El hilo pasa de los cubos al "jabón lagarto" y a la licencia de tiendas
La lluvia ya no es la protagonista. En este tramo el hilo se ha movido a la logística, a la peste y a una idea que se repite: que las tiendas están vacías y que los acampados se van a casa a dormir. Alguien pide
jabón Lagarto y
agentes del INEM con ofertas de trabajo. Otro pide licencia para levantar una tienda. Y varios se enganchan a la teoría de que esto es una señal.
Qué se ha sabido
No hay cifras nuevas. Lo que hay son escenas. Un participante describe el campamento con una imagen:
«Tiene que oler ahí a ciénaga y pobredumbre». Otro avisa de que lo que más les preocupa es que se les moje el iPhone último modelo. Y un tercero sentencia que
«la última ducha que tendrán en años».
La logística vuelve por donde se fue. Un forero se imagina un trámite:
«Si quieres levantar una tienda tienes que pedir licencia en el departamento de gestión de urbanismo de acampada Sol (quinta calle, tercera tienda a la derecha, la Quechua verde)». La broma apunta a que no hay comisión que valga cuando cae un chaparrón.
El enlace que se comenta es el de eldiario.es sobre los cartógrafos que diseñan un nuevo Sol. En el hilo se usa para hablar de la plaza como espacio turístico y de acampada a la vez, sin entrar en detalles del proyecto.
También aparece la teoría de la conspiración climática, ya sin novedad: alguien dice que es
«una señal del Altísimo» y otro responde con
«SON TORMENTAS FAXAS». No se aporta ninguna prueba y se toma como chanza.
Dónde está la bronca
El choque ya no es solo por la lluvia. Ahora se discute si el campamento es una ocupación real o un decorado. Una parte insiste en que
«ahí durmiendo hay 4 gatos. las 3/4 partes de esas tiendas están vacías». Otra parte responde con el argumento de que allí duerme gente sin recursos y que eso desmonta el relato de clase media.
La bronca se encona con el tema del olor y la higiene. Un participante dice que
«el problema de bañarse sin jabón es que la roña se va incrustando en el cuerpo». Otro pide
jabón Lagarto y, si no se van cuando se sequen,
agentes del INEM con ofertas de trabajo. La ironía va contra los acampados, no contra un colectivo vulnerable.
Hay quien lleva el asunto al turismo y a los negocios de la zona. Un forero se queja de que el lugar más céntrico de la capital esté ocupado y de que turistas y vecinos tengan que aguantarse. No hay respuesta que lo rebata en este tramo.
Y aparece la política. Un participante sostiene que el PP de Madrid lo permite
«porque no pueden hacer nada». Otro responde con el nombre de la presidenta madrileña y su piso. La discusión se cruza con la teoría de que Sánchez es un títere de Soros, que se suelta sin más recorrido.
Qué cambia respecto a antes
La lluvia pasa a segundo plano. Lo que antes era el chaparrón y los cubos ahora es el olor, la higiene y la supuesta ausencia de acampados. La predicción de que un par de tormentas se llevarían tiendas por delante no se ha cumplido en este tramo: no hay noticia de tiendas caídas.
Entra un asunto nuevo: la burocracia de la acampada. La broma de la licencia para levantar una tienda sustituye a la comisión de ferretería. Y entra con fuerza la idea de que los acampados se van a dormir a casa y dejan cuatro de guardia. No hay verificación.
El tono se mueve entre la burla y el cabreo. Un participante pide ayuda:
«Si necesitan ayuda que la pidan». Otro cierra con
«La naturelza hace su trabajo.. Ahora faltan que los gorriones y palomos los deparasiten como los hipopótamos en el barro». El hilo no se resuelve. Sigue en la peste y en la logística.