El debate sobre la DANA: ¿falló la AEMET o la respuesta política?
¿Es la Agencia Estatal de Meteorología la culpable de la catástrofe de la DANA en Valencia? Esa es la tesis que defiende una parte del debate: la AEMET emitió alertas que no se correspondieron con la magnitud real, y eso habría generado un efecto «Pedro y el lobo» que llevó a la población a ignorar los avisos. La alerta roja del 29 de octubre, según esta versión, no precisaba zona y anunciaba 150-180 litros en 12-24 horas, cuando en algunos puntos cayeron 600 litros. El resultado, sostienen, es que nadie hizo caso: ni los políticos, ni los ciudadanos, ni los servicios de emergencia.
La alerta roja y el problema de credibilidad
La AEMET activó la alerta roja para la jornada del 29 de octubre. El parte oficial, según se cita en el debate, anunciaba
150-180 litros por metro cuadrado en 12-24 horas y no precisaba la zona con exactitud. Para los críticos, ese nivel de detalle es insuficiente: si no se concreta dónde va a caer el agua, la alerta se diluye. Además, recuerdan que la agencia emite entre
tres y cuatro avisos de DANA al año que luego no pasan de tormenta, lo que erosiona la credibilidad. «La palabra alerta se usa hasta para 30 grados en el norte», resume un participante.
Pedro y el lobo es la expresión que recorre todo el debate. La idea es que la sobreabundancia de alertas ha convertido cada aviso en un ruido de fondo. «Todos los años nos pasan tres alertas rojas, catorce naranjas y día sin otro amarilla», ironiza otro mensaje. El problema, añaden, es que cuando llegó el lobo de verdad, nadie lo distinguió de los anteriores.
La defensa técnica: los modelos y la previsión por horas
Frente a esa tesis, otra corriente defiende el trabajo de la AEMET. Se argumenta que la agencia no da avisos por riadas, sino por precipitación, y que su previsión era por horas:
90 litros por metro cuadrado por hora. Si llueve dos horas, son 180 litros; si llueve diez, 900. Bajo ese prisma, la previsión no era errónea. «Los que estáis intentando desacreditar la AEMET no tenéis ni idea», zanja un mensaje.
También se señala que la comparación con la AEMET francesa es engañosa: no fue el organismo galo quien emitió el aviso, sino un aficionado que usaba sus modelos. Y se recuerda que la tecnología para alertas masivas al móvil no depende de la AEMET, sino de Protección Civil. La discusión deriva entonces hacia la responsabilidad política: ¿por qué no se envió un SMS masivo cuando los caudales del barranco del Poyo ya eran evidentes?
El barranco del Poyo: la hora clave
El punto de inflexión del debate es el barranco del Poyo. Un mensaje aporta un dato concreto: a las
18:30 se registraron 2.000 m³/s en ese cauce. A esa hora, en muchos pueblos afectados no estaba lloviendo. «A la gente de esos pueblos les avisas y te estarían insultando», señala un participante. El fallo, sostiene, fue no dar una alarma masiva cuando los sensores ya mostraban la crecida.
La Confederación Hidrográfica y el SAIH (Sistema Automático de Información Hidrológica) aparecen en varios mensajes como los organismos que sí podían haber anticipado la riada. «Los que sí pudieron haber previsto algo son los que miran los caudales de paso en las confederaciones», apunta un mensaje. La alerta de la AEMET, insisten, solo cubría hasta las 18:00, porque se centra en precipitación, no en lo que ocurre después.
La infraestructura ausente y el precedente histórico
Otra línea de análisis apunta a la falta de infraestructuras. Se menciona que en la rambla del Poyo no hay embalse de laminación, pese a que el Plan Hidrológico Nacional incluía un embalse en Cheste y diques de contención en los barrancos que se desbordaron. «Esa inacción ya viene desde Franco», replica otro mensaje. La comparación con la ciudad de Valencia, protegida tras la riada de 1957, se usa como contraste: allí se construyó un nuevo cauce; en los municipios afectados, no.
El urbanismo también entra en la ecuación. «¿Por qué esa masa de gente vive en una zona inundable?», se pregunta. La respuesta, para algunos, es la falta de obras de protección en las últimas décadas. Para otros, es un problema de ordenación del territorio que ninguna administración ha querido abordar.
La gestión política: del aviso a la reacción
La discusión deriva hacia la respuesta institucional. Se critica que el Gobierno central no declarara el estado de alerta ni movilizara la UME con antelación. «Si Sánchez estaba tranquilamente en India es porque no imaginaba lo que iba a pasar», se lee. También se apunta a la Generalitat Valenciana: «Si no mandó SMSs a cascoporro es porque no imaginaba lo que iba a pasar». Y se menciona que la directora de emergencias estaba de viaje a Brasil.
La UME recibe críticas por su tamaño:
3.000 efectivos, de los que solo unos cientos son movilizables. «Más jefes que indios», resume un mensaje. La conclusión de esta corriente es que falló todo el sistema: la previsión, la comunicación y la reacción.
¿Qué se puede hacer? Propuestas y cierres
Las propuestas van desde crear un sistema de niveles como el de los huracanes (del 1 al 6) hasta mejorar la comunicación de riesgos. «Para las DANAs, a partir de ahora, tendrían que plantearse implementar un sistema de niveles», sugiere un mensaje. Otro pide que no se den alarmas de nivel máximo que no sean catastróficas: «La AEMET es capaz de darte en un año 3 o 4 de nivel máximo».
El cierre del debate no llega. Unos siguen señalando a la AEMET; otros, a los políticos; otros, a la falta de infraestructuras. Lo único claro es que no se pueden atribuir a un solo factor. La ironía final la deja un mensaje: «Estamos en un país donde se ofrece ayuda a una región como si se tratara de un país extranjero».
Datos clave
- Alerta roja de la AEMET para el 29 de octubre: 150-180 litros por metro cuadrado en 12-24 horas.
- Previsión por horas: 90 litros por metro cuadrado por hora.
- Caudal del barranco del Poyo a las 18:30: 2.000 m³/s.
- Precipitación en algunos puntos: 600 litros por metro cuadrado.
- Efectivos de la UME: 3.000, de los que solo unos cientos son movilizables.