«Precios de Dubai y olor de cloaca»: un forero retrata Barcelona
El hilo deja el termómetro y se pone a hablar de olores. DonManuel suelta la lista sin anestesia: la ciudad huele mal, está sucia, los jardines sin cuidar, el transporte público masificado a todas horas, las playas sucias. Concede una cosa: la Sagrada Familia, muy bonita. UnForero lo condensa en una línea que ya funciona como eslogan de la página:
precios de Dubai y olor de cloaca. A partir de ahí la conversación se abre en dos direcciones que casi no se tocan: la que compara Barcelona con Valencia y la que busca dónde irse.
Qué se ha sabido
Poco dato duro y mucha impresión, pero algo se concreta.
mullban cuenta su caso: nació allí, tenía vivienda, estaba encantado, y lo ha vendido todo. Hace diez años que no pisa la ciudad. El único contacto del año fue embarcar en un ferry hacia Cerdeña, y explica que lo hizo porque desde España ya no quedan más líneas con esa isla. Dice que no pasa ni cerca y que se calienta cuando habla del tema.
Sextus Flavius Lascivius aporta el único enlace del tramo, y aporta consuelo: cerca de la ciudad, en Collserola, queda un restaurante de los de toda la vida, con carnes y un alioli casero que, dice, le hace saltar las lágrimas.
Confeccionar Menú – Página 3 – Can Sardá.
core baja el debate a los precios de otras plazas: Albacete no está, dice, a precio de Hollywood, y la costa de Alicante le parece razonable para parejas con dos salarios. Coincide con Gorrino en que
La Roda es muy vivible: tamaño manejable y capital cerca. Gorrino añade que corrió allí la media maratón y se llevó buena impresión de toda la zona.
Aquilifer le pone fecha a la comparación:
Valencia es un calco de la Barcelona de hace 10 o 15 años, cuando ya apestaba pero aún colaba el rollito cosmopolita. Y sostiene que allí queda un resto de cultura local auténtica: bares de almuerzo, paellas de verdad en el Perelló, barrios con idiosincrasia propia.
Tubiegah cuenta que estuvo dos días hace 14 años y no ha vuelto. germanalca, igual: ha ido muchas veces y no cree que vuelva. fachacine mete Barcelona en su lista de sitios donde no hará turismo nunca.
Doctor Nunca lanza la pregunta que nadie contesta del todo:
si tan mal está, por qué sigue llenándose de turistas.
Dónde está la bronca
Aquí se pelea por Valencia y por la cultura popular. UnForero se ríe de que se reivindique cultura popular valenciana y dice que nunca ha existido. Aquilifer responde con nombres:
Fallas, bous al carrer, la Albufera, Benimaclet, el Cabanyal, Campanar. Y remata: en España todas las regiones han tenido cultura propia; la diferencia es en qué punto está cada una, aniquilada o en vías.
Segunda pelea: la España vaciada. Manolo the Boss pone el freno a la huida al pueblo. Dice que será barata, pero que tan bien no se vive porque no hay nada que hacer ni nada en lo que trabajar, y que no hay tanto teletrabajo como para que sea viable. Añade un argumento estructural: la densidad de la costa y de Madrid frente al interior, que se traslada a todo, y que a España le faltó industrializarse. core le contesta con la secuencia contraria: no te puedes ir de inicio, pero cuando te quitas la deuda de la casa de encima ya no necesitas tanto. En un pueblo,
50 o 60.000 euros es un palacio. Y avisa: al pueblo se va a vivir, no a hacer dinero. Si persigues subir 100 euros más cada mes en nómina, no es tu sitio. Dice que fontanero, mecánico o albañil se adaptan rápido.
Death Rider from Krieg zanja por arriba: España no está dimensionada para su población actual; o se redistribuye gente o se sobredimensionan infraestructuras.
Y una tercera franja, la de siempre, vuelve a la carga con acusaciones hacia colectivos concretos y con comparaciones entre Madrid y Barcelona por la población extranjera. Son afirmaciones de foreros, no hechos, y van sin dato detrás.
Qué cambia respecto a antes
El termómetro desaparece del foco. Ya no se discute si 26 grados son muchos, sino qué se huele y qué se paga. Entra un asunto que antes no estaba:
la vivienda ya pagada como puerta de salida, es decir, que el problema no es solo dónde irse, sino cuándo puedes permitirte irte. Y entra el turista como paradoja: si la ciudad es un desastre, que alguien explique por qué se llena.
La pelea por la densidad se queda donde estaba. Nadie convence a nadie. Lo único que se parece a un plan es el de core: aguanta hasta quitar la hipoteca y el pueblo te sale barato. Lo demás son ganas.