Turiel anuncia otra vez el fin del petróleo y el capitalismo
Antonio Turiel ha vuelto a sostener que el petróleo se acaba y que con él se cae el capitalismo. Lo ha hecho en un momento incómodo para la tesis y cómodo para venderla: hace unos meses el barril cotizaba en torno a 50 dólares y sobraba crudo en el mercado, y ese exceso de oferta se ha cortado porque el estrecho de Ormuz está cerrado. Entre la escasez física que él anuncia desde hace años y la escasez geopolítica que acaba de aparecer, el asunto ha recuperado protagonismo.
Qué dice Antonio Turiel y desde cuándo lo dice
El divulgador publica desde los años 2000 en The Oil Crash, el blog donde ha ido armando su diagnóstico: el crudo no se agota de un día para otro, pero cada vez cuesta más extraerlo, transportarlo y refinarlo. Cuando ese sobrecoste energético se come el margen, la economía deja de poder crecer y todo lo construido sobre crecimiento perpetuo empieza a crujir.
Su historial de previsiones es, como mínimo, discutido. En 2014 firmó un artículo en ese mismo espacio anunciando que el petróleo se iba a la estratosfera y que los tipos de interés tendrían que subir para contenerlo. Ocurrió justo lo contrario.
El barril a 50 dólares y el cierre de Ormuz
La foto reciente no ayuda a la tesis: meses de exceso de oferta y precios flojos. Los cálculos más optimistas que circulan sostienen que, sin conflictos geopolíticos de por medio, el barril seguiría rondando los 60 dólares. Frente a eso, otra lectura gana peso cuando el mapa se complica: hay quien sostiene que el crudo no se encarece porque falte, sino porque a los grandes productores —Estados Unidos y Rusia incluidos— les conviene recortar oferta. Con la deuda pública sin pagarse sola, cada dólar de más en el surtidor es un problema político.
Cincuenta años de fin del petróleo: 80s, 90s, 00s, 10s y 20s
La objeción más repetida tiene forma de calendario: el fin del petróleo se anuncia década tras década y seguimos aquí. Se cuentan tres décadas de predicciones fallidas, y la comparación que más duele es la del meteorólogo que falla el cien por cien de sus pronósticos y sigue en antena. Otros añaden el clásico: el anuncio del fin del capitalismo se remonta a 1848 y tampoco ha llegado.
¿Se cae el capitalismo si se acaba el petróleo?
Aquí las posiciones se parten en dos. Una sostiene que el capitalismo nació mucho antes de que a nadie se le ocurriera quemar un dinosaurio y que sobreviviría a su desaparición, porque no depende de un combustible concreto sino de un mecanismo de incentivos, ahorro e inversión; recuerdan, además, que las economías de planificación central también devoraban energía. La contraria es más simple: sin excedente energético barato no hay excedente económico que invertir, y sin inversión no hay capitalismo que valga.
Recursos finitos, ingenio humano y obsolescencia programada
El contraargumento técnico más sólido distingue entre materia existente y recurso utilizable: la naturaleza pone materiales, y es la inteligencia humana la que decide qué sirve para qué. Con ese criterio, quedarse sin recursos sería tan improbable como el anunciado final de los bosques o del carbón, que no se agotaron: se sustituyeron. La réplica llega rápida. El petróleo no tiene sustituto evidente en transporte pesado, fertilizantes o química, y la economía circular llegó tarde y mal, lastrada por la obsolescencia programada.
El dato que descoloca no está en ningún gráfico. El autor de un libro sobre la materia, entrevistado en el canal SOLOCLIMA, describe a su amigo Turiel como optimista.