EFE publica y borra en tres minutos un accidente que nunca ocurrió
Tres minutos. Ese es el tiempo que estuvo vivo el tuit con el que la Agencia EFE anunció que un helicóptero se había estrellado contra la Torre de Cristal, en Madrid. El suceso más aparatoso del día fue, sencillamente, el que no ocurrió: no hubo impacto, no hubo heridos, no hubo siquiera vuelo. Y aun así la noticia circuló por redacciones y pantallas durante horas antes de que alguien explicara de dónde había salido.
¿Qué publicó EFE y qué versión dio la agencia?
La explicación llegó en forma de nota: el contenido difundido en X correspondía a un
texto de prueba generado por un alumno de la propia agencia durante una sesión formativa y, por un error técnico de transmisión, acabó volcado entre los contenidos de la redacción. Un borrador de ejercicio convertido en titular. La agencia retiró la publicación y pidió disculpas.
El problema es que la versión, por limpia, no encaja del todo con lo que vieron los lectores: el texto no se quedó en casa. Varios medios lo replicaron como propio antes de que EFE reaccionara, y algunos no lo han corregido.
Un borrador de academia convertido en accidente aéreo con eco nacional, y una cadena de difusión que funcionó mejor que la de rectificación.
Los precedentes que el error no explica
No es la primera vez que una gran empresa publica por adelantado la catástrofe que teme. La ferroviaria francesa SNCF tuvo que salir a aclarar que era
falsa una noticia colgada en su web sobre un accidente de un TGV en las proximidades de Mâcon con 102 muertos; la compañía habló de ensayos de comunicación de crisis y de un fallo de personal. En otro registro, una nota sobre el derribo de un helicóptero Cougar en Afganistán se resumió en prensa con un escueto «cae un helicóptero» y detalles que se atribuyeron a una ráfaga de viento.
El patrón se repite: primero el titular, luego el matiz, y muy al final la aclaración. Y en medio queda la sensación de que alguien tenía el disparador cargado y a mano.
¿Por qué se sospecha que había algo preparado?
El dato que más se repite es la coincidencia de calendario: la publicación se produjo cuando estaba prevista una comparecencia judicial en la Plaza de Castilla, a escasos metros de las torres, y se recuerda que la Torre de Cristal se ve desde las ventanas de la sede de la agencia. Demasiada casualidad para unos; adorno conspiranoico para otros.
El contraargumento tiene su lógica. Si de verdad existiera un plan coordinado,
¿por qué programar la publicación en redes sociales? Ninguna operación bien montada deja el rastro del botón de enviar. La hipótesis más sencilla —un borrador que se cuela— sigue siendo la más difícil de refutar, y explica igual de bien el destrozo.
Del error al bulo: cuando la explicación no basta
Hay una corriente que no acepta el marco del descuido: sostiene que
inventarse una noticia de la nada no es un error, es mala fe, y pide nombres y responsabilidades en la cadena de mando de la agencia. Se ha señalado a la dirección de noticias nacionales y al área de redacción correspondiente, sin que exista ningún indicio más allá de la versión oficial del texto de prueba.
Enfrente está la lectura más fría: las agencias funcionan como una tubería y casi todo el mundo bebe de ella. Si el texto entra en el flujo, el resto lo replica sin asomarse a la ventana. Ese es el agujero real, y no el del helicóptero.
La tesis del desvío de foco y el ruido de la DANA
Hay quien va más lejos y defiende que el texto no fue un accidente sino una cortina de humo: publicar una catástrofe en Madrid para tapar el desastre de la DANA en Valencia, con el recuento de víctimas, las presas y el minuto exacto de cada aviso llevando semanas en portada. La idea de que el foco se intentó mover y salió mal es una de las lecturas más repetidas, aunque de ahí a probar una intención coordinada media un abismo.
En ese clima, cualquier fallo de una agencia pública deja de ser un fallo y se convierte en prueba, para unos y para otros. La UME documentó su
activación a las 15:41 horas del 29 de octubre precisamente para rebatir lo que consideró desinformaciones sobre su despliegue, y la coincidencia de que Málaga acabara también anegada en esas fechas refuerza la sensación de acumulación.
Con la nota de EFE sobre la mesa, un texto de formación y tres minutos de vida digital, quedan dos preguntas sin respuesta: quién tenía esa publicación programada y por qué la corrección llegó antes que la confirmación. Contéstelas quien pueda.