Singapur es el caso que remata el argumento, y encima sin pobreza que sirva de excusa.
TFR de 0,97. Por debajo de Hong Kong, y con el PIB per cápita más alto de Asia. No es miseria, no es falta de subsidios, no es falta de vivienda pública: es que la vivienda pública HDB está atada al matrimonio, y aun así la gente no se casa hasta los 32. Ahí tienes las patas:
- HDB: pisos baratos pero solo para casados. Soltero no compra piso. Y casarse tarde = descendientes tarde = uno o ninguno.
- Coste real de crianza: guardería, tutorías, colegio elite. El kiasu ese de que el niño tiene que ser top para competir. Eso no lo cubre ningún bonus.
- Dos sueldos y horario de banca: 60 horas semanales. Cuando llegas a casa no te apetece fabricar mano de obra.
- Baby bonus desde 2001, deducciones, guarderías subvencionadas, permisos pagados. Setenta y una política pronatalista distinta y la tasa sigue cayendo.
Y lo importante: la inmi gración que sí entra (bangladeshíes, malayos, chinos continentales) es de paso y a currar. No vienen a asentar familia, vienen a hacer caja y volver. Igualito que Hong Kong.
El patrón es siempre el mismo: donde la vivienda manda, donde los dos sueldos son obligatorios y donde criar un crío decente cuesta una fortuna, la natalidad se hunde. Da igual que el Estado sea un chiringuito subvencionado o un milagro liberal de primer nivel. Es el incentivo, no el discurso.
Y nada de lo que enchufes por arriba mueve la aguja si por abajo la vivienda te come el sueldo. Singapur lo demuestra mejor que nadie porque tiene todo lo que los natalistas piden: dinero, subsidios, eficiencia... y un 0,97.
Al loro con el detalle: los que de verdad suben la tasa en Singapur son los malayos, con menor renta y más religión. Lo mismo que te decía de Argentina, pero al revés.