Ceuta vuelve al hilo entre listas de castigo y expulsiones
El hilo ya no discute el artículo. En este tramo los mensajes se reparten entre cuatro enlaces que casi nadie comenta, un vídeo, un tuit y una ristra de cuentas pendientes. Ceuta asoma una vez, de refilón, y sirve de arma: un participante la usa para comparar a los recién llegados con la desahuciada de turno. Nada más. El fondo no se toca.
Qué se ha sabido
Cuatro enlaces de El País entran seguidos y ninguno abre debate. Tres son de este año: la
reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla, sin base jurídica ni apoyo de la ONU, del
30 de agosto de 2026; la
protesta de Feijóo y Abascal por Ceuta, del
2 de septiembre, con la acusación de mentir a los españoles incluida; y la
muerte de más de 80 personas en un cayuco al sur de Canarias, del
3 de septiembre. El cuarto es antiguo: la
llegada de un millar de personas a nado a Ceuta, del
17 de mayo de 2021, en plena escalada diplomática con Marruecos.
El cayuco, con más de 80 muertos, no recibe ni un mensaje. Los otros tres se usan como munición y se quedan ahí, sin un comentario que los discuta.
Entra también un vídeo:
. Quien lo pega dice que recuerda cómo eran las cosas hace no tanto, que va dirigido a los jóvenes y que vale para todo el mundo.
Y un tuit sobre la nueva etapa de la edición estadounidense del periódico, con su director presentando el proyecto. La respuesta es una línea: el jugo, siempre el jugo.
Un dato más, sin fuente: un participante afirma que el Gobierno de Aznar dejó entrar a
6 millones de personas. No acompaña enlace y nadie lo pide.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos. De un lado, los enlaces. Del otro, la cuenta de la vieja.
Primero, contra quien firma el texto. Un participante lo despacha como escritor mediocre, aupado por el ambiente ideológico del momento, y lo compara a la baja con otros nombres de la literatura en español. Otro dice que escribe desde una urbanización con seguridad privada. Un tercero da la vuelta al titular del artículo y lo reescribe en negativo. De lo que escribió, nada.
Segundo, y aquí sí hay pelea real: de quién es la culpa de que no haya nadie que defienda la postura del hilo. Un mensaje señala al PP —el Gobierno de Aznar y esos 6 millones— y también a Vox. La respuesta llega rápido: meter a Aznar, que gobernó hace más de veinte años, es una forma de desviar; si acaso, Vox. La discusión es entre gente que coincide en el diagnóstico y no se pone de acuerdo en el reproche.
Tercero, la lista. Varios mensajes dejan de argumentar y hablan de hacer cuentas. Uno dice tener ya una lista de liberales, capitalistas y gente de la patronal a la que piensa pasar factura cuando llegue la ocasión. Otro avisa de que se lo va a pasar bien. Un tercero plantea expulsar del continente a todo el que vote a la izquierda. Ni una cifra, ni una fuente, ni una réplica.
Y debajo, el argumento de siempre, ahora sin rodeos: quien firma el texto no va a vivir con los recién llegados, ni va a ser su vecino, ni le va a tocar lo que, según estos mensajes, les tocará a los demás.
Que los metan en sus casas o que prueben a tenerlos de vecinos, resume otro.
El vídeo, el tuit y un testimonio de primera mano
El vídeo y el tuit entran y no se discuten. Se pegan y se sigue.
Hay un mensaje que aporta algo distinto. Una participante cuenta que conoce el caso de cerca y que las empresas periodísticas se preocupan por la seguridad de sus redactores cuando salen tarde del trabajo. Añade que, de noche, cruzar según qué zonas es peligroso para las mujeres periodistas. Es el único testimonio personal del tramo. Nadie lo responde.
Qué cambia respecto a antes
La teología se apaga. Lo que se discutía sobre el origen del cristianismo y el contraejemplo chino desaparece y no vuelve. Ceuta regresa, pero como recurso retórico: una línea, sin datos, para comparar.
Lo nuevo es el reparto de culpas dentro del propio campo: Aznar, Vox, los votantes. Y las listas.
Un mensaje pide que alguien cuelgue el artículo completo. Nadie lo cuelga. El hilo lleva toda la página sin leer lo que discute, y sigue.
Lo que no cambia: ni un enlace se comenta, ni una cifra se comprueba. El cayuco con más de 80 muertos entra y sale sin un solo mensaje.