César Vidal afirma tributar un 9% en EEUU: en España sería el 50%
Nueve euros de cada cien. Ese es el porcentaje que César Vidal dice haber pagado en impuestos sobre sus ingresos en Estados Unidos, frente al 50% que, según su propio cálculo, le habrían retenido aquí por los mismos rendimientos. En una publicación en redes sociales califica el sistema fiscal español de «latrocinio inmenso» y sitúa a los perceptores de ayudas públicas en la cima de los «expoliadores». La comparación es aparentemente directa. El cuerpo del asunto tiene bastantes más aristas.
Y no todas juegan en la misma dirección. El 9% se refiere al tramo federal y deja fuera figuras que en España no tienen equivalente exacto: impuestos estatales y locales, el gravamen sobre la propiedad inmobiliaria y las primas de seguro médico. En el hilo se estima, sin datos concretos, que ese seguro ronda los 800 o 900 dólares mensuales para un autoempleado sin familia a cargo, más copago en cualquier episodio grave. Otro residente asegura tributar un 37%. Con esos números, el tipo efectivo cambia de color según quién y dónde.
Qué se queda fuera del cálculo del 9%
La estructura fiscal estadounidense reparte la carga en tres capas que rara vez aparecen juntas en una comparación rápida.
El impuesto federal es solo la primera. A ella se suman el estatal y el local, y un recibo de propiedad inmobiliaria que, según se sostiene en el hilo, en determinados condados puede multiplicar por diez el IBI español. Vidal tampoco menciona, según varios cálculos que circulan, la carga sanitaria asociada al empleo.
En el consumo, el diferencial existe y es medible: buena parte de los alimentos básicos no soportan IVA en EEUU, y el textil y el calzado tributan a tipos reducidos hasta el punto de que muchos turistas no reclaman la devolución. Aquí, pasta de dientes, pañales o ropa pasan por el
21%. Los tipos societarios también se leen distinto: hay quien apunta a un impuesto de sociedades en torno al 20% y a un tramo máximo del IRPF estadounidense no tan alejado del español, aunque aplicable a ingresos mucho mayores.
La sanidad: 8% del PIB frente al 19%
El eje sanitario atraviesa toda la comparación.
Uno de los participantes sostiene que la sanidad española cuesta alrededor del 8% del PIB, en línea con la media europea, y que la estadounidense se acerca al 19%; en ambos casos, añade, el dinero sale del bolsillo de los ciudadanos. La diferencia está en la vía: aquí vía impuestos, allí vía prima y copago.
El testimonio de un médico español que ejerce en EEUU describe el mecanismo: el seguro se descuenta de la nómina, de modo que su contratación depende del empleador y del trabajador, y Medicare y Medicaid actúan como red de respaldo para quienes no alcanzan ciertos mínimos. El mismo forero relata que un familiar con lumbalgia aguda fue atendido en dos días con resonancia y propuesta de cirugía.
La deuda de EEUU y la máquina de imprimir
La maquinita. Así se resume la ventaja estructural: una moneda de reserva mundial, once portaviones para protegerla y un banco central que emite. La deuda federal oficial supera los
30 billones de dólares. Según Mitch Feierstein, autor de
Planeta Ponzi, la cifra real superaría los 200 billones, porque el gasto del Pentágono no está auditado, la sanidad pública no se contabiliza como deuda federal y la de los estados y condados queda fuera del cómputo. Nadie sabe cuántos dólares hay en circulación, se argumenta.
Otro participante replica que EEUU publica auditorías trimestrales y un cierre al final del ejercicio fiscal, y que
España está más endeudada en porcentaje del PIB que el país que emite la divisa en la que se financia medio mundo.
¿Es alta la presión fiscal española o solo el esfuerzo?
Aquí está el matiz que suele faltar en el titular.
Según un participante, la presión fiscal española se sitúa en la media europea y lo que se dispara es el esfuerzo fiscal individual. La causa es aritmética, continúa: una población activa más pequeña y la tasa de paro más alta del entorno concentran el sostenimiento del gasto en menos hombros. El resultado, añade otro, es un asalariado con
3.000 euros brutos que percibe 1.500 netos y luego paga IVA en cada compra.
Un autónomo describe la misma pinza desde otro ángulo: cuota fija antes de facturar, IVA, retenciones, tasas y papeleo, en un sistema donde, a su juicio, el socio que no aporta al negocio se lleva casi la mitad de la facturación. La queja no es solo de tipo, es de estructura.
Comparativas: Zug, Zúrich y el impuesto de sucesiones
En el cantón suizo de Zug, se cita un tipo en torno al
16% para 100.000; en Zúrich, alrededor del
20%. Son los ejemplos que se repiten cuando se pregunta qué país mejora el tipo español. En Asia hay quien declara tributar cerca del 10% en China, con un mínimo exento generoso.
Otra figura aparece al final: el impuesto de sucesiones. En España, entre no parientes, el tipo supera el
80%; el federal estate tax estadounidense, en cambio, se aplica por encima de umbrales muy elevados. El artículo 31 de la Constitución prohíbe que el sistema tributario tenga alcance confiscatorio, y ahí se abre el terreno de la interpretación.