La gente, cuando necesita desesperadamente, busca fórmulas alternativas. Los intermediarios en estas cooperativas surgirán como setas. Habrá quien monte negocietes.
En el momento en que tres familias se vean en la calle por no encontrar alquiler de habitaciones, estudiarán la forma de comprar entre todos un piso. Además de otras formas de sortear la ley.
Por ejemplo, si yo vendo habitaciones "a plazos", el pago mensual no es un alquiler, y por lo tanto, no estoy sujeto al decreto del Felón. Si alguien no paga la cuota, lo desalojo, no por inquiokupa, sino por impago de la cuota de compra-venta.
El problema de los partidarios de la izquierda es que nunca pensáis que los actores económicos van a reaccionar ante vuestras legislaciones intervencionistas. Pero es que el mercado es precisamente eso, la reacción ante las circunstancias, sean las que sean.
Tú puedes prohibir vender cigarrillos por debajo de 20 euros la cajetilla, pero no puedes impedir que surja un mercado alternativo que las venda a un precio razonable.