futurista207
Madmaxista
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David Heinemeier Hansson ha escrito que daría la arquitectura moderna a cambio de la clásica, una declaración que resume el auge del classical-futurism. El movimiento propone recuperar formas y ornamentos de la tradición europea aplicados con técnicas actuales.
David Heinemeier Hansson ha escrito que daría la arquitectura moderna a cambio de la clásica, una declaración que resume el auge del classical-futurism. El movimiento propone recuperar formas y ornamentos de la tradición europea aplicados con técnicas actuales.
David Heinemeier Hansson, creador del framework Ruby on Rails, publicó un mensaje en X en el que afirmaba que daría la arquitectura moderna a cambio de la clásica. La frase, breve y sin matices, condensa una corriente que lleva años ganando terreno: el classical-futurism.
El término agrupa a arquitectos y divulgadores que rechazan el predominio del hormigón, el cristal y las líneas rectas heredado del movimiento moderno. Frente a eso, reivindican fachadas con órdenes clásicos, molduras, arcos y proporciones tomadas de la tradición europea. No se trata de copiar el pasado, sino de aplicar esas formas con materiales y herramientas contemporáneas.
La etiqueta circula sobre todo en redes y foros de internet, donde proyectos como los de Krier o los nuevos edificios neoclásicos de promotoras privadas se comparten como alternativa real. El debate no es solo estético: toca qué se construye, con qué presupuesto y para quién.
Que una figura del software como Hansson —conocido por su defensa del código abierto y su crítica a la regulación— entre en esta discusión no es casual. El classical-futurism ha encontrado eco en perfiles tecnológicos y liberales que ven en la arquitectura moderna un símbolo de lo que consideran diseño impuesto desde arriba.
La frase también conecta con un malestar más amplio: la sensación de que las ciudades construidas en las últimas décadas han priorizado la rentabilidad sobre la belleza o la escala humana. Es una opinión, no un dato, pero explica por qué el mensaje se comparte.
Dentro de la arquitectura no hay consenso. Hay quien defiende que el clasicismo actual es una opción legítima más y quien sostiene que reduce la complejidad del oficio a una cuestión de estilo. Los datos de coste y sostenibilidad de cada proyecto varían demasiado como para zanjarlo con una frase.
Lo que sí es verificable es que el interés por estas propuestas ha crecido en los últimos años, tanto en publicaciones especializadas como en redes. La declaración de Hansson se suma a esa conversación, sin resolverla.
I'd give up modern architecture for this! https://t.co/fJljlVRBzW
— DHH Ver publicación en X