El hilo se enzarza con el patrimonio del líder inquilino y el papel de los fondos
La conversación de este tramo ya no va de pisos retirados. Va de quién está detrás. Un forero abre fuego con un dato que nadie verifica: el líder del sindicato de inquilinas tendría un patrimonio declarado de
80 millones, heredado. «Así que muy clase obrera como que no», remata. A partir de ahí, el hilo se parte entre los que señalan a las élites políticas y los que siguen discutiendo si el decreto protege o expulsa.
Qué se ha sabido
El dato más concreto del tramo es el patrimonio atribuido al líder del sindicato de inquilinas:
80 millones de euros, según un participante. No se aporta fuente ni documento. Otro forero asegura que «desde el minuto cero» sabía que esto era cosa de «las élites económicas del país». Un tercero apunta que los fondos de inversión están dejando España porque «ya ni confían» en el mercado. Y un cuarto sostiene que el Gobierno busca que los pequeños propietarios vendan para favorecer a los fondos. En medio, se cuela un tuit sin más contexto que un enlace roto. También aparece un enlace a un artículo de Huffington Post sobre un reportaje alemán que critica la vivienda en España y menciona a políticos de derechas implicados en el negocio de la especulación. El enlace se comenta de pasada, sin que nadie lo desmonte.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que culpan al Gobierno de agravar el problema y los que sostienen que el mercado sigue funcionando. Un participante lo dice claro: «El objetivo final del sanchismo es la expropiación de vivienda a precio de derribo». Otro responde que en su comunidad hay tres pisos de
alquiler y «ahí siguen», que no se han destruido. La discusión deriva hacia si el decreto expulsa o no a los pequeños propietarios. Un forero insiste en que los que retiran pisos son los propietarios, no las inmobiliarias, y que los que decidan no alquilar «van a ser unos cuantos». Otro avisa de que los fondos no tendrán piedad a la hora de subir alquileres. Y un tercero sentencia que «puedes regular lo que te dé la gana que no aumentarás la oferta de vivienda». La bronca se encona cuando alguien acusa a otro de no entender una analogía y le responde que no le da «la neurona». Hay quien responsabiliza a los votantes del PSOE por no ver lo que hacen los decretos. Y quien responde que el PP «nos lleva al infierno liberal». El tono sube y baja: de la ironía a la descalificación personal, sin que nadie rectifique.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre pisos retirados ahora es una pelea sobre intenciones. El foco se mueve del mercado a la política. Entra un dato nuevo: el patrimonio del líder del sindicato de inquilinas, que nadie contrasta. También entra la hipótesis de que el Gobierno quiere favorecer a los fondos, que antes solo se apuntaba y ahora se afirma sin matices. Y aparece un nuevo frente: la entrada de población. Un forero sostiene que el problema no es la oferta, sino que «estamos creciendo en centenares de miles de nuevos habitantes cada año». Otro responde que lo que hay que liquidar es «la entrada libre de habitantes al país». Nadie se pone de acuerdo. La predicción que se repite: si el próximo Gobierno no deroga los decretos, el mercado se pondrá «muy jodido» para el inquilino que busca. Y una fecha: un contrato que termina en un año y acabará en venta. El hilo sigue sin resolverse.
Una experiencia personal
Un forero cuenta que conoce a un propietario al que le han dicho que, cuando se le termine el contrato dentro de un año, a la calle: van a vender el piso. Lo atribuye a «la intervención del estado». Otro responde que el cierre es lento y que no todos los caseros venderán, porque «dinero es dinero». Y un tercero insiste en que el problema es que el propietario no puede echar al inquilino al terminar el contrato sin pasar por meses o años de juzgado. Ese es, dice, «el puto problema».
Un reportaje alemán sobre la vivienda en España y los políticos de derechas implicados en la especulación