Argentina 1951: cuando Buenos Aires era más rica que Madrid
Hay una fecha que descoloca a cualquiera que la lea por primera vez: según un cálculo que circula en el material, España no igualó la renta per cápita argentina hasta 1973. No en 1930, no en 1950. En 1973. Durante los años cincuenta y sesenta, los indicadores de alfabetización, motorización, sanidad o telefonía de Argentina y Uruguay superaban con holgura a los españoles, según esa misma fuente. Y en 1951, con Perón en la presidencia y la deuda externa recién liquidada, el país sudamericano era todavía una potencia agroexportadora con una capital que parecía europea. La pregunta no es cómo era Argentina entonces. Es qué pasó después.
De sexta potencia mundial a la decadencia argentina
A principios del siglo XX, Argentina era la quinta o sexta potencia económica del mundo, según una de las voces del material. Lo recuerda el propio material: el país austral dio de comer a España después de la Guerra Civil, en un contexto de aislamiento internacional del régimen franquista. En 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón otorgó a España un préstamo de 350 millones de pesos para la compra de alimentos. No fue caridad: fue crédito, y se pagó religiosamente, sostiene otra voz. El supermercado de la esquina también da de comer cada semana, ironiza una de las voces del material.
El apogeo argentino se sitúa entre 1890 y 1930, según una de las interpretaciones. La inauguración del canal de Panamá en 1914 cambió las rutas marítimas: hasta entonces, todos los barcos que iban a la costa oeste de Estados Unidos tenían que pasar por el Cabo de Hornos y, probablemente, hacer escala en el puerto de Buenos Aires, plantea un participante. Cuando esa escala dejó de ser rentable, el declive empezó a notarse.
Perón, la deuda externa y el golpe de 1955
En 1951 Perón gobernaba con un modelo que había liquidado la deuda externa argentina, según una de las versiones del material. Un préstamo británico del que el país llevaba un siglo pagando intereses se renovaba una y otra vez, la última vez en 1933, y se liquidó definitivamente en 1952. Ese gesto, según una de las interpretaciones más repetidas en el material, fue su gran pecado.
El 16 de junio de 1955 un golpe de estado lo derrocó. Los datos que aporta el material son contundentes: tanques Sherman cañoneando civiles, aviación y artillería naval bombardeando Buenos Aires, alrededor de 2.000 muertos, según esa versión. El golpe de Videla en 1975, según esa misma comparación, fue una broma en comparación. Después volvió el modelo de país endeudado, con inflación y devaluaciones constantes.
¿Por qué España superó a Argentina en renta per cápita?
La respuesta corta: porque España creció y Argentina no. El material lo plantea con crudeza: guerra, posguerra, embargo, autarquía... y ya después se pudo empezar a crecer. Teniendo en cuenta que Argentina era un país top solo quince años antes, el tiempo que España tardó en igualarla parece incluso poco.
El PIB argentino de la Primera Guerra Mundial da una pista de la fragilidad estructural. Los datos que maneja el material: 1914, -2%; 1915, +2%; 1916, +4%; 1917, 0%; 1918, -2%. Un 0,4% anual de media en términos absolutos, y negativo en términos per cápita por el crecimiento de la población, según un cálculo que circula en el material. La gripe de 1918 también pasó factura. No era un país en auge imparable.
Buenos Aires, los andamios y el declive urbano
La capital argentina conserva el rastro de la pasta que hubo. Edificios alucinantes totalmente desatendidos, fachadas negras de no haberse limpiado jamás, palomas muertas en los balcones. Una anécdota que circula en el material: quien fuera alcalde de Madrid, Moneo, decía que para saber si una ciudad va bien hay que fijarse en los andamios. Nueva York está lleno de edificios en remodelación siempre. En Buenos Aires, en dos visitas, se vio uno.
La Habana produce una impresión parecida, según otra de las voces. Ciudades que fueron ricas y quedaron congeladas.
El relato del socialismo y el contraargumento de los datos
Una parte del material sostiene que décadas de socialismo convierten cualquier paraíso en miseria. El contraargumento es que Argentina no era socialista en 1951, ni Perón llegó al poder hasta 1946. Antes de Perón, los trabajadores argentinos tenían sus propias luchas: la semana trágica, la crisis de los conventillos, la crisis de las subsistencias. El error de Perón, según una de las interpretaciones, fue no hacer caso a su mujer, que le previno sobre el ruido de sables.
Sobre la composición demográfica del país hay afirmaciones en el material que no se sostienen con datos y que conviene tratar con cautela. La mayoría de la población argentina nunca fue blanca, solo en ciertas provincias, y en un par de décadas ya ni eso, sostiene una voz. Son opiniones, no censos.
Queda el dato que descoloca: según un cálculo que circula en el material, Argentina era más rica que España en 1951, y España no la alcanzó hasta 1973. Veintidós años de diferencia. Nadie ha explicado del todo por qué el país que daba de comer a los españoles acabó siendo el que emigraba a España.