El hilo se parte: «Hay que derribar casas para bajar el precio»
El foro se rompe en dos a los pocos mensajes. Unos dan por buena la tesis de Garzón y piden expropiar. Otros la llevan al absurdo: si construir más sube los precios, derribar casas los bajará. La discusión se encona y salta de la estadística a la banca en una tarde.
Qué se ha sabido
En el tramo se cuela un enlace a una
radiografía de la venta de 1.860 viviendas públicas de Ana Botella a un fondo. Lo pega quien defiende que el problema viene de lejos. También se repite un cálculo que circula: la
construcción pública sale a
70.000 euros por piso. Y se insiste en el dato de que las propiedades de los fondos se han más que doblado desde que llegó este Gobierno, aunque nadie aporta la fuente en este tramo.
La fecha del hilo: 4 y 5 de octubre de 2026. En ese margen se cruzan los mensajes.
Dónde está la bronca
El choque es entre dos bloques. Uno sostiene que hay que expropiar a la banca y a los fondos, y construir vivienda pública solo para residentes. El otro responde que si se construye libre lo acaparan los fondos y marcan el precio, y que la pública no arregla nada a 70.000 euros el piso.
La ironía se dispara. Varios llevan la tesis al extremo: si construir más sube los precios, entonces derribar casas los bajará. Uno lo plantea como silogismo y otro pregunta directamente si habrá que derruir viviendas. La respuesta de quien defiende la construcción pública es que el problema no es la vivienda, sino otra cosa que no concreta.
Hay quien rectifica a medias. Un participante recuerda que fue el PP de Rajoy quien abrió las puertas a los fondos y que el PSOE no lo cambió. Otro matiza que la expropiación sería igual que para una oposición. Y aparece la propuesta de banca pública para cuando quiebren los grandes tenedores.
El indicador de viviendas por cada 1.000 habitantes vuelve al centro. Un forero insiste en que no sirve porque España tiene muchas segundas residencias y pisos turísticos, y que una casa en un pueblo de Castilla no resuelve el problema en las grandes ciudades. La pregunta que lanza —cuántos de los que se manifiestan se irían a vivir a un pueblo— se queda sin respuesta.
La comparación con Detroit y Nueva York se repite. Detroit tiene vivienda de sobra y precios ridículos; Nueva York, suelo escaso y precios por las nubes. El cálculo de
500.000 personas al año y
40.000 viviendas construidas se vuelve a citar como prueba de que el precio sube. Y alguien sentencia que en Madrid se construye más que en Zamora y el precio es más alto.
El tono sube. Hay insultos directos entre foreros, descalificaciones por el título de economista y acusaciones de fanatismo. La discusión se convierte en un intercambio de etiquetas.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un debate sobre el indicador y la causalidad ahora es una pelea sobre qué hacer. La pregunta «¿construir más abarata?» queda aparcada. Entra con fuerza la receta intervencionista: expropiar, construir público, banca pública. Y entra la respuesta liberal: dejar quebrar, no intervenir.
El enlace a la venta de viviendas públicas de Botella introduce un precedente concreto. Ya no se habla en abstracto de fondos: se habla de 1.860 pisos que eran públicos y acabaron en manos de un fondo. Eso reorienta el hilo hacia la gestión política de la vivienda pública.
La predicción que se lanza es que otra legislatura como esta dejaría la mitad del alquiler en manos de los fondos. Nadie la discute con datos. El hilo sigue sin resolverse.