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Añadir romero al aceite de freír puede reducir la oxidación de las grasas y, según un análisis difundido en redes, hasta un 74% la formación de compuestos dañinos. Es una pista interesante, no una licencia para freír sin control.
Añadir romero al aceite de freír puede reducir la oxidación de las grasas y, según un análisis difundido en redes, hasta un 74% la formación de compuestos dañinos. Es una pista interesante, no una licencia para freír sin control.
El dato circula con gancho: echar romero al aceite mientras freímos reduciría de forma significativa la oxidación de las grasas y podría recortar hasta un 74% la formación de compuestos dañinos. Lo firma Sergio Ferrero en una publicación en X, y conviene leerlo con la cautela con la que se leen los porcentajes que campan solos por internet.
La afirmación tiene dos partes. La primera es que el romero frena la oxidación del aceite. La segunda, la más llamativa, es ese 74% menos de compuestos dañinos. El problema es que un porcentaje así no significa nada sin saber en qué condiciones se midió: qué aceite, a qué temperatura, cuánto romero y frente a qué se compara.
El romero contiene compuestos antioxidantes que, en teoría, frenan el deterioro de las grasas sometidas al calor. Esa idea encaja con lo que ya se sabe de las especias ricas en polifenoles. Pero de ahí a que espolvorear una ramita convierta una fritura en una comida saludable hay un trecho.
Ningún truco sustituye a lo básico: no pasar de 180 ºC, no reutilizar el aceite muchas veces y escurrir bien lo frito. El romero puede ayudar, pero no compensa un aceite quemado. Si tienes dudas sobre tu alimentación, consulta con un profesional sanitario.
Añadir romero al freír disminuye significativamente la oxidación de los aceites, y podría reducir hasta un 74% la formación de compuestos dañinos. pic.twitter.com/PYLLXLsgiX
— Sergio Ferrero Ver publicación en X