Sobran 8 millones de personas, según el cálculo de un forero
La mujer ya no está. Da igual lo que le pase. En este tramo el hilo se ha mudado: a cuánta gente sobra en España, a quién renunció a qué herencia y a si los mensajes los escriben bots. La protagonista aparece, como mucho, en una pregunta suelta y en un cálculo de pensiones que nadie contesta.
Qué se ha sabido
Un forero hace el cálculo que domina la jornada: en España
sobran 8 millones de personas para los pisos que hay. O, mirado al revés,
faltan 3 millones de viviendas si la población no baja. Su receta no es un plan de vivienda, es una ampliación territorial: estirar el centro de Madrid hasta Leganés, después hasta Seseña y, en una tercera fase, hasta Toledo.
Otras cifras van por otro lado. Un participante pone la pensión en
1.800 euros y 14 pagas y pregunta, medio en serio, por qué la izquierda la defiende. Otro recuerda que su abuela repartía
2.000 pelas o 20 pavos a los nietos cada fin de semana. Alguien pregunta por el bingo que hay
a 300 metros de su casa y se queda sin respuesta.
Un tercer mensaje atribuye el desahucio a las leyes franquistas y ahí se acaba. Sin desarrollo, sin fuente.
De documentación, poco más. Se pega un tuit de Óscar Puente y quien lo trae lo cruza con lo que llama la aparición de la palabra
Soros en un post de qagg.news. El enlace queda ahí:
el hilo de qagg.news que uno de los participantes usa para hablar de bots y de IA. Nadie lo comprueba.
Dónde está la bronca
El choque del tramo no va de la anciana, va de familias. Un forero suelta su tesis sobre los viejos: «Los viejos tratan mejor a quién los maltrata que a los que lo trata bien». La respuesta le llega de otro usuario, que le da la razón, le pide un abrazo para su padre y le pregunta si a las hermanas no se les pasó por la cabeza repartir.
El otro contesta con su propio caso. Renunció a la herencia de su padre en beneficio de sus hijos. Su padre lo supo antes de morir y metió una cláusula para que, si renunciaba, su parte volviera al reparto. La hermana lo sabía y no se lo dijo. «Hace 8 o 9 años que no se de ella, pero ni donde vive. Desapareció jajajajaja», escribe. El primero responde que sus tías desaparecieron igual tras el entierro de la abuela.
Hay también un intercambio sobre si la mujer es una aprovechada. Un participante sostiene que llevaba dos décadas sabiendo que tenía que salir de la casa. Otro le responde que no le ha robado dinero a nadie y que a quien hay que mirar es a los de arriba. Un tercero zanja que da igual la edad. Y alguien añade, con retintín, que se va a poner colirio porque no tiene lágrimas.
El segundo frente es el de las cuentas. Un participante asegura que el usuario que abrió el hilo y otro son la misma persona. Otro dice que no sabe cómo se aclara con tantos multis. Un tercero pregunta si a alguien le han eliminado la cuenta. Nada se comprueba.
El propio hilo se mira a sí mismo. Un participante le dice a otro que madure. Otro le espeta que ha abierto el hilo como si le causara sorpresa. Y un tercero propone, en broma, llevar el recuento de usuarios en una hoja de cálculo. Nadie la hace.
Y queda el frente de siempre: quién es peor. Un mensaje culpa de todo a los equipos de redes y a las campañas con IA. Otro responde que la pelea no va de izquierda contra derecha, sino de arriba contra abajo, y que la banca internacional ganó en 1945. Un cuarto zanja que la gente de este país es así.
Qué cambia respecto a antes
En la entrega anterior la mujer ya era una excusa. Aquí desaparece del todo. Lo que empezó como un debate sobre un desahucio es ahora un cálculo demográfico con el centro de Madrid como proyecto de ampliación, un consultorio sobre herencias y una pelea sobre quién escribe cada cuenta.
También cambia el blanco. Ya no se discute si la mujer es o no una víctima. Se discute si la generación de las abuelas que repartían veinte euros los domingos merece algo. La pregunta del bingo sigue sin respuesta, como casi todo.
Lo que no cambia es la mecánica: alguien lanza un dato, otro responde con una anécdota y el hilo avanza sin que nadie vuelva al principio.
El plan de expansión de Madrid
El mensaje más largo, y el único con método, es el del forero que hace las cuentas de población y vivienda. Su argumento: si no hay casas para todos, se hacen más ciudades, y si el centro es donde está el trabajo, entonces el centro se estira.
Primero Leganés. Después Seseña. En la tercera fase, Toledo. Cuando el área metropolitana cubra medio país, sostiene, las casas sobrarán y no valdrán nada, así que dará igual que una sea tuya o no. Reconoce que la idea es sobre el papel y que haría falta que los políticos movieran ficha.
Nadie le discute el cálculo. Nadie le contesta. El hilo sigue con las herencias.