Crema con azúcar y filtros presurizados: el hilo se parte
El hilo arranca con una pregunta incómoda: ¿quién se pone a las seis de la mañana a hacer artesanías para un café? A partir de ahí,
40 mensajes en tres días que van de la moka a la Kamira, de la batidora de 5 euros a la Saeco de segunda mano. La conversación se parte en dos: los que defienden el método lonchafinista y los que lo llaman espumilla.
Qué se ha sabido
El
28 de octubre, un participante resume el coste:
batidora de leche 5 euros, cafetera espresso desde 100 hasta miles. Y suelta la limitación:
solo sirve para café con azúcar. Ese mismo día, otro forero cuenta que tuvo una Bialetti espresso y
nunca le pilló el truco.
El
29 de octubre entra el enlace a
un método para sacar crema con cafetera francesa. El mismo participante explica que la presión no es imprescindible:
para hacer una burbuja necesitas tensión superficial y gas, y con la italiana se usa el primer chorro, el más graso, más agitación y cristales de azúcar. Enlaza también
el café nitro como otra vía de espuma sin presión.
El
30 de octubre aparece el cálculo de segunda mano:
Saeco/Philips 20-25 euros, molinillo de bar 20-30, báscula 10. Total,
40-60 euros para espresso con presión real, previa despresurización del filtro quitando piezas a coste cero. El mismo forero aclara que él usa un molinillo manual K4 para espresso y el de bar para Brikka y Aeropress.
También se cita la
Kamira, una cafetera que genera
9 bares con vapor y saca una taza por carga. Y se menciona la
Nespresso más moderna, que según un participante hace emulsión mecánica por centrifugación.
Dónde está la bronca
El choque central es qué es crema y qué es espumilla. Un participante sostiene que la crema del método con azúcar
es tan consistente como la de la mejor espresso, aunque la composición cambia: aceites y azúcar agitados con aire frente a aceites y CO2 unidos por presión. Otro forero lo rebate sin rodeos:
eso no es crema real de café, es una emulsión de azúcar o aire atrapado.
La segunda bronca es el tiempo. Un forero dice que no va a dedicar
15 minutos a pesar, moler, cronometrar y espumar cada mañana. La respuesta es que el método no añade nada que no hagas ya con la italiana:
el espumador lo que hace es agitar el azúcar, lo que harías con la cuchara.
La tercera es el precio. Un participante afirma que una espresso decente no baja de
500 euros y que el método con azúcar no sabe igual. El cálculo de segunda mano por
40-60 euros aparece como respuesta directa.
Hay quien rectifica el tono: un forero que había llamado aguachirle a la italiana matiza que con este método sí saca crema,
pero solo para quien tome el café azucarado.
Qué cambia respecto a antes
Se da por superado que la presión sea imprescindible para hacer burbujas. Lo que se discute ahora es si esa emulsión merece llamarse crema. Entra un asunto nuevo: la
despresurización del filtro de las Saeco, que se hace quitando piezas a coste cero. Y aparece la
Kamira como tercera vía, ni italiana ni espresso de bomba.
La predicción de que el método no se extendería por el azúcar queda en el aire: nadie la refuta, pero tampoco se cierra.
El factor humano: quince minutos y un matasuegras
La objeción más repetida no es técnica, es de tiempo. Un forero lo cuenta con retranca:
mientras soplo un matasuegras cada mañana para tomarme un puto café mañanero de descarajamiento. Otro responde que él ese tiempo lo aprovecha para mear. La ironía no va contra nadie: es el precio del ritual.
Frente a eso, la defensa es simple: si ya usas italiana, el gesto extra es mínimo. Si usas Nespresso, el método no compite. Y si usas semiautomática, el debate no va contigo.