El hilo deriva al sindicato y a los fondos europeos
El tramo arranca con un enlace a una noticia sobre una cena entre José Bono y Álvaro Larios.
«El joven enchufa a Bono o bono enchufa al joven cuando estan solos?», pregunta frangelico. La broma sirve para ilustrar que el enchufe no es exclusivo de ADIF. A partir de ahí, el hilo se parte en tres: el peso del sindicato en la empresa, el dinero de mantenimiento y la gestión de los fondos europeos.
Qué se ha sabido
Andergur enlaza un
artículo de El Economista de 2011 que ya hablaba de que Fomento gastaba el doble por cada ingeniero contratado a Ineco. También pega un
editorial de El Mundo del 14 de octubre de 2026 y un tuit de Luis del Pino en el que pide a una IA el número de trabajadores de Renfe, ADIF, Ineco y Tragsa en 2018 y en la actualidad.
Dovahkiina aporta el testimonio de un compañero que trabajó años para ADIF como externo: según él, la empresa es prácticamente
«propiedad» de UGT, con puestos endogámicos colocados por afiliación. Andergur pega un tuit de El Programa de AR con un exdirector del gabinete de Adif que afirma que la Dirección de Seguridad depende de un periodista. Y otro de Pollo al Punto que critica que se subcontrate a Ineco en vez de contratar funcionarios.
frangelico lanza la pregunta que queda sin respuesta: qué pasó en 2020, año de tráfico mínimo, cuando alguien pudo llevarse el presupuesto de mantenimiento sin ejecutar la obra. Andergur apunta a Adamuz:
«proyectaron cambiar las vias enteras y las cambiaron a trozos y en uno de esos trozos de union es donde salto la soldadura».
Dónde está la bronca
El choque central es sobre la solución. Jörmundgander propone privatizar y que
«Paco deje de pagar trenes que no coge». Andergur responde comparando ADIF con AENA:
«dan asco las instalaciones gestionadas por ADIF».
brotes_verdes no cree que privatizar arregle nada:
«La solucion seria que TODOS los examenes de oposicion sean publicos y se pueda ver por parte del pueblo que Paco y Charo realmente sacaron su plaza con conocimientos reales y no a dedo».
Minsky Moment desplaza el foco:
«Lo que hace falta son ministros y gobiernos en general competentes. No propagandistas a tiempo completo». El organigrama, dice, depende de sus decisiones.
Kozak introduce la Ley de Friedman:
«todo lo que haga el Estado es como mínimo el doble de caro». Y añade:
«¿No lo va a ser, si se encargaron concienzudamente de que fuesen estos los que lo administrasen?».
Andergur cierra el círculo con su teoría del lavado: entrar por Ineco o Tragsa, sacar una oposición con puntos extra y aprobar para limpiar la reputación.
«Asi te quitas incluso a cualquier crack y acaba entrando en ADIF el paquete pero con contactos».
Qué cambia respecto a antes
El hilo abandona la discusión genérica sobre el enchufe y entra en el terreno sindical. Dovahkiina pone nombre a la organización que, según su testimonio, controla los puestos. frangelico extiende el diagnóstico a las empresas privatizadas:
«los sindicalistas meten a sus hijos en Metro, en Telefónica, en Endesa».
También aparece un frente nuevo: los fondos europeos. Andergur pregunta si Bruselas es consciente de cómo se ha gestionado ese dinero. Nadie responde.
La experiencia personal que mueve el hilo
peperomero cuenta el coste humano del proceso:
«Un año o dos saliendo poco de casa estudiando para esta verguenza y luego cuando aprueban los que aprueban te chulean que son mejores que tu». Es el mensaje que más acerca el debate al suelo.
frangelico remata con una propuesta satírica de empresas públicas para colocar a los hijos de los próceres. La ironía no tapa el fondo:
«Por oposición pura, abierta y libre se cubren pocos puestos en la AaPP».