Barcelona, del «clima tercermundista» al «acabará como Marsella»
El tramo abre con un vídeo pegado sin comentario y enseguida se lía: un termómetro, una corrección de diccionario y un pronóstico que cae como una losa.
Nadie discute el clip. Se discute lo de siempre: si esto tiene arreglo o si nunca lo tuvo. Y en medio de la pelea, Ochoa suelta que la ciudad
«acabará como Marsella». Nadie le pide cuentas.
Qué se ha sabido
El arranque es meteorológico. Manolo the Boss da un dato:
26 grados a finales de septiembre. Lo llama «clima tercermundista» y de ahí salta a una tesis más ambiciosa: sostiene que la prosperidad histórica se ha dado en regiones con medias anuales de
entre 10 y 20 grados y que, cuando la media de una ciudad pasa de
20, esa ciudad sale del primer mundo. ATROPA le pincha con dos cosas: pregunta si la temperatura se cambia votando a otros políticos y recuerda que en Singapur van con abrigo todo el año. Manolo responde con ironía y suelta que el cambio climático es culpa de Pedro Sánchez.
Core deja su balance personal:
cero interés por Barcelona, y cada vez menos por Madrid, aunque allí conserve la curiosidad de la capital. Añade que por encima de
30.000 habitantes ya le parece que un sitio no es vivible. Zbigniew dice que no piensa ir «ni invitado».
Entra la memoria larga. Karl Konrad Koreander cuenta que lleva
30 años sin ir, después de un año subiendo
tres o cuatro veces al mes por trabajo. Recuerda el trazado, las calles anchas, las motos que hacían fluir el tráfico y que se comía bien, con la empresa pagando. ULTRAPACO pone fecha a su corte:
1992. Fue una vez y no ha vuelto.
Gorrino pone nombres a la alternativa:
Burgos, Palencia y Cáceres, y Logroño con dudas. Dice que ciudades pequeñas hay muchas. Midelburgo, de broma, pide invitar también a otro forero al reparto.
Ochoa lanza lo de Marsella. UnForero lo resume: la ciudad se ha vuelto un parque de atracciones para turistas de dos días, porque
al tercero ya se dan cuenta de lo que hay. Taxis. añade con retranca que Cocomocho lo arreglará todo en breve. Randomizer avisa de que mañana arrancan las fiestas de La Mercè.
Y el hilo se va de excursión: Zbigniew anuncia que la semana que viene sube a León unos días a ver a Entebess. Le siguen Karl Konrad y Bonté con la broma de si Entebess es del CNI. Zbigniew contesta que está en la reserva y que el otro es buen tipo.
Dónde está la bronca
Se parte en tres frentes.
El primero es el clima. Manolo the Boss sostiene que a más temperatura media, menos prosperidad, y fija el umbral en los 20 grados. ATROPA le responde con Singapur y con una pregunta que no tiene vuelta:
¿la temperatura se cambia votando? Manolo no recula y se va a la ironía. La discusión queda donde estaba, con la tesis sobre la mesa y sin resolver.
El segundo es la fecha de la decadencia. Bonté asegura que hace veinte años también le gustaba y que
desde la Colau la cosa no levanta cabeza. TheAgeOfFalconetti va más lejos: dice que la ciudad es un infierno y que, si no fuera por la familia y el trabajo, ya se habría ido. Enfrente, Felson sostiene lo contrario: que ya era un desastre mucho antes, incluso cuando se dice que no lo era. No hay acuerdo sobre cuándo empezó todo, solo sobre el diagnóstico.
El tercero es la deriva. Varios mensajes cargan contra los migrantes y contra el turismo sin aportar un solo dato. Hay quien culpa a los catalanes de consentir a los visitantes por cuatro perras y hay quien pide mano dura contra ellos. Nada de eso viene con cifras. Son opiniones sueltas que van subiendo de tono mensaje a mensaje. Baldragas describe suciedad, cucarachas y mosquitos y compara la ciudad con África; Profesor Paul Vazo pregunta si alguna ciudad española se libra de eso. Sin datos, otra vez.
Empujacarritos rebaja por otro lado: dice que Valencia va por la misma senda de cartón piedra. Bonté cuenta que va por trabajo, que le da pereza y que intenta ir y volver en el día.
Y en medio, una pelea de diccionario. Alguien escribe «precios desorbitados» y Culpable le enmienda la plana:
«Exorbitados, querrás decir». Tres mensajes discutiendo por una palabra. El cruce del interior sigue por su lado: La Roda contra la meseta, un verano a 42 grados y un enero a diez bajo cero.
Las predicciones del hilo
Ochoa no da plazo, pero deja el pronóstico más repetido: Marsella. Manolo the Boss pone una fecha condicional: cuando la temperatura media de la ciudad pase de 20 grados, se acabó el primer mundo. Taxis. ironiza con que Cocomocho lo solucionará todo en breve. Randomizer, más terrenal, vaticina que las fiestas de La Mercè van a llenar la ciudad mañana mismo.
Qué cambia respecto a antes
Entra el frente nostálgico. Ya no se discute solo si la ciudad está peor, sino si alguna vez estuvo bien. Felson y ULTRAPACO dicen que no. Bonté y TheAgeOfFalconetti dicen que sí, y que el corte tiene fecha.
Entra también la comparación con Marsella y el aviso de La Mercè. Y entra el vídeo, pegado sin más, que nadie comenta.
Lo que no entra es una sola mudanza. Nadie anuncia que se va. Zbigniew se escapa unos días a León, y vuelve. El resto se queda donde está.