La mitad de los asalariados cobra menos de 1.463 € netos al mes
En 2021, el salario mediano en España se quedó en
21.638,69 euros brutos anuales. Traducido a nómina y en doce pagas, son
1.463,30 euros netos al mes para un soltero sin hijos ni discapacidad. La mitad de los trabajadores cobraba por debajo de ese umbral. La media, en cambio, subía hasta 25.896,82 brutos: más de 4.000 euros de distancia sobre la mediana. Ese hueco, extraído de la explotación del INE de medias y percentiles por sexo y comunidad autónoma, es el primer aviso de que unos pocos tiran de la estadística hacia arriba mientras el resto empuja desde atrás.
¿Cuánto gana realmente un español? La media miente y el salario más frecuente lo confirma
El dato que mejor retrata el mercado laboral no es la media, sino el salario más frecuente:
18.502,54 euros brutos al año, según los datos que manejan los foreros. El segundo más repetido baja a 16.487,22. Es decir, el sueldo que cobra más gente en este país está casi 3.000 euros por debajo de la mediana y más de 7.000 por debajo de la media.
Para mear y no echar gota, como resumía uno de los foreros al ver la tabla.
Los extremos completan el dibujo. El percentil 10 —el 10% que menos cobra— se queda en 10.192,38 brutos, que en nómina son
756,20 euros al mes. El cuartil inferior está en 15.215,03 (1.136 netos); el superior, en 32.385,45 (2.060); y el percentil 90 alcanza 46.430,36 brutos, unos 2.790,90 netos. Entre el extremo bajo y el alto hay una distancia de casi cinco veces.
La brecha de género, medida en euros de nómina
Las cifras separadas por sexo mantienen la brecha. La mediana femenina fue de 19.162,47 euros brutos, esto es,
1.316,50 netos al mes; la masculina, 23.490,62, o
1.573,10 netos. En la cola baja la diferencia se agranda: el percentil 10 de las mujeres se queda en 8.329,95 brutos (
601 euros netos mensuales) frente a los 13.127,49 de los hombres (1.000,80 netos). En la parte alta, las mujeres del percentil 90 llegan a 42.182,44 brutos y los hombres a 49.476,19.
Hay un matiz que conviene no perder, y que apunta uno de los foreros: cuando se analizan los salarios cruzados con el tipo de jornada —completa frente a reducida— la diferencia entre hombres y mujeres se estrecha de forma notable. El dato bruto, sin ese ajuste, no distingue entre trabajar 40 horas y trabajar 20.
Funcionarios, sector privado y el cálculo del 50%
Una de las comparaciones más repetidas señala que los empleados públicos ganan de media un
50% más que los del sector privado, con estimaciones que rebajan el diferencial del sueldo medio público a un 38% por encima del privado. El volumen acompaña: el Estado paga alrededor de
16 millones de nóminas al mes y, de los 525.000 funcionarios de los ministerios, solo un 18% tiene carrera universitaria. Se cita incluso el caso del sueldo más bajo del Gobierno de Navarra, 25.600 euros anuales para un celador de hospital, muy por encima del salario mínimo.
Conviene contrastarlo con lo que ocurre al otro lado. Hay quien sostiene que en la abogacía privada la mayoría cobra menos que un funcionario del grupo C1, que los ingenieros con años de experiencia se mueven entre
1.200 y 1.500 euros netos y que en la sanidad privada los médicos rara vez superan lo que pagan sus equivalentes públicos. La conclusión que se repite: los puestos mejor retribuidos tienden a concentrarse en el sector público, y la excepción tecnológica no cambia el conjunto.
Puesto 36 en PIB per cápita: por delante de Japón, por detrás de Estonia
Para medir poder adquisitivo real, la referencia es el PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo, que corrige la relación entre lo que se produce y lo que cuestan las cosas. En ese ranking España aparece en el puesto 36, por detrás de Estonia y Lituania y a cierta distancia de Eslovenia y Chequia, aunque por delante de Japón. El dato descoloca a quien esperaba una posición más alta.
La comparación internacional de nóminas refuerza la impresión. El salario de un profesional tecnológico en España ronda los
40.000 euros brutos; en Suiza, según los mismos cálculos, arranca en 120.000 y en el resto de Europa se mueve alrededor de los 100.000. Un doctor que volvió del extranjero y recibió una oferta de 25.000 brutos para un puesto que exigía doctorado lo resume sin adornos: si el tope de la empresa era 30.000, no había nada que negociar.
¿Por qué el periodo de prueba se ha convertido en un problema laboral?
Los nuevos tramos de prueba han tensado el mercado. Para contratos superiores a tres meses se han fijado 75 días; para los indefinidos, 90. En hostelería, un contrato de entre uno y tres meses lleva aparejados 30 días de prueba, una proporción que llama la atención en un puesto que exige menos cualificación.
El efecto combinado es perverso. Quien deja un empleo mal pagado para irse a otro mejor, y no supera ese periodo, se queda sin prestación por desempleo y sin indemnización por despido. La mejora salarial se convierte en un salto al vacío, y eso frena la movilidad al alza de los sueldos.
Pensiones, deuda y la factura que llega cada mes
El Banco de España sitúa la pensión media en
1,74 euros por cada euro cotizado, un 74% más de lo aportado, y calcula que el déficit acumulado del sistema desde la crisis alcanza los 100.000 millones. En paralelo, la deuda pública superó el billón y medio de euros tras sumar 75.267 millones en 2022. Cada mes se emite deuda para cubrir la diferencia entre lo que entra y lo que se promete.
Con este cuadro, la pregunta no es si los salarios españoles aguantan la comparación con los vecinos europeos. Es cuánto tiempo más puede sostener el sistema la distancia entre lo que la gente cobra, lo que cotiza y lo que se le ha prometido cobrar.