Cuarto Milenio y el «decreto de expropiaciones» llegan al hilo
El hilo vuelve a cambiar de suelo. Ahora la fuente es un programa de televisión. Un participante cuenta que Cuarto Milenio emitió la historia completa el 24 de septiembre, con los rechazos de ayuda, el uso político del caso y el piso de Ayuso mencionado en antena. Con eso, el tramo se ordena solo: unos leen lo emitido como prueba de montaje, otros pasan del programa y se quedan con una pregunta que nadie contesta.
Qué se ha sabido
La novedad del tramo es el programa. «Ayer sacaron en Cuarto Milenio toda la historia», escribe un forero, y detalla lo que, según él, salió ahí: los rechazos a las ayudas que le ofrecieron, la utilización política y la mención al piso de Ayuso. Ni enlace ni minuto. Se queda en el relato. Horas después, otro participante resume el asunto sin aportar nada: sociedad enferma.
La otra pieza que entra es un tuit:
El mensaje que lo trae recoge la intervención de la comunicadora y analista política Juana Flores: la presión de la calle habría logrado la respuesta del fondo y habría puesto en evidencia la miseria humana del proceso. Nadie discute la cita. El tuit se queda ahí y el hilo sigue con otra cosa.
Y llegan las cifras. Un participante pregunta por los
800.000 que se manifestaron contra el desahucio: ¿ni uno solo alojó a la señora en su casa? Silencio. Otro propone una regla fija, gobierne quien gobierne: por ley,
80% de vivienda protegida y
20% libre, atado y con diferencias para que no haya ocupaciones, ni desmadres de precio, ni escalones sociales. Añade que aquí eso es imposible por la mentalidad que hay, empezando por los gobernantes.
Un tercero aporta su moraleja del día: remar no compensa y cobrar prestación sí. Otro suelta que ya han salido los nombres de los dueños, dónde viven y los hijos. Un cuarto cambia de tema y pregunta qué pasó en Ceuta, porque ya no se habla de eso. Y el hilo también se mira a sí mismo, aunque menos que ayer: alguien pide meter en el ignore a lo que llama una multi del administrador, otro compara el caso con el rey Lear y un tercero lo resume con sorna,
otro viernes normal. Nada se comprueba.
Dónde está la bronca
El choque del tramo es montaje contra foco mal puesto.
De un lado, los que sostienen que el desalojo fue la excusa. Un participante afirma que la mujer ya no está en condiciones y que el sindicato de inquilinas la asesoró mal durante meses, hasta aprovechar el desalojo para montar el numerito. Otro lo firma: es un montaje para colar una ley absurda donde siempre ganan los mismos. Y hay quien le pone nombre a esa ley: un
decreto de expropiaciones.
Del otro, los que dicen que la discusión se ha ido al sitio equivocado. Un forero responde que quien defiende a un fondo buitre no dudaría en tirar a la calle a sus propias abuelas. Otro no pide cárcel, pero sí que quien tuvo renta antigua pague la diferencia de alquiler de todos esos años. Y un tercero deja la pregunta de los 800.000 sobre la mesa.
Nadie la recoge.
En medio queda el frente de siempre, ahora con otro envoltorio: un participante recuerda que hay gente viviendo en caravanas mientras
700 de cada 1.000 euros se van en alquiler. Le contestan con la moraleja del que rema y el que no. Y alguien cierra con un supuesto recado de la señora —que aprendan a luchar— entre risas.
El reparto 80/20 choca de frente con esa moraleja. Para uno la vivienda es un derecho que hay que garantizar por ley; para el otro, la vivienda ajena es la prueba de que esforzarse no sale a cuenta. No se mueven ni un centímetro. También hay quien enlaza el caso con una serie sobre toreros y sostiene que los malos de la historia ya no se esconden.
Qué cambia respecto a antes
Cambia la fuente. El tramo anterior se movía con cálculos propios, herencias y la sospecha de los bots. Este se apoya en un programa de televisión y en un tuit, y deja a la mujer casi fuera de plano: aparece en la pregunta de los 800.000 y en la cita de la analista, nada más.
Lo de las cuentas duplicadas no desaparece. Alguien pide meter en el ignore a lo que llama una multi del administrador. Pero ya no es el eje, solo ruido de fondo.
Lo nuevo de verdad son tres cosas: el relato del programa como prueba, la propuesta de reparto 80/20 y el decreto de expropiaciones como amenaza que alguien dice ver venir. Y un frente que antes no estaba: Ceuta, que entra de refilón y sin respuesta.
El tramo acaba sin volver a la mujer y sin que nadie conteste a la única pregunta con sustancia que se ha hecho.