Hay una cosa bastante divertida en toda esta euforia de «Sánchez está acabado», el PSOE se hunde, «Feijóo ya puede ir midiendo las cortinas de Moncloa» y demás celebraciones anticipadas: se está mirando el porcentaje del PSOE como si todo lo que existe a su izquierda hubiese desaparecido del mapa.
Pues no.
El último 40dB da al PSOE un 27,4%, a Sumar un 5,6% y a Podemos un 2,7%. Eso significa que esas tres fuerzas suman un 35,7% del voto. El PP está en el 31,6%. Es decir, como simple ejercicio matemático, si todo el voto estatal situado entre PSOE, Sumar y Podemos terminase concentrándose en una sola candidatura, esa candidatura no estaría en el 27%. Estaría rozando el 36%.
Y esto importa bastante más de lo que parece porque España no tiene una circunscripción nacional en la que se meten todos los votos en una batidora y se reparten 350 fruta proporcionalmente. Aquí los escaños se reparten provincia por provincia y muchas provincias eligen tres, cuatro o cinco fruta. Ahí tener un 5% desperdigado por todo el país puede valer prácticamente nada, mientras que meter esos mismos votos dentro de una candidatura que ya tiene un 25%, 30% o 35% puede hacer que el último fruta de una provincia cambie de manos.
Por eso sumar porcentajes no permite calcular directamente los escaños, pero tampoco tiene sentido hacer la operación contraria y fingir que PSOE 27%, Sumar 6% y Podemos 3% son tres mundos independientes que jamás pueden recomponerse electoralmente.
La diferencia entre tener tres papeletas compitiendo por el mismo espacio político y tener una candidatura con el 35,7% no es cosmética. En provincias pequeñas puede significar que votos que hoy no producen ningún fruta entren directamente en la pelea por el segundo, tercero o cuarto escaño.
Y ahí es donde algunos análisis sobre el «hundimiento definitivo» del PSOE se vuelven bastante menos espectaculares cuando se saca la calculadora.
Porque el problema del PSOE no es que todo el electorado que sostenía a la izquierda haya desaparecido. Una parte importante sigue ahí, pero fragmentada. La pregunta electoral realmente interesante no es únicamente cuánto marca hoy el PSOE. Es cuánto de Sumar y Podemos terminaría regresando al PSOE si el votante percibiese que la alternativa real es un gobierno PP-Vox.
Con la fotografía de hoy, la operación máxima sería bastante clara:
PSOE 27,4 + Sumar 5,6 + Podemos 2,7 = 35,7%.
No aparecen nueve puntos por generación espontánea. No vienen de Marte. Son votos que ya están dentro de ese espacio electoral.
Naturalmente, asumir que el PSOE absorbería el 100% es una hipótesis extrema. Habrá votantes de Podemos que antes se quedan en casa que votar a Sánchez, otros que buscarían una candidatura alternativa y otros que sí terminarían haciendo voto útil. Exactamente por eso esto es un escenario y no una predicción.
Pero basta con que la transferencia fuese parcial para que las cuentas empezasen a cambiar. Si el PSOE recuperase la mitad del voto que ahora aparece en Sumar y Podemos, añadiría aproximadamente 4,15 puntos y pasaría del 27,4% a alrededor del 31,6%. Si absorbiese tres cuartas partes, se iría aproximadamente al 33,6%. Con absorción completa llegaría al citado 35,7%.
Y aquí está la parte que se suele esconder debajo de la alfombra cuando sólo se publica el numerito grande de cada partido: el sistema electoral español premia la concentración territorial y penaliza determinados votos dispersos. Por eso la suma en fruta de PSOE + Sumar + Podemos separados no tiene por qué ser idéntica a los fruta que produciría exactamente el mismo número de votos reunidos en una sola lista.
Ahora bien, tampoco hay que hacerse trampas al solitario. El mismo 40dB coloca actualmente al conjunto PP, Vox y SALF alrededor del 52%, mientras PSOE, Sumar y Podemos suman un 35,7%. La derecha mantiene por tanto una ventaja enorme en la fotografía actual. PERO LA DERECHA se puede desinflar como ya ha pasado antes y terminar derrotada por la izquierda en frente popular 2.0.
Así que no, coger ese 35,7% y anunciar 176 fruta sería una patidifusez.
Pero coger únicamente el 27,4% del PSOE y proclamar que todo está liquidado también lo es.
La batalla interesante está precisamente en esos ocho puntos largos que ahora viven entre Sumar y Podemos. Si se quedan donde están, si se abstienen o si terminan concentrándose en el PSOE pueden producir tres escenarios parlamentarios bastante diferentes.
Por eso antes de descorchar el champán conviene hacer algo revolucionario en la política española:
sumar.
Pues no.
El último 40dB da al PSOE un 27,4%, a Sumar un 5,6% y a Podemos un 2,7%. Eso significa que esas tres fuerzas suman un 35,7% del voto. El PP está en el 31,6%. Es decir, como simple ejercicio matemático, si todo el voto estatal situado entre PSOE, Sumar y Podemos terminase concentrándose en una sola candidatura, esa candidatura no estaría en el 27%. Estaría rozando el 36%.
Y esto importa bastante más de lo que parece porque España no tiene una circunscripción nacional en la que se meten todos los votos en una batidora y se reparten 350 fruta proporcionalmente. Aquí los escaños se reparten provincia por provincia y muchas provincias eligen tres, cuatro o cinco fruta. Ahí tener un 5% desperdigado por todo el país puede valer prácticamente nada, mientras que meter esos mismos votos dentro de una candidatura que ya tiene un 25%, 30% o 35% puede hacer que el último fruta de una provincia cambie de manos.
Por eso sumar porcentