Madrid veta la feria marroquí que llevaba diez años en Centro
El Ayuntamiento de Madrid ha cerrado la puerta. La feria de artesanía marroquí que llevaba una década instalándose en el distrito Centro no volverá a montar sus puestos, y la explicación municipal —nuevos criterios sobre el uso del espacio público— choca con la lectura de la Asociación Hispano Árabe, que vincula la negativa a la crisis de Ceuta y habla sin rodeos de
discriminación institucional.
Qué alega el Ayuntamiento de Madrid
Desde el consistorio la versión es estrictamente técnica: la negativa responde a
nuevos criterios sobre el uso del espacio público en Centro, y ahí se acaba el argumentario. Ni una palabra sobre el origen marroquí de los puestos ni sobre el histórico del evento. Es el tipo de explicación que aguanta bien sola, hasta que se compara con lo que sí se autoriza a pocos metros.
La misma feria, recibida con honores en Sevilla
Mientras en Madrid se discuten criterios, la Fundación Tres Culturas ha acogido en su sede de Sevilla una feria equivalente, con
gran éxito de asistencia e interés y con presencia de peso:
André Azoulay, consejero del rey Mohamed VI. La organizan el Ministerio de Artesanía y de la Economía Social y Solidaria de Marruecos y la Cámara de Artesanos de
Rabat-Salé-Kenitra.
El veto municipal tampoco es un asunto cerrado en lo jurídico: la asociación organizadora mantiene su denuncia de discriminación y el expediente administrativo sigue siendo la única explicación oficial. Si el criterio es el espacio público, alguien tendrá que aclarar por qué el mismo formato encaja en Sevilla y estorba en Madrid. Si el criterio es otro, tampoco se dirá. Lo previsible, a la vista de los precedentes, es que la feria encuentre otra sede antes de que alguien explique nada y que el desgaste diplomático lo paguen los artesanos.