El trabajo es solo para pagar facturas, el que se crea otra cosa, antes o después se llevará un golpe de realidad, y puede que lo pague caro.
En el trabajo no hay amigos, son compañeros de trabajo, pero no amigos, y esto es algo que hay que tener muy claro desde que se empieza a trabajar, y los compañeros puede que a veces sean tus peores enemigos, por envidia, por ascensos, por no reír las gracias, por esto o lo otro, y esos compañeros te pueden echar de una u otra manera de un trabajo y, como te quedes sin trabajo a determinadas edades, eso puede ser un drama personal, con embargos hipotecarios, divorcios, niños pequeños que hay que alimentar, etc.
Así que cuidadito con creerse que una empresa es una familia, y que los que te rodean son gente que no te va a traicionar, porque sí que pueden hacerlo y, cuando te echen, lo mismo hasta lo celebran.
Lo mejor es terminar de estudiar, tirarse un par de años preparando unas oposiciones y trabajar para el estado; la privada es muy dura para alguien normal y un paraíso para la gente tóxica, orate y gente mala en general, y si no estás dentro de ese grupo, y eres una persona normal, la vas a pasar mal, y eso si no termina con una depresión o fuera del mercado laboral a los cuarenta y tantos, con la vida arruinada y viviendo con los padres.
Y hablo de los compañeros; las empresas lo único que quieren es usarte y, cuando ya no les sirves, te echan y a veces lo hacen de formas muy rastreras, para ahorrarse una indemnización por despido, usando a veces estratagemas rastreras a más no poder, como acusarte de robar, poner a los compañeros en tu contra, cambiarte de puestos y de turno para que no des pie con bola y puedan acusarte de bajo rendimiento y mil perrerías que a muchos los lleva a depresiones, suicidios, problemas de salud física relacionados con el estrés, etc.
Lo dicho, la privada es muy dura para la gente normal.