Del vídeo de IA al examen de Primaria que suspende el 86%
El hilo vuelve a partirse. Un vídeo de YouTube sobre inteligencia artificial en el aula se cuela en la conversación y, al mismo tiempo, alguien enlaza una noticia que deja el debate en carne viva: el examen de oposición a Primaria que suspendió el
86% de los aspirantes. La discusión ya no es solo sobre si la IA puede dar clase, sino sobre si los que quieren dar clase saben lo que enseñan.
Qué se ha sabido
El detonante ha sido un vídeo de YouTube que se ha colado en el hilo:
. A partir de ahí, los mensajes se han multiplicado.
Rescatador ha enlazado una noticia de El País:
el examen de oposición a Primaria que suspendió el 86% de aspirantes, con preguntas que debe responder un alumno de 12 años. El mismo forero ha aportado después un cálculo sobre días lectivos:
172 días al año, con diciembre, enero y abril como meses de menos actividad. También ha enlazado un programa de la Escuela de Oficios SAMU para menores en paro, con cursos de cuatro meses en mantenimiento, construcción, jardinería, soldadura, hostelería y servicios sociales, y prácticas en empresa que suponen de media el
75% de la formación. Y ha sumado una noticia sobre la instalación científica de Escúzar, con
700 millones de euros de inversión y
50 millones anuales de operación.
Dónde está la bronca
La bronca tiene varios frentes.
Hippiedeplaya ha cargado contra el profesorado: dice que son unos inútiles, que no tienen vocación ni autoridad, y que lo que enseñan tiene que estar justificado ante el alumno. Defiende que a esas edades hay que estar divirtiéndose y trabajando, no sentados escuchando quebrados. Y remata:
«La IA podría dar clases, no hace falta el profesor, no hace falta el instituto».
Enfrente,
javac sostiene que aprender resolución de problemas y razonamiento lógico crítico es vital como humano, y que por eso luego hay gente que se caga encima a nivel laboral.
parserito le responde que por esa regla de tres no aprendamos una mierda y que lo haga todo ChatGPT.
lisp terció con una defensa de lo inútil:
«Si puedo elegir prefiero morir sabiendo lo que es una derivada, una integral, el Ulises, una declinación, la lista de reyes que nos mangonea… a irme al agujero sin saber ni por dónde me da el aire».
El otro frente es el de siempre: separar a los que no dan el nivel.
javac lo plantea sin rodeos:
«Si hay una serie de chavales que no da el nivel mínimo para la clase, hay que apartarlos de los buenos o llevarlos a un centro de integración tipo proa». Y añade que tirar el nivel de la clase hacia el abismo solo crea imbéciles de Idiocracia.
stiff upper lip apunta en la misma dirección:
«Quizá el mayor problema es que la instrucción obligatoria sea hasta los 16 años».
El caso Long-Term Capital Management
javac había mencionado un fondo creado por doctores y premios Nobel de Economía que acabó quebrando.
Ecce Cecilio lo ha desarrollado: era Long-Term Capital Management, con Scholes y Merton entre sus socios, que habían recibido el Nobel en 1997. Explica que el fondo combinó modelos de riesgo insuficientes con un endeudamiento enorme y apuestas a que determinadas diferencias de precios se reducirían. Tras la crisis rusa ocurrió lo contrario. La conclusión que se extrae es que ni los premios Nobel se libran de equivocarse.
Qué cambia respecto a antes
La discusión sobre la IA como profesor perfecto sigue, pero ahora entra un asunto nuevo: la calidad de los propios docentes. El examen de Primaria con un 86% de suspensos pone sobre la mesa que el problema no es solo de los alumnos. También aparece la experiencia de
Felson, que cuenta que un licenciado con dos másteres no distinguía sueldo bruto de neto. Y
ATARAXIO insiste en que el sistema está diseñado para crear esclavos, no sabios:
«no quieren sabios, quieren esclavos».
La anécdota del profesor de Latín
Felson ha contado otra experiencia: un profesor de Latín cuyas frases eran ciertas, pero que un día le dijo que estaba aprobado y que no volviera a preguntar ni a decir nada en clase. No supo si tomárselo como un cumplido o como un desprecio. La anécdota sirve para ilustrar que el aula también expulsa a los que preguntan.