TIESTO4EVER
Será en Octubre
Si éste es el más viejo que has encontrado te informo de que apenas tiene 79.
Y como sabemos eso está muy lejos de 80.
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Si éste es el más viejo que has encontrado te informo de que apenas tiene 79.
Vamos a ver un cambio, no hay nadie que piense más en el índice de masa corporal que un obeso. En cuanto se apunten al ozempic se van a volver furibundos anti-rellenitos.No entiendo esa manía de juzgar a los rellenitos por sus excusas. Conozco a uno que ni con Ozempic consigue quedarse en su peso. Es que ni andar.
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Le han operado del corazón varias veces creo, un tío sin su pasta para ir al mejor cirujano que el dinero pueda comprar habría fallecido a los 50.
El que sí me sorprende es el Stallone, que sigue metiéndose de todo y tiene 80. Debe tener una genética a prueba de bombas para asimilar venenos sin enfermar.
Apología del rellenito (Juan Manuel de Prada)
Basta observar la obsesión que hombres y mujeres muestran por mantener la línea para confirmar que la tan cacareada 'igualdad de sesso', lejos de 'liberar' a la mujer, ha igualado a hombres y mujeres en la servidumbre y el gregarismo, en la majadería y el sometimiento lacayuno a cánones estéticos grotescos y obsesiones salutíferas idiotizantes. Mens stulta in corpore sano, parece ser el lema epiceno o bisensbi de esta época calamitosa, en la que las mujeres, lejos de renegar de las dietas y de las fajas estranguladoras de sus mollas, se han apuntado también a esa modalidad quirúrgica de la faja llamada liposucción; y en la que los hombres, que antaño paseaban tan pimpantes sus orondas barrigas, se extenúan en esos manicomios con olor a sobaquina llamados gimnasios, para reducir su perímetro abdominal (a la vez que le ponen los cuernos a su mujer con una monitora machuna e inflada de anabolizantes). Ser rellenito, en fin, se ha convertido en un acto de distinción y aristocracia.
Decía Charles Laughton que los tiranos más crueles son infaliblemente flacos; y Balzac señalaba que, cuanto más delgado es el escritor, más propende a la envidia, el resentimiento, la infecundidad y el barullo sintáctico. Tal vez ambos (puesto que eran rellenitos apoteósicos) barriesen para casa, pero es una evidencia que todos los mandamases de la Unión Europea, esos tiranos disfrazados de eficientes burócratas, son flacos como anchoas; y también que los escritores más revirados y consumidos por los celos se preocupan mucho de mantener la línea. A los rellenitos, en cambio, nos asiste la virtud de la apacibilidad; y tenemos un aplomo, una forma de llenar el traje y de repantigarnos en el sofá que transmite confianza, empaque, sosiego y majestuosidad. No negaré que haya rellenitos histéricos y culebrillas, acomplejados y defecapoquitos; pero estos rellenitos indignos no son sino flacos que viven prisioneros dentro del cuerpo del rellenito, flacos disfrazados de rellenito a los que conviene encerrar de inmediato en un manicomio con olor a sobaquina, para que se froten la cebolleta con una monitora machuna e inflada de anabolizantes, mientras recuperan su verdadero ser. Dios pudo haber creado al hombre como un manojo de huesos tapizados de piel; pero quiso que la gordura protegiese nuestros huesos, los acolchase, los abrigase cariñosamente, dotándolos al mismo tiempo de estabilidad, pues sabía que los huesos son la parte más delicada de nuestra anatomía, y la más necesitada de una mullida amortiguación.
