Dos foreros se acusan de cuentas falsas y el hilo estalla
Cuarenta mensajes, todos del
3 de octubre, y ni una cifra oficial nueva. El hilo de Economía se rompe por dentro: dos veteranos que llevan días discutiendo acaban acusándose de ser cuentas infiltradas, uno manda al otro al ignore y el debate se enreda. En medio vuelve el cálculo de siempre: vivienda.
Qué se ha sabido
No entra ni un dato oficial. Nadie aporta fuentes, ni enlaces, ni una cifra del INE. Lo que entra son testimonios y cuentas de la vieja.
Rechazar todo sitúa su llegada al sur de Madrid en
2018. Cuenta que aparcó frente a una boca de metro y vio salir de ahí mucha gente que, dice, no encajaba con el fenotipo español medio. Añade que no es capaz de imaginar cómo debe estar aquello ahora y lo compara con La Paz.
pamplinero pone el freno en el bolsillo: cree que cuando tengan que meterse seis en una habitación de alquiler se lo pensarán. Y Knabenschiessen vaticina que cuando se acaben las pagas, los hospitales y los colegios gratis, el
90% se irá por donde vino, salvo los peores.
nosinmiFalcon devuelve el asunto al ladrillo y lanza dos preguntas: cuántas viviendas hacen falta para alojar a toda esa gente y cuántas se construyen al año. Su respuesta culpa a los
decretos María Carmen: dice que no arreglan el mercado de alquiler, que lo destruyen, que al moroso ya instalado le viene bien y a quien busca piso, fatal.
Cerdo capitalista describe los vuelos que llegan de Sudamérica a Barajas y los compara con transporte de ganado: llegan cargados y vuelven vacíos a por más.
Palimpsesto cuenta un día en Barajas. Se fija en cuatro argentinos de unos
60 años con acento que, al llegar al control, se fueron al lado de la UE diciendo entre ellos que son españoles. Le pareció que acababan de obtener el pasaporte.
PP$O€ defiende que los pocos que llegan con titulación son hispanos. Malditos Bastardos llama a eso la inmigración sana de Ayuso y Vox. Furymundo apunta a los fondos de inversión y sostiene que están encantados. manottas cuelga un tuit de @Brouston y poco más.
Dónde está la bronca
Aquí hay dos peleas, y una de ellas va por dentro.
La primera ya no es de ideas. Palimpsesto y xqyolovalgo se cruzan acusaciones durante media página. Uno sostiene que el otro no critica la inmigración, que en realidad la defiende, y le echa en cara el vocabulario que se le escapa. El otro responde que a él le gustaría que fuera de otro sitio y niega lo que se le atribuye. En un punto, uno acusa al otro de ser una cuenta falsa infiltrada para reventar el debate; el otro le da la vuelta a la acusación. Medaigualtodo entra para decir que alguien se hace varias cuentas a la semana. El intercambio termina con un ignore declarado y sin que ninguno ceda.
La segunda pelea es la de siempre, pero ha cambiado de eje. Vivienda. Chortina Premium se ríe de quienes creen que el problema lo causan los fondos. Furymundo responde justo lo contrario: los fondos están encantados, dice, porque tienen pisos para una población que falta. nosinmiFalcon mete en la ecuación los decretos de alquiler. Patriarca del Wifi tercia que hay problemas de vivienda desde
1998 y que ahora se culpa a los extranjeros que empezaron a venir en 2020.
Y una tercera capa, más de fondo. Archimanguina avisa de que quien se lía con una migrante se lía con toda su red familiar, hermanos, primos y padres, y opina que eso acaba pesando más que las familias españolas, que ve más solas.
Qué cambia respecto a antes
Que el hilo se ha partido y lo personal se ha comido lo demás. El frente de la natalidad se cae; nadie lo retoma. El de las fuentes de 2023, tampoco. Lo que queda es vivienda y acusaciones cruzadas.
También entra el dinero por otra puerta. W.Morgan resume la lógica que se respira: las billeteras encima de la mesa, porque el dinero que no tiene alguien tiene que salir de algún sitio. J.Murdock sentencia, sin más, que esto es lo que los españoles han querido y quieren.
El tramo cierra sin una sola cifra oficial nueva y con dos foreros en ignore mutuo. La pregunta de cuántos entran no se ha movido ni un milímetro; la discusión, en cambio, ya es otra cosa.