Gomesende: la boda de los 40.000 euros acaba en pelea y divorcio
Una boda en Gomesende terminó el pasado sábado en una batalla campal entre familiares. El detonante no fue el menú ni el DJ: fue una discusión por
40.000 euros que la novia reclamaba como preacuerdo nupcial, según la información publicada por
La Región. La celebración derivó en una pelea con vajilla rota y la desposada acabó pidiendo el divorcio el mismo día en que se casó. El relato, cuanto menos, tiene miga.
Qué ocurrió en la boda de Gomesende
La secuencia que recoge la prensa local es de manual del esperpento. La novia reclamaba
40.000 euros como condición previa al enlace, y la cifra quedó sobre la mesa. Con ella, la tensión se instaló en el convite; en el foro, algún comentario sostiene que la familia del novio optó por no soltar el dinero de los regalos. De ahí a la trifulca solo hubo un plato de más.
El episodio central de la jornada no fue gastronómico. Durante el banquete, la novia mantuvo un encuentro con un joven que formaba parte de la organización del evento, en los baños, mientras el novio seguía pendiente de la caja de los regalos. Los hechos se conocen por la versión publicada y no consta confirmación oficial.
40.000 euros, una caja de regalos y una vajilla en el suelo
Se reclamaba como
preacuerdo nupcial, una figura más propia del folclore que del derecho de familia: lo publicado no aclara si existía documento, testigos o algo parecido a un contrato. Sin papeles, es la palabra de una parte contra la de la otra.
Lo llamativo es el orden de prioridades que se atribuye al novio, más preocupado por el efectivo de los invitados que por lo que ocurría en el baño. Ese detalle es el que ha hecho correr ríos de tinta y el que alimenta la duda razonable sobre si todo el relato es cierto o es una función bien montada.
Entre el material de color local, alguien apunta a un restaurante de la zona instalado en un antiguo molino; y hay quien recuerda un episodio de características parecidas ocurrido en Cantabria.
La única cifra firme de todo el asunto siguen siendo esos 40.000 euros. Ni un documento, ni una denuncia, ni un comunicado. Solo una boda, una pelea y una cifra redonda que nadie ha explicado del todo.