Arabia Saudí corta el crudo a Europa y enciende la alarma de los 3€/litro
Un ataque con drones ha dejado fuera de servicio el oleoducto Este-Oeste de Aramco, con capacidad para mover
7 millones de barriles diarios. La infraestructura quedará inutilizada entre
3 y 5 semanas, según las estimaciones que manejan los operadores. Arabia Saudí ha comunicado que no suministrará crudo a las refinerías europeas el próximo mes. El precio del barril repunta y en las gasolineras de Francia ya se ven desabastecimientos. La pregunta que sobrevuela el mercado es si España puede acabar pagando la gasolina o el
diésel por encima de los 3 euros.
¿Qué ha pasado con el oleoducto saudí?
El ataque con drones contra la infraestructura operada por Aramco ha obligado a cerrar temporalmente el oleoducto Este-Oeste, la arteria que permite a Arabia Saudí exportar crudo sin depender del estrecho de Ormuz. La capacidad de la instalación —
7 millones de barriles diarios— la convierte en pieza clave del suministro global. El anuncio de que no se entregará crudo a las refinerías europeas el mes que viene ha caído como una losa en un mercado ya tensionado.
Las primeras estimaciones hablan de
entre 3 y 5 semanas de inactividad. Pero hay análisis más pesimistas: si hay que reponer estaciones de bombeo con equipos traídos de Estados Unidos, montarlos in situ y probarlos, el calendario se puede estirar hasta
cuatro meses. Eso llevaría la normalización a finales de enero, justo antes del Ramadán, que comienza el 7 de febrero. Si no está listo para entonces, un mes más.
¿Por qué se dispara el precio si España no compra a Arabia Saudí?
España importa el
98% del petróleo que consume, pero no directamente de Arabia Saudí. Los proveedores habituales son Estados Unidos, Brasil, México y Nigeria. El problema no es el origen, sino el precio global: si el crudo saudí desaparece del mercado europeo, el resto de compradores —China, Japón, Corea del Sur— tirarán de los mismos suministradores que usa España. La oferta se estrecha y el precio sube para todos.
El argumento de que «da igual de dónde venga, total, siempre echo 20 euros» se estrella contra la evidencia. El petróleo es un mercado global: cuando falta en un punto, el encarecimiento se propaga. Las gasolineras francesas ya están sufriendo desabastecimiento, y en Estados Unidos los precios en surtidor alcanzan máximos que dificultan incluso actualizar los paneles. La escalada no es una predicción catastrofista: es lo que muestran los datos disponibles.
¿Hay riesgo real de desabastecimiento en España?
De momento no hay señales de racionamiento en España, pero el temor está instalado. En Francia ya se han visto estaciones de servicio sin combustible, y en Estados Unidos los precios en surtidor baten récords. El Gobierno español ha apelado al «escudo social» para proteger a los ciudadanos, aunque los críticos señalan que activarlo exigiría desactivar impuestos sobre hidrocarburos que sostienen parte del gasto público. La contradicción no es menor.
El debate sobre las reservas estratégicas también planea. Si la situación se prolonga, algunos analistas apuntan a medidas como rebajar el límite de velocidad en autovía de 120 a 110 km/h para reducir consumo. No es una novedad: ya se hizo en el pasado. La pregunta es si el Gobierno recurrirá a ese tipo de parches o si habrá que esperar a que el mercado se ajuste por sí solo.
¿Qué papel juegan Estados Unidos y el petrodólar?
Estados Unidos es ya el mayor proveedor de petróleo a España, pero su producción depende del fracking, con pozos que se agotan en meses y un crudo ultraligero que necesita mezclarse con petróleo pesado para ser procesable. Por eso Washington ha puesto el foco en Venezuela, con las mayores reservas de crudo pesado del planeta. La combinación de ambos permite mantener el suministro, pero solo por una o dos décadas, según los cálculos que circulan.
El trasfondo geopolítico es ineludible. Algunos análisis sostienen que estamos ante el principio del fin del petrodólar y la transición hacia otro sistema monetario. La guerra en Irán, el control de los estrechos de Ormuz y Mandeb, y los ataques hutíes contra Riad dibujan un tablero donde Europa es comparsa necesaria. La dependencia energética europea no es un accidente: es una posición que se ha ido construyendo durante décadas.
¿Se puede evitar pagar 3 euros por litro?
La respuesta corta es que nadie lo sabe. El precio final depende de cuánto dure la interrupción del oleoducto, de la capacidad de otros productores para cubrir el hueco y de la velocidad con que se normalice el suministro. Los escenarios más optimistas hablan de semanas; los más pesimistas, de meses. En medio, el consumidor español se enfrenta a una factura energética que ya venía tensionada por la electricidad y el gas.
La ironía es que mientras se discute si la gasolina llegará a 3 euros, el foco mediático se desvía hacia debates identitarios y culturales. La realidad es tozuda: el petróleo mueve la economía, y cuando falta, se nota en el bolsillo. La pregunta no es si subirá, sino cuánto y hasta cuándo. Y eso, hoy, sigue sin respuesta.
Datos clave del asunto
- Oleoducto Este-Oeste: 7 millones de barriles diarios de capacidad, inutilizado entre 3 y 5 semanas.
- España importa el 98% del petróleo que consume.
- Proveedores habituales de España: Estados Unidos, Brasil, México y Nigeria.
- Francia ya sufre desabastecimiento en gasolineras.
- El Ramadán comienza el 7 de febrero, fecha límite para la normalización según algunos análisis.