El hilo se parte entre caseros que venden y críticos con el decreto
La conversación de este tramo ya no va de si el Gobierno acierta o no. Va de lo que cada uno hace con su piso. Un participante lo cuenta en primera persona: tiene un
alquiler de
600 euros en un municipio de más de 100.000 habitantes declarado zona tensionada y, en cuanto pueda, extinguirá el contrato y venderá. Sus inquilinos tendrán que buscarse otro piso. En ese mismo municipio, según dice, solo hay
1 piso en alquiler de larga temporada en Idealista, enfrente del suyo, con una habitación menos, sin ascensor y anunciado en
1.500 euros. «Supongo que mis inquilinos estarán encantados con las consecuencias del escudo social», suelta con retintín.
Qué se ha sabido
El caso de ese casero es el dato más concreto del tramo. Un piso alquilado por 600 euros que se va a vender. Un municipio de más de 100.000 habitantes con un solo alquiler de larga temporada en el portal, a 1.500 euros. La diferencia entre lo que paga el inquilino actual y lo que costaría el único sustituto disponible es de
900 euros al mes.
Otro forero aporta una cifra de contexto: en Madrid capital se han retirado
800 pisos de Idealista, y avisa de que eso es solo en la capital. Un tercero calcula que en Madrid se ha pasado de casi
9.000 viviendas a
8.500, de las que solo
5.200 son de larga duración; en Barcelona, de
2.500 a unas
2.280, con solo
658 de larga duración. Lo llama «un exitazo» con retintín.
También se cuelan dos enlaces de eldiario.es. Uno sobre
cómo los grandes tenedores cuadruplican cartera mientras menguan los propietarios particulares. Otro sobre
el pequeño casero, que apenas controla el 40% del mercado de alquiler. Los dos se comentan de pasada, sin que nadie los desmonte.
Y hay un vídeo de YouTube que se recomienda a partir del minuto 33:
. Otro vídeo,
, aparece sin más comentario que un «jajajaja brutal meme».
Dónde está la bronca
El choque de este tramo es entre los que señalan a los fondos y los que señalan al decreto. Un participante lo dice sin rodeos: «El problema son los fondos, banca, etc que acaparan vivienda y controlan oferta. Idiota». La respuesta llega rápida: «la solución al monopolio empresarial, que acapara vivienda y hace con ella lo que le da la gana en su propio interés, va a ser un monopolio político que acapare vivienda y haga con ella lo que le dé la gana en su propio interés». El mismo forero remata: «desde el momento que tienes una necesidad y otro la capacidad de satisfacer debe haber un mercado».
La discusión deriva hacia si el decreto protege o expulsa. Un forero sostiene que la decisión de retirar el piso es del propietario, no de la inmobiliaria, y que las agencias están jodidas porque pierden intermediación. Otro insiste en que las inmobiliarias acabarán dedicándose solo a compraventa. Y un tercero avisa de que el que retira la oferta es el propietario, que la inmobiliaria quebrará y que su lugar lo ocupará un gran fondo, «que es el único que puede sobrevivir a esas condiciones».
El tono sube cuando se cruzan acusaciones políticas. Hay quien responsabiliza a los votantes de izquierda de no entender el problema. Hay quien responde que la izquierda «nunca propone crear nada, sólo destruir, odiar, envidiar y expropiar». Y hay quien zanja que «esto beneficia a la pareja de la portacoz de la psoe, ahora podrá alquilar sus pisos más caros al haber menos oferta». Nadie aporta pruebas de eso. Se queda en el aire.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un mapa de caídas por ciudades ahora es un caso personal con nombre y cifras. El casero que vende, el municipio con un solo alquiler, la diferencia de 900 euros. También entra un asunto nuevo: el cálculo de que los mileuristas se quedan fuera. «La única manera de tener piso en España será comprando o herencia», dice un forero. «Los mileuristas desde 2025 están fuera de un alquiler promedio y una vivienda hipoteca». Y añade una predicción: «2025/26 crisis de la vivienda, 2027/28 será crisis laboral».
El hilo se parte entre los que celebran que se venda y los que avisan de que el alquiler se queda seco. Un forero ironiza con que los desesperados caseros pondrán los pisos a la venta y que los que guardaron tapas de yogur podrán comprarlos. Otro responde que las víctimas son los que buscan alquiler. Y un tercero sentencia: «Tendrán que irse con los padres o pillar una habitación por ahí».
La conversación no se cierra. Nadie rectifica. Nadie aporta el dato que faltaba. El tramo acaba con el mismo ruido con el que empezó: unos contando lo que hacen con su piso y otros discutiendo por qué lo hacen.