España compra Dacia Sandero; EE.UU. compra 634.406 Ford F-Series
¿Por qué el coche que arrasa en Estados Unidos es una pick-up de 38.000 dólares y el que lidera en España apenas llega a los 14.000? El ranking de ventas de 2023 responde él solo. En España el modelo más matriculado fue el
Dacia Sandero, con 25.662 unidades. Al otro lado del Atlántico, el
Ford F-Series sumó 634.406 entre enero y noviembre. No es la misma liga, ni el mismo mercado, ni la misma cartera. Y la diferencia no se explica por el gusto: se explica por el bolsillo.
Qué coche se vende en España y qué coche se vende en Estados Unidos
Las dos listas son la foto más elocuente del diferencial de renta. El top español lo encabezan el Dacia Sandero (25.662), el Seat Arona (20.212), el Toyota Corolla (18.016), el Peugeot 2008 (17.897) y el Toyota C-HR (17.555). Utilitarios y SUV pequeños, de precio muy inferior al de las pick-ups estadounidenses. En Estados Unidos el orden lo marcan tres pick-ups: Ford F-Series (634.406), Chevrolet Silverado (441.451) y Ram (367.290), seguidas del Toyota RAV4 (340.184) y el Tesla Model Y (319.789).
- Dacia Sandero: 25.662 unidades en España
- Seat Arona: 20.212 unidades en España
- Ford F-Series: 634.406 unidades en EE.UU.
- Chevrolet Silverado: 441.451 unidades en EE.UU.
El volumen remata la comparación. Según los cálculos que manejan los participantes del debate, con una población siete veces mayor Estados Unidos mueve en torno a
16 millones de coches nuevos al año y España se queda en unos 0,9 millones. Proporcionalmente, el mercado español vende menos de la mitad de lo que le tocaría por tamaño demográfico, y lo poco que vende es más básico. No es que aquí se compre coche pequeño: es que aquí apenas se compra coche.
¿Por qué en España se compra el coche más barato?
La explicación más repetida en el debate es la renta: sostienen los participantes que la renta per cápita estadounidense más que duplica la española y que la gasolina es más barata, lo que deja el coche grande al alcance de un trabajador medio americano y fuera del alcance de su equivalente español. Hay quien va más allá y sitúa el origen en la fiscalidad: al no deflactarse la tarifa del
IRPF, cada subida de precios empuja a los contribuyentes a tramos superiores y les recorta la renta disponible, con el golpe concentrado en quien no cobra el SMI.
El resultado se nota en el tipo de coche que las marcas traen. Como resume uno de los participantes, un modelo de segmento medio que hace décadas estaba al alcance de cualquier familia hoy es un lujo para la mayoría; lo que en América llaman
subcompacto y en Alemania, clase media. Las listas de superventas de antes, con berlinas medias dominando, se han convertido en un catálogo de utilitarios. El cálculo fino, cruzando precios base y poder de compra país a país, deja un diferencial que sorprende incluso a quien ya contaba con él.
El mismo modelo cuesta el doble en España
La comparación de precios desmonta cualquier teoría basada solo en el tamaño. Según los precios que se citan en el debate, un
Ford F-150 arranca en 38.565 dólares y un Chevrolet Silverado 2024 desde 37.445, mientras que el equivalente español de esa familia —un Ford Ranger Raptor— parte de
68.200 euros. Es decir, el coche más grande y potente sale más barato en Estados Unidos que su equivalente local, y encima con sueldos más altos. Ahí está el nudo: mismos coches, distinto precio; mismos sueldos, distinto poder.
Conviene añadir un detalle que suele olvidarse: hay quien apunta que buena parte de los vehículos que se fabrican en España no se venden aquí, porque el comprador local no puede asumir su precio. La producción nacional y el consumo nacional llevarían años desacoplados.
Por qué en Europa no caben las pick-ups americanas
No todo es dinero. Según se sostiene en el debate, las calles y carreteras estadounidenses son más anchas y despejadas, y en buena parte del país el coche no es un capricho sino la única forma de moverse: fuera de unas pocas áreas metropolitanas el transporte público es escaso y las distancias obligan a tener vehículo propio. En Europa, con cascos urbanos estrechos y una red de transporte densa, esas moles de más de cinco metros no encuentran hueco. La geografía también vota, y vota distinto según el continente.
¿Es el americano medio más rico? El coste que no sale en el precio
Hay una parte del análisis que enfría el entusiasmo. Ser pobre en Estados Unidos es caro: la sanidad se paga, el seguro de un pick-up puede superar los
3.000 dólares anuales según un cálculo que circula en el debate, y peajes y aparcamientos se suman a cada desplazamiento. La diferencia real no está en el precio de compra del coche, sino en lo que queda en la cuenta a fin de mes. Como resume uno de los participantes, un trabajador medio americano vive mejor que uno español; un pobre americano, probablemente peor que un pobre español con sanidad pública.
Ahí se rompe el relato de las dos Españas del motor. El coche que gana el ranking en cada país no mide el gusto, mide la cartera, la fiscalidad y hasta el ancho de la calle.
Con estos diferenciales, lo lógico sería que cada español comprara aún menos coche. Y así va: el Sandero sigue líder.
Brootal, sí.