El hilo se enreda con la ley de 1981 y el precio del suelo
El debate sobre el análisis de Mike Bird ha entrado en una fase nueva. Ya no se discute si el diagnóstico es acertado, sino de dónde viene el mecanismo. Un forero lanza una hipótesis: la ley hipotecaria de 1981 puso la primera piedra. Otro le responde que el crédito amplifica, pero no decide. Y en medio, la propiedad del suelo vuelve al centro: si es pública o privada, y quién se queda la diferencia.
Qué se ha sabido
El 24 de octubre, un participante (Javier.Finance) sostiene que el precio del suelo se calcula al revés de como se suele pensar: el promotor parte de lo que puede cobrar por la vivienda, resta
construcción, costes y margen, y lo que queda es lo que puede pagar por el solar. Añade que la subida empieza a acelerarse justo desde la ley de hipotecas de 1981, y que sin hipotecas las casas no valdrían tanto. Cuenta el caso de su abuelo, que compró un dúplex en Valencia al contado trabajando en algo de baja monta, y razona que antes había acuerdos entre comprador y promotora sin crédito bancario. Otro forero (Rosso) matiza: la ley de 1981 montó el mercado hipotecario con cédulas y permitió a los bancos prestar más de lo que tenían en depósitos, pero el crédito amplifica y la escasez decide adónde va lo amplificado.
En paralelo, un usuario (Klaus María) desarrolla el caso de Singapur: el Estado controla buena parte del suelo, pero el modelo es difícilmente exportable por su tamaño, su gobierno postcolonial y sus factores culturales. Añade un dato: los impuestos sobre el automóvil son exorbitantes, un coche de 25.000-30.000 € acaba costando entre 170.000 y 220.000 € puesto en la calle. Y frangelico aporta otra cifra: en Singapur se matriculan unos 50.000 coches al año, proporcionalmente pocos para lo rico que es el país, y las casas 'freehold' alcanzan precios astronómicos, las baratas cerca de 20.000 dólares el metro cuadrado.
También se cita la ley de expropiación forzosa y las sentencias, y se recuerda que las SOCIMIS se crearon en 2012 con un 0% de impuestos para inversión inmobiliaria. Un forero (Arista) sostiene que eso ha disparado los precios para quien ahorra toda la vida.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. En el primero, Javier.Finance defiende que la hipoteca es la causa principal del encarecimiento: sin crédito, las casas no valdrían tanto. Rosso le responde que el crédito amplifica, pero no decide; la escasez es la que marca adónde va el dinero. No hay acuerdo, pero tampoco descalificaciones: el tono es de réplica técnica.
El segundo frente es la propiedad del suelo. Felson sostiene que en España el suelo está en manos de las administraciones y que los individuos que pagan impuestos no reciben defensa, sino ataque. Palimpsesto. lo atribuye al artículo 78 y acusa a los partidos de querer construir y traer migrantes para venderles las casas. Ahí el hilo se calienta: un participante (ashe) llega a decir que expulsando a todos los no españoles se arreglaría, y otro (core) habla de 'soltar lastre' y de remigrar. Son intervenciones que se cuentan sin reproducir el lenguaje despectivo.
En medio, Matahari defiende liberalizar suelo para desmasificar ciudades, y hijodeputin responde que los ayuntamientos se llenan los bolsillos con el suelo y que los promotores no trasladarán la rebaja al comprador sin muchísima competencia. Klaus María cierra el círculo: mientras no se construya, el sistema especulativo medrará.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate era sobre el diagnóstico de Bird y la expropiación. Ahora entra la ley hipotecaria de 1981 como posible origen del mecanismo, y con ella la discusión sobre si el crédito es causa o amplificador. También se cuela el caso de Singapur con cifras concretas de precios y matriculaciones, y la propiedad pública del suelo vuelve al centro, esta vez con acusaciones a los partidos y a los ayuntamientos. La predicción de que el ajuste llegará por agotamiento sigue sin resolverse.
El cálculo que circula
Un forero (Javier.Finance) sostiene que el precio del suelo se calcula al revés: el promotor parte de lo que puede cobrar por la vivienda, resta construcción, costes y margen, y lo que queda es lo que puede pagar por el solar. De ahí deduce que lo que encarece la vivienda es la hipoteca, el acceso a deuda. Rosso responde que el crédito amplifica, pero que la escasez decide adónde va. El cálculo no se da por bueno: se atribuye a quien lo defiende.