Del mono de hidratos a la bronca por el pan integral
El hilo se llena de gente nueva. Unos entran a contar kilos perdidos, otros a preguntar cómo ganarlos, y unos cuantos a discutir si el pan integral existe o es un invento. Entre medias, el mono de los primeros días sin hidratos se lleva la peor parte.
Qué se ha sabido
csainz arranca contando su tercer día sin hidratos: dolor de cabeza, sudor, náuseas y cero hambre.
«Estoy como un yonki». Meses después vuelve para decir que ha dejado la keto, pero mantiene el ayuno de 18 horas y suma
7 kg menos.
Cadernera pone su historial de año y medio: de
104 a 81 kg, cintura de
111 a 91 cm, IMC de
31 a 24. Glucosa en ayunas que antes pasaba de 100 y ahora está entre
82 y 86. Triglicéridos en
45 y colesterol total en
206.
Muttley confirma que un año después de llegar a su peso objetivo sigue ahí,
20 kg menos, con el 16-8 y subiendo escaleras.
vissel se queda clavado: de
87 a 80 kg en dos meses y cuatro meses sin moverse de ahí.
Direct va por la misma línea: en enero estaba en
110 kg y ahora en
96, con una sola comida al día y entrenando casi a diario.
McNulty pasa de
85 a 75 kg en dos meses de paleo con un cheat meal los fines de semana.
Aparece también la primera analítica incómoda.
nief enseña la suya: colesterol total entre
280 y 305, LDL
180-220, HDL
75 y triglicéridos
73-85. En el trabajo insistían en mandarlo al endocrino; el endocrino le dijo que los cocientes estaban bien.
Herramientas: nief recomienda el sensor de glucosa
FreeStyle Libre por 58 € y comparte lo que ve con él. Patatas fritas y luego al horno no le dan pico; cocidas y enfriadas, una subida suave; tortilla de patata, un pico brutal. Pega también una
calculadora de hígado graso: a él le da un 2% y a Gort un 1%. Y corre por el hilo el enlace al blog
que sostiene que el hambre siempre acaba ganando. Gort trae
«El hambre en España», de Miguel Ángel Almodóvar, y de ahí sale la comparación entre los cereales de la penuria y la carne de reyes y nobles. Max Aub añade los estudios que ligan el paso al Neolítico con menos estatura y más enfermedades degenerativas.
cholesfer aporta su tesis: la mayoría de lo que venden en el supermercado no es malo, es veneno, y la salida son las cooperativas agrícolas de consumo.
Smiling Jack lo enmarca: se ha pasado de un paradigma de escasez a uno de abundancia y eso tiene consecuencias.
Dónde está la bronca
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Cabrejas con el manual de siempre: dieta equilibrada, ejercicio y
«una persona que hace ejercicio y come normal nunca va a estar gordo, nunca». Cadernera le contesta con el argumento del hilo: no es que coman mucho y se muevan poco, es que engordan y por eso comen más y se mueven menos. Cabrejas responde que eso es saltarse el ciclo normal del cuerpo y avisa de que quien entrene así va a rendir mal.
Ahí entra zapatitos con el matiz: se puede entrenar en ayunas, lo que no se puede es competir. Él ha perdido un
20% de fuerza desde que dejó de ir cargado de glucógeno, y Lector21 confirma que con azúcar y cafeína hace entre un
20 y un 30% más de repeticiones. Direct levanta la mano: entrena en ayunas, lo nota, y los sábados se come un plátano y algún dátil antes de darle duro.
El otro choque es por el pan. Karlos Smith sostiene que el pan integral no existe salvo que uno se muela el trigo, y Raptor le contesta que hay estudios que lo asocian a menos riesgo de cáncer. Acaban los dos en ignore. Antes, Gainer y Karlos Smith ya se habían enganchado por subir seis o siete veces un cuarto piso sin ascensor en ayunas.
Y está el episodio que enrarece el hilo: un participante responsabiliza a quienes no cocinan y compran pan industrial, y Vnsky77 le contesta que no sabe nada de su vida, ni lo que come, ni lo que pesa, ni lo que gana. Nief intenta mediar sin éxito. El cruce de reproches se cierra solo.
Qué cambia respecto a antes
El rendimiento deja de ser un frente teórico y pasa a tener números: el que compite en fuerza pierde, el que entrena por afición ni lo nota. Y entra un perfil que no había aparecido, el que necesita ganar peso. El buho pensante se presenta con
1,85 y 57 kg, cuenta que no tolera el pan ni los lácteos, prueba a forzar arroz y patata durante un mes y no sube medio kilo. Su capacidad mental, dice, ha bajado con el intento. McNulty le responde con bocatas diarios y nief con subir la insulina a propósito.
También llega gente de otros hilos: SexyVIcky con su menú de tostadas Wasa, pocmoko con la versión carnívora, dietis con las preguntas del ectomorfo y la ventana anabólica, que zapatitos despacha como mito.
Seis días sin comer y la boca dulce
csan, que lleva años en keto estricto, coge un trancazo y se pasa seis días sin comer. Al salir de la cetosis profunda nota la saliva dulce durante semanas. Smiling Jack lo explica: los cuerpos cetónicos se exhalan y saben ligeramente dulces, y al dejar los hidratos el umbral del dulzor se dispara. También se pregunta por el ayuno seco, por los baños de sales de Epsom, por las tiras reactivas caducadas y por la pasta de konjac.