Multa por la etiqueta del cartón en Madrid: pagada, sin recurso
La anécdota de Madrid ya tiene final y no es el que quería el foro. Zbigniew confirma que su amigo recurrió y que
el recurso no coló. Pagó. Y suelta el detalle que faltaba: el cartón estaba dentro del contenedor, lo dejó su pareja y sin arrancar la etiqueta. Alguien rebuscando lo sacó y lo dejó fuera. La multa llegó igual.
Qué se ha sabido
Zbigniew pone el caso entero encima de la mesa: «lo hizo su pareja lo metiobsin quitar etiquetas y luego sacaron los que rebuscan y se quedó ahí, hablo de Madrid y le llegó la multa que pagó por supuesto». El multado es
funcionario de Hacienda y, según él, buen ciudadano: por eso ni peleó. Ace Tone pregunta lo evidente: si no recurrió alegando que el cartón estaba dentro del contenedor y que fue otro quien lo sacó. «Si pero no colo, es bastante buen ciudadano. Pago», contesta Zbigniew. Ace Tone zanja que, si eso era verdad, lo que le hicieron fue una injusticia.
De ahí sale la precaución que ya circula: romper la parte del paquete donde va el nombre. Ace Tone la repite con su método: «Cuando se tira el embalaje de un paquete que has recibido al contenedor, hay que romper la zona donde está tu nombre y dirección para que no se pueda leer. Yo hace tiempo que lo hago así».
En medio del tramo alguien cuelga un vídeo:
Y siguen los casos. iases trae uno que no va de bolsas: unos agresores intentaron linchar a dos personas que iban en un coche y, dice, «había cámaras de sobra pero casi todos siguen sin ingresar en prisión». farero_interino hace su cuenta: el consistorio recupera la inversión en
tres meses, aunque, añade, el partido que gobierna pierde votantes por el camino. TROC_INTACTO_TRASPINEDO lo resume en dos palabras: «A prevaricar». K4T4N4, en mayúsculas, reclama que se diga de dónde viene la vigilancia.
Dónde está la bronca
Cuatro bloques otra vez, y cada uno tira por su lado.
Los que dicen que las cámaras no ven lo importante. iases y Lord Vader: si hubiera tanto empeño en erradicar la delincuencia como en perseguir una bolsa, otro gallo cantaría. La cámara multa al del cartón y no ve al resto.
Los que creen que está bien y punto. SrPurpuron: «a la gente se le está yendo la pinza con tirar la casa por la ventana». core dice que le da igual lo que cueste, que si los otros son unos guarros él será más. zapatitos contesta a quien proponía taparse la cara: «Yo la dejo dentro del contenedor así que no tengo motivo para ponerme la mascarita o la braga».
Los de la intimidad. amore2: «Un pasito más para el final de la intimidad». Añade que pronto vigilarán hasta a quien se bañe en medio del río y descarga toda la furia contra quienes impulsan el sistema, a los que atribuye ansias de control. Menchi sostiene que para identificar a quien entra sin control o trapichea en la calle no hay IA que valga. K4T4N4 sitúa el origen de la vigilancia en la Alemania nazi, una afirmación que el hilo no respalda con ninguna prueba.
Y una capa más incómoda: los mensajes que cruzan cámaras con inmigración y con colectivos concretos. Unos dicen que la IA no sirve contra lo que ellos consideran delincuencia real; otros la reclaman para unos sí y para otros no, y hay quien culpa directamente a un partido. Son opiniones hostiles hacia grupos enteros que aparecen sin ningún dato detrás. DonManuel lo cierra en una línea: «La basura tiene más derechos que tú».
El gato, la IA y la mochila
No todo es bronca. Karl Konrad Koreander cuenta que la IA le quitó el gato de una imagen y que se mosqueó «por aquello de la matrix demoñaca», porque la tiene malita. «Es muy mayor ya y cualquier día se nos va. Bueno, es Ley de Vida, todos nos vamos a morir....por suerte jojojojo», escribe. Zbigniew hace piña: presume de zuecos, de mochila North Face y de un forro polar antiguo con el que duerme. «Nosotros somos supercyborgs antikovirianos que diría Drodbeg Young», remata. Mocap avisa de que igual se pasa por Paterna a tirar unas cosas. Hippiedeplaya propone tirarlo por la ventana y, si le cae encima a un político, qué le vamos a hacer. Juan Carlos Arniz Sanz y Zbigniew se cruzan invitaciones de un lado a otro del hilo. Es el tramo de las coñas, y dura poco.
Qué cambia respecto a antes
La precaución de la etiqueta deja de ser un rumor de foro: ahora hay un multado, un recurso rechazado y un pago. Lo que antes era «me han contado» es «pagó y no coló». El hilo ya no discute si la multa por etiqueta puede llegar; discute si tenía sentido recurrirla.
Entra un frente nuevo, el de las cámaras que no ven lo grave. El caso del coche y la turba abre algo que no había salido: la misma red que vigila el contenedor no lleva a casi nadie a prisión, según ese relato.
Y el tono cambia. El tramo arranca con bromas y acaba en mayúsculas, con gritos sobre el origen de la vigilancia y cuentas de votos. La predicción que más se repite no es sobre multas: es sobre hasta dónde llegará la cámara. Nadie la discute con datos.