón por el pasaporte COVID, y amenazan con no votarles si no lo hacen. Se argumenta que pactar con el PP valida en el imaginario colectivo que apoyar el pasaporte COVID es aceptable, lo que consideran inaceptable.
La respuesta a esta exigencia es que VOX no puede permitirse el lujo de romper gobiernos con un 10% de los votos, y que la alternativa sería dejar gobernar al PSOE. Se sostiene que es mejor un PP matizado por VOX que un gobierno socialista, y que la política es el arte de lo posible. El autor del mensaje inicial llega a calificar de "insensatez" la petición de que Abascal amenace con un trabuco a los del PP, y recuerda que VOX ya ha hecho más que otros partidos en la oposición al pasaporte COVID.
El espejo italiano y la desilusión con los partidos
El caso de Meloni en Italia se utiliza como ejemplo de que los partidos que prometen mano dura contra la inmigración luego no cumplen. Se pregunta qué ha pasado con las promesas de cerrar fronteras, y se sugiere que VOX seguiría el mismo camino si llegara a gobernar. Esta desconfianza se extiende a todos los partidos, y algunos participantes afirman que para ellos no hay diferencia entre PP y PSOE, e incluso que el PSOE les parece menos progre que el PP.
La discusión deriva en un intercambio sobre si votar a VOX es una forma de rebeldía o una trampa más del sistema. Un participante resume la postura del voto de castigo: si el electorado vota mierda y se le proporciona mierda, la culpa es del electorado. Otro responde que el problema no es a quién votar, sino votar en sí, y califica el sistema de "memocracia". El debate queda abierto, con posturas irreconciliables sobre la utilidad del voto y el papel de la abstención.
¿Es la abstención una forma de rebelión o una rendición disfrazada de pureza ideológica? La respuesta depende de si se cree que el sistema puede reformarse desde dentro o si, por el contrario, solo queda negarle la legitimidad que da el voto.