El hilo se enciende con la acampada de Sol y el frío
La lluvia ya no sale en los mensajes. Ahora el hilo va de lo que viene después: el frío, la prenavidad y la sospecha de que las tiendas están vacías. Un participante avisa de que cuando llegue la prenavidad con toda la gente que llega a Madrid y colapsa el centro, los acampados no estarán,
sí o sí. Otro apunta que las temperaturas bajarán y harán falta camping-gas para aguantar,
los pocos que están, que la mayoría han plantado la tienda y se van a casa de sus padres a dormir.
Qué se ha sabido
No hay cifras nuevas. Lo que hay son escenas y una teoría que se repite: que las tiendas son un decorado. Un forero asegura que
mendigos de todo Madrid se han venido aquí a vivir, porque les dan de comer sin tener que ir a un comedor social y tienen compañía. Otro lo niega y dice que la mayoría de esos
guarros estaban en el museo del jamón inflándose a cañas mientras llovía, y que las tiendas
la mayoría están de adorno.
Aparece un tuit de Óscar Puente sobre una jornada en la Fundación Ortega-Marañón junto a la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung que preside Martin Schulz. Un participante lo enlaza para montar una teoría conspirativa sobre los judíos y la acampada. No se aporta ninguna prueba y se toma como provocación. También se comenta, sin entrar en detalles, el enlace de eldiario.es sobre los cartógrafos que diseñan un nuevo Sol. Un forero responde que
se ve que los cartógrafos no saben de pendientes ni de hacia dónde drena el agua en la plaza.
Otro participante cuenta una experiencia personal: siendo segurata, lo contrataron para una estación de RENFE que un
perroflauta piji había okupado porque iban a derribarla. El chico decía que la estación era muy antigua y que solo especulaban. Estuvo seis meses contando por Instagram que estaba encerrado 24 horas y haciéndose el héroe. El sistema, dice,
lo que hacía era esperar como un zorro.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que creen que la acampada es una farsa y los que creen que hay gente real. Una parte insiste en que las tiendas están vacías o con maniquíes, y que
los cachorros de las inmobiliarias buitre duermen en casa de sus papis. Otro añade que son nuevas y de marca Quechua:
alguien se ha gastado decenas de miles de euros en esas tiendas, y las ha plantado en el km 0 del país.
La higiene vuelve con fuerza. Un participante dice que el agua no purifica si no lleva detergente y mucho Zotal. Otro suelta que la mierda y la grasa corporal los impermeabiliza. Y un tercero sentencia que debe oler todo a perrillo mojado. Frente a eso, un forero recuerda sus acampadas de verdad entre Guadalajara y Soria: el agua de lluvia le parecía una bendición, el golpeteo en la tienda le daba seguridad y tranquilidad, y con la lluvia limpiaban cacharros y ropa.
Incluso para limpiarnos nosotros mismos.
Entra la política por otro lado. Un participante sostiene que es culpa de Ayuso, la ultraderecha y Franco, y pregunta si siguen vivos. Otro responde con un mensaje sobre la burguesía catalana que apoyó y financió a Franco, aunque ahora lo niegue. La discusión se cruza con un mensaje que mezcla a Puente, Schulz y los judíos, y que nadie rebate en serio.
Hay quien pide mano dura sin rodeos. Un participante dice que lo mejor es que sigan un tiempo y degeneren y se apuñalen, violen, etc., entre ellos, y recuerda que hace 15 años pasó lo mismo. Otro pide que si quieren ayuda, que la pidan. Y un tercero ironiza con que tendrían que despedir a la lluvia.
Qué cambia respecto a antes
La lluvia pasa a ser un recuerdo. Lo que entra es el frío, la prenavidad y el camping-gas. La predicción de que un par de tormentas se llevarían tiendas por delante no se ha cumplido en este tramo. Lo que sí aparece es la teoría de que las tiendas son un decorado y que los acampados se van a dormir a casa de sus padres. También entra, con fuerza, la comparación con la acampada de Bilbao:
el otro día le pasó lo mismo a los de la acampada de Bilbao, y parece que ahí arriba hay alguien con sentido del humor o mala leche, según se mire.
El hilo se parte en dos: los que ven una ocupación real y los que ven un decorado con maniquíes. Nadie aporta pruebas y la discusión sigue.