Pero las grasas abundantes no sólo sirven como almohadas de los huesos, sino que son un reclamo irresistible para el amor. Está demostrado que los hombres rellenitos somos los amantes más abnegados, pues nuestro abrazo siempre resulta más tierno y arrebatado (¡y también más arrebatador, porque arrebata el aliento!), e infinitamente más cálido (cosa que se agradece mucho en las noches más crudas del invierno). La mujer necesita sentirse acunada y arrullada por el hombre de sus sueños; y no hay mejor hombre de los sueños que un rellenito sin complejos, en el que la mujer puede envolverse como en un edredón nórdico, y arrellanarse sobre él como se arrellanaría sobre un confortable diván con cojines, y navegar dentro de él como si lo hiciese por el estómago de una plácida ballena. Nadie como el rellenito inspira estos sentimientos en la mujer, que además desconfía (¡y con razón!) del hombre que tiene menos centímetros de cintura que ella, obsesionado por mostrar dotes de acróbata o contorsionista. Frente a este tipo de hombre tarambana o espíritu de la golosina se alza el rellenito sin complejos, que pone toda su carne en el asador y se centra en lo que hay que centrarse, con insistencia y consistencia. Por último, aunque se diga que el hombre rellenito es una carga excesiva para el presupuesto doméstico por gastar mucho en comida, lo cierto es que sale mucho más caro el hombre obsesionado por guardar la línea, con sus suscripciones al gimnasio, sus ridículas ropas deportivas (¡esas zapatillas fluorescentes!), sus complejos vitamínicos y sus remedios contra la jaqueca. No hay hombre más amante, fiel y agradecido que el rellenito; y esto la mujer que lo probó lo sabe.
Yo doy todos los días gracias a Dios por hacerme y mantenerme rellenito y por permitirme disfrutar de delicias que están vedadas a los flacos. Y cada vez que un flaco me mira con tirria, recuerdo aquella anécdota de Bernard Shaw y Chesterton. «Si yo estuviera tan rellenito como usted bromeó Shaw, me ahorcaría»; a lo que Chesterton repuso, beatífico: «Tranquilo, si algún día decido ahorcarme, lo usaré a usted como soga». Dicho lo cual, siguió siendo su amigo, porque los rellenitos somos un cacho de pan.
https://www.abc.es/xlsemanal/firmas/juan-manuel-de-prada/apologia-rellenito-8230.html
Hay infinidad de personas que también se operan del corazón y no fueron deportistas. Nunca sabremos si Arnold fue por el deporte o no.
Una tía mía casi no lo cuenta de un infarto y no era deportista. Eso sí, fumó mucho toda su vida.
Hay genéticas buenas, regulares, malas y nefastas. La progenitora de Stallone casi llegó a los 100.
Menuda tontería más absurda,
Prada. Tontería colosal. Planetaria.
Realmente, de esta generación de cultutistas, muchos llegaron a los 80 o similar.Le han operado del corazón varias veces creo, un tío sin su pasta para ir al mejor cirujano que el dinero pueda comprar habría fallecido a los 50.
El que sí me sorprende es el Stallone, que sigue metiéndose de todo y tiene 80. Debe tener una genética a prueba de bombas para asimilar venenos sin enfermar.
Arnold comentó que la diferencia es que antes solo se metían cosas para los concursos o cosas específicas. Debe ser que ahora se lo meten todo el tiempo.Realmente, de esta generación de cultutistas, muchos llegaron a los 80 o similar.
Frank Zane tiene 84.
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Franco Columbu murió a los 78.
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Tom Platz tiene 71
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Reg Park, que era la inspiración de Arnold, murió a los 79, etc
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Sven-Ole Thorsen ahi sigue con 81. Participo en varias peliculas con Arnold, como Conan, Gladiator, etc
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Carl Weather murió a los 76
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Lou Ferrigno tiene 74
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Ralf Moeller tiene 67 y esta aun bien
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Ahora toman muchas más cosas y viven menos. Son tambien mucho mas grandes.
Arnold comentó que la diferencia es que antes solo se metían cosas para los concursos o cosas específicas. Debe ser que ahora se lo meten todo el tiempo.
La mentalidad cristiana de desprecio por el cuerpo. Como hay una promesa de ultratumba, mi cuerpo me da igual.
No, es mejor estar como una foca, como él, con problemas cardiorrespiratorios, de rodillas, con colesterol y corriendo el riesgo de que te dé un ataque al corazón, un ictus o un trombo y la palmes o te quedes medio lelo.
A mí me da mucha información sobre su carácter el estado físico en el que se encuentra y las afirmaciones que realiza.
Sócrates, que era muchísimo mejor que él, decía que el cuidado del cuerpo y el entrenamiento de la mente debían estar equilibrados. Este señor está totalmente desequilibrado. Será el producto de ser un ratón de biblioteca.