Maje vuelve a Picassent tras cumplir tres años su hijo
¿Qué pasa cuando un niño criado en una Unidad de Madres cumple la edad límite y su madre sigue cumpliendo condena? La respuesta, en el caso de María Jesús Moreno —conocida como Maje, la viuda negra de Patraix—, es un traslado forzoso: Instituciones Penitenciarias ha acordado su salida de la Unidad de Madres Irene Villa de Fontcalent, en Alicante, y su regreso al Centro Penitenciario de Picassent, en Valencia, el mismo en el que comenzó a cumplir condena y donde conoció al hombre con el que después tuvo a su primer hijo. La decisión llega después de que el menor haya cumplido los tres años, la edad máxima que fija la legislación penitenciaria para permanecer junto a su madre dentro de prisión.
El niño nació el
13 de julio de 2023 en el Hospital General de Alicante y desde entonces ha vivido con su madre en el módulo de madres alicantino. Ahora queda bajo la custodia de su abuela mientras Maje continúa con los
22 años de cárcel que le fueron impuestos por participar en el asesinato de su marido. La fecha prevista para la extinción total de la condena es el
4 de enero de 2040.
Qué dice la ley sobre los niños en prisión
La norma penitenciaria marca los tres años como tope para la convivencia entre madre e hijo en una Unidad de Madres. Pasada esa edad, el menor debe salir del centro salvo circunstancias extraordinarias, como la ausencia de familiares que puedan hacerse cargo. Esa excepción no se da aquí: la abuela asumirá el cuidado del niño. El pequeño abandona así la unidad alicantina y Maje regresa a Valencia
en contra de su voluntad, según las informaciones publicadas.
Instituciones Penitenciarias todavía no ha fijado una fecha concreta para el traslado. Entre las alternativas que se estudiaron figuraban su permanencia en el módulo femenino de Fontcalent, cerca de Novelda, donde reside su familia; su continuidad en la Unidad de Madres como interna de apoyo —acompañamiento, cuidado de niños o servicio de comida—, aunque ya sin su hijo; o su traslado al Centro de Inserción Social de Alicante mediante la aplicación excepcional del principio de flexibilidad penitenciaria. La Administración optó finalmente por Picassent.
El padre del niño y el vis a vis penitenciario
El padre del menor es otro recluso al que Maje conoció en Picassent, condenado a
15 años de prisión por homicidio y que ya ha cumplido la pena impuesta. Durante la estancia de Maje en Alicante ambos mantuvieron el contacto: se comunicaban por locutorio todos los domingos y celebraban mensualmente un vis a vis íntimo. La interna también recibía visitas puntuales de sus padres.
El régimen de visitas íntimas es uno de los puntos que más ampolla levanta. Hay quien sostiene que un condenado por asesinato no debería tener acceso a ese tipo de encuentros y que la estancia en prisión debería limitarse al cumplimiento estricto de la pena. En el lado contrario se sitúa el criterio penitenciario habitual: el vis a vis forma parte del régimen ordinario y la Administración facilita preservativos en estos encuentros, un detalle que suele pasar desapercibido y que explica por qué se producen embarazos en prisión.
Sobre el menor planea otra pregunta incómoda: si el padre ya ha cumplido su condena, ¿por qué no asume la custodia en lugar de la abuela? El material disponible no lo aclara.
Cuándo puede salir: tercer grado, libertad condicional y fechas
Maje no podrá aspirar al tercer grado hasta
enero de 2029, cuando haya cumplido la mitad de los 22 años. Alcanzar esa fecha no garantiza nada: habrá que valorar comportamiento, riesgo de reincidencia, asunción del delito e informes de la Junta de Tratamiento. La libertad condicional anticipada podría solicitarse al cumplir dos terceras partes de la pena, en torno a
julio de 2032. La vía ordinaria, tras las tres cuartas partes, se situaría alrededor de
julio de 2034.
En Picassent continúa también Salvador Rodrigo,
Salva, el amante con el que Maje urdió el asesinato de su marido y que ejecutó materialmente el crimen. El reencuentro en el mismo centro es, cuanto menos, un dato que la Administración conocía al tomar la decisión.
El niño que creció entre rejas
El menor ha pasado sus tres primeros años de vida en un espacio penitenciario preparado para que las internas convivan con sus hijos. Es la etapa más singular de la condena de Maje y ahora se cierra. A partir de aquí, el contacto con su hijo quedará limitado a las visitas y comunicaciones permitidas.
Queda la letra pequeña: un niño criado en una Unidad de Madres, una abuela que cría al hijo de su hija condenada y una Administración que elige devolver a la interna al centro donde empezó todo. El sistema funciona. O eso dicen.