240.000 por el piso, 1.700 de alquiler y 1.300 de pensión
Un forero pone cifras al pulso de Mari Carmen y el hilo cambia de tercio. Según mudj, en 2020 los propietarios pusieron precio:
240.000 euros para comprar el piso,
1.700 de alquiler si prefería seguir, y ninguna de las dos cosas está a su alcance porque cobra
1.300. A partir de ahí, cada cual ordena la misma escena como le conviene. Los que leen esto como un ajuste de mercado lo dicen sin temblarles la voz. Los que lo leen como usura, también.
Qué se ha sabido
mudj trae la cronología sin un enlace que la respalde. Cuenta que en 1952 se pagaba menos y que la renta fue subiendo con cada subrogación; que los
440 euros corresponden a 2005, cuando ella trabajaba y ganaba
1.500 euros; y que, al ser la segunda subrogación, aquello solo podía mantenerse
hasta 2007. Después llegó lo que llegó. Añade que la Comunidad de Madrid le ofreció una plaza de residencia en
Alcalá de Henares y que la rechazó. Nadie acompaña el dato con un documento.
Doctor Nunca da otra versión del mismo tramo: la residencia se llevaba toda la pensión, la compra estaba fuera de su alcance y, al terminar el subrogamiento, el propietario de entonces le mantuvo el alquiler
por caridad. Luego entraron dos fondos y, sin negociar, le aplicaron un ajuste de mercado.
Action directe rebaja el tono épico: «Lo que llaman fondos buitre son simples SOCIMIs. Y estos ni llegan a eso pero el relatito es el relatito...»
También vuelve a pegarse
el perfil de Urbagestión, el fondo que está detrás del desahucio. Y un vídeo que cae sin que nadie lo comente:
Dónde está la bronca
El hilo se parte por lo de siempre, pero con las cifras ya encima de la mesa. Un bloque sostiene que
un alquiler vitalicio de 440 euros en el Retiro es una anomalía y que el arreglo es mudarse o pagar. Un participante lo plantea así: si el piso vale 3.000 al mes en ese barrio, o paga eso o se busca algo más pequeño y barato en otra zona, y
eso no convierte a nadie en mala persona.
El otro bloque responde con la cadena de consecuencias. Pollo Romulus: sin seguridad jurídica el pequeño propietario vende, el fondo compra y litiga, y al final solo quedan fondos alquilando a los precios que ellos marcan. Lo cierra con ironía:
menos mal que hay un gobierno progresista.
pepitogruñon insiste en el monopolio: dice que los bancos deciden qué se construye, dónde y por cuánto, y repite las cifras que ya arrastra por todo el hilo, las hipotecas y el saldo vivo de la deuda familiar. Su arreglo pasa por expropiar y por fijar desde lo público el margen del negocio. A otro forero le suelta que lo va a matricular en Arquitectura Técnica para que aprenda cuánto cuesta levantar un edificio.
Kuppa zanja la protesta con un símil: manifestarse por la vivienda en España vale lo mismo que manifestarse para que el cielo deje de ser azul. Alphalinx_777_ responde con lo de al lado: en Madrid hay adultos con trabajo compartiendo piso, y
es normal, irá a más, que salgan a la calle.
Kolobok mete migración en la ecuación: un sistema de baja productividad que tira de mano de obra extranjera rompe el mercado, dice. macready lo llama cortina de humo. esforzado pide cerrar el hilo, el país y la galaxia, porque los que van a traer las soluciones son
los mismos que crearon el problema. Vercingetorix pregunta quién había nacido para el 15M y suelta que otros no compraron piso cuando pudieron.
Y sigue la ronda de insultos que nadie modera. Perfumerias Paco despacha el Código Penal en una línea: papel mojado.
Quién sale a la calle
Chimpu no da por buena la figura de la anciana que aparece en las pancartas, pero reconoce el lío: esto lo aprovecha la izquierda contra Ayuso y a la vez hay jóvenes que no votan, abuelos que han salido, propietarios hartos y manifestaciones en ciudades gobernadas por el PSOE. Jardinero Fiel lo lee como cuestión de sincronización: funciona con la derecha nerviosa y, sobre todo,
la izquierda aguanta más en el tiempo y crea imagen de «gravisimo». Republicano avisa de que ya están calentando motores para cuando gane la derecha.
Qué cambia respecto a antes
Que el contrato de 1952 se queda a un lado. La pelea ya no es si los 440 euros demuestran que el caso estaba montado: es qué se hace con la distancia entre esa renta y el mercado. Las cifras entran por primera vez en un solo mensaje y sirven para las dos trincheras. El debate del Código Penal desaparece, despachado como papel mojado, y en su lugar entra la duda de quién llena la calle y quién la sincroniza. La oferta de residencia vuelve, ahora con municipio. Y el hilo sigue sin ponerse de acuerdo en nada.