El hilo del 15M pasa lista: quién estuvo en Sol y quién no
El hilo ha dejado la trinchera y se ha puesto a pasar lista: quién estuvo de verdad en el campamento y quién no. Entre el 27 y el 28 de septiembre,
40 mensajes convertidos en un rosario de «yo estuve», «yo lo vi de paso» y «yo nunca pisé Sol». Llegan nombres que no habían hablado, cada uno con su acampada a cuestas, y vuelve el reparto de siempre: los que se ilusionaron, los que lo vieron claro y los que ya no se acuerdan bien.
Qué se ha sabido
El vídeo del foro que llevaba un par de entregas circulando vuelve a la palestra, pero ahora identificando a sus protagonistas. Douglas MacArthur avisa de que esos son los que daban consejos aquí, del tipo de vender la vivienda para irse de alquiler, y suelta que hace años que no los ve por el foro. Es la primera vez que el archivo se comenta por lo que dijeron sus invitados y no por lo difícil que era encontrarlo.
bicisno aporta un dato de casa:
Calopez abrió un subforo a los dos días. Nada de consignas, un detalle de gestión. Saco de papas deja caer que
tiene las fotos por ahí. Inkalus tenía
22 años, estuvo en asambleas y acabó con los antidisturbios encima. etsai se paseó por la acampada de Bilbao y salió a una manifestación en su pueblo. Y Teniente_Dan cruzó esta mañana por la zona: dice que no se puede decir que aquello sea masivo, y que masivos son los atascos de gente yendo a doblar el lomo.
Los dos tuits que entran al final tiran del hilo hacia el presente. Uno recoge el mensaje de apoyo de Maricarmen a los acampados de la Puerta del Sol, animándoles a luchar por la vivienda; cortijero92 lo remata con que hasta Maricarmen estaría allí ahora mismo si pudiera.
El otro, el que pega Antiparras, muestra al kiosquero de Podemos acercándose a Sol a intentar sacar rédito y a un anciano expulsándolo.
Dos tuits, cero nostalgia: la acampada de la que se habla ahora es la de la vivienda.
Dónde está la bronca
Aquí el hilo se parte en dos, pero con matices nuevos. Por un lado, jabali sostiene que
el movimiento estaba viciado desde el primer minuto, y no con el paso del tiempo, como dicen otros. Cuenta que se acercó dos noches: la primera le escamó que no hubiera una sola bandera de España; en la segunda, un grupo lo reconoció y una chica le dejó claro que allí no se aceptaba a alguien con sus ideas. A partir de ahí, dice, todo encajó.
Al otro lado no están los que lo niegan todo, sino los que admiten que picaron. C.Gardner lo resume en una línea: «Esperanza al principio, pasar a los 3 días a fase de bajón, resignación y auto-engaño». Sr. Chinarro soñó cinco minutos con políticos que fueran en bici al Congreso. Titomadrid empezó viéndolo esperanzador y acabó contando que a un colega suyo lo expulsaron en cuanto empezó a contradecir a los que mandaban. Autómata firma la autocrítica más larga: salió a una manifestación sin darse cuenta de que se estaba manifestando a favor de los rentistas y de todas las mamandurrias públicas.
La pelea de fondo es la de siempre con nombres nuevos: si aquello se politizó o si nació politizado. Douglas MacArthur recuerda que cuatro oportunistas convirtieron un movimiento social en su propio partido y avisa de que ahora tiene toda la pinta de que están haciendo lo mismo. Otzi_Reloaded dice que se apartó de aquello como de la peste en cuanto vio el lavado de cara. Y Parásito Alicantino corta a alguien con un «Se te han mezclado los recuerdos, hay que ser serio», que resume el tono de fiscalización del tramo.
También hay bronca sobre quién era esa gente. Una parte sostiene que muchos acampados eran jóvenes con dinero de familia y rastas; otro responde que precisamente por eso no han aplicado nada en el mundo real. Es el mismo reproche cruzado de siempre, ahora aplicado a los de las pancartas. Y por debajo asoma otra corriente: la que culpa antes a los ciudadanos que a los gobernantes.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. El tramo anterior discutía si el asunto estaba orquestado; este se dedica a contar dónde estaba cada uno. La desconfianza sigue, pero baja el volumen y suben los recuerdos personales: el autobús, la plaza de provincias, la asamblea, las fotos en un cajón.
Entra gente que no había hablado: Bye Felicia, gromenauer, Piatti, Lain Coubert, curioso80. Y se consolida una figura que antes solo apuntaba: la del que mira desde el sofá. Lain Coubert lo dice sin rodeos: «Yo estaba aquí, Sol nunca lo pisé. Y sigo con pelo (que es lo verdaderamente importante)». Piatti responde con un «Ninguno» a la pregunta del hilo. Dos formas de zanjar lo mismo.
Lo que no cambia es el humor. El pelo sigue funcionando como marcador de autenticidad y las bromas sobre la edad del personal rinden mejor que cualquier argumento. La treky del foro cuenta que cuando los jóvenes entraron en el Congreso pensó que algo tenía que cambiar, con una cámara de gente de 60 y pico años que no dejaba paso a nadie, y que se desinfló al oír según qué cosas. Una ilusión de un minuto, dice.
El que se libró por una palabra
esforzado guarda el mejor recuerdo doméstico del tramo. Su pareja de entonces le dijo que tenían que pasarse, y él contestó que no pluralizara. Ahí acabó el tema. Del resto recuerda haberle predicho punto por punto a un amigo lo que iba a pasar. El amigo, dice, vive ahora en Andorra.
Y gromenauer cierra el círculo: «En la ultima mani me di cuenta que nos la habian colado», con afiliados de partidos llevando su propia banderilla mientras el personal ni se enteraba, y con la certeza de que aquello iba a acabar en un «algo hay que cambiar para que todo siga igual». De ahí, dice, salió su espíritu crítico y, al final, este foro.