El hilo se engancha al mach tuck y al timón de profundidad
El tramo arranca con un mensaje de tres palabras que resume el estado de ánimo:
«Se dice PI LO TA». A partir de ahí el hilo se parte otra vez, pero ya no por la edad ni el género de la copiloto, sino por la física del Lear 60. Unos cuantos siguen con la coña, otros se ponen técnicos y el resto discute si el controlador hizo lo que debía.
Qué se ha sabido
La identificación del piloto al mando llega por tuit:
Jeff Gregory,
55 años, de Pensilvania, con
dos décadas de experiencia según quienes le conocían. Hamtel pega el mensaje de Evan Kilgore con la foto y el dato. En el mismo hilo, otro tuit de Tony Plohetski lista a las familias de las víctimas y sus fotos. También se cuelga el audio donde, en el minuto
1:31, se oye al piloto rezar:
«Santificado sea tu nombre».
Jardinero Fiel recupera el relato de otro forero sobre el posible accidente: por la radio y por el vídeo del impacto, con los motores a mucha potencia y el avión en picado,
«podría ser perfectamente un Mach tuck», aunque también un mach buffet confundido con turbulencia. Glokta aporta un fotograma donde parece que el avión va
sin estabilizador horizontal, aunque admite que puede ser efecto óptico. FROM HELL responde que no está claro si la pérdida del estabilizador es causa o consecuencia de la caída. core pregunta dónde habrían caído esas piezas si se desprendieron antes del impacto.
mindusky deja el dato de la investigación:
se investiga un posible desprendimiento del timón de profundidad en pleno vuelo. Botones Sacarino añade que el yunque de un cumulonimbus puede alcanzar
60.000 pies, por encima de cualquier avión comercial o jet privado.
Dónde está la bronca
El choque técnico es entre volador y los que abrazan el mach tuck. volador sostiene que
«los problemas de mach tuck se solucionaron en esta industria en los años 50» y que un Lear es, después del Concorde, de los aviones diseñados para volar más rápido. Lo que sí le preocupa es la
cola en T, propensa a pérdidas profundas, y avisa de que cargar hielo y entrar en pérdida profunda con esa configuración puede acabar como el MD de Swiftair. Hamtel le responde que él también había leído lo del mach tuck en flightradar y las comunicaciones, y volador le contesta que ya le había respondido a otro forero. La discusión se queda ahí, sin cerrarse.
La otra bronca es por el controlador. Decipher suelta que
«el controlador es tan inútil que parece del 112». Hamtel le corrige:
«No. El controlador hace su trabajo. Le da todo el espacio aéreo a voluntad por si logran salir de la perdida», y añade que en la segunda comunicación todos sabían que estaban muertos y se oye al piloto rezar. La torre no pilota, pero el reproche queda flotando.
En el plano personal, javac se extraña de caer
9.000 metros en un minuto y volador le contesta que no es tan raro, que no es normal pero hay casos. etsai describe el final sin dolor: los cuerpos se desintegraron antes de que el cerebro recibiera impulsos. Maradono pregunta si el avión habría explotado igual de haber caído al mar y jolu responde que habrían entrado limpiamente y quizá con alguna oportunidad de salir buceando. Yarará Guazú se fija en que los cables de electricidad no se cortaron.
Qué cambia respecto a antes
La bronca por la edad y el género de la copiloto pierde fuelle en este tramo. Siguen los chistes de Cipote descapullao, Carajote o Rigreor, pero el peso se desplaza a la investigación técnica: el
timón de profundidad, el
estabilizador horizontal y el
mach tuck copan las páginas. Aparece la identidad del piloto al mando y el rezo en el audio. La pregunta sobre el controlador se reabre y se cierra en dos mensajes. Lo que no se mueve es la investigación: sigue abierta y nada de esto está confirmado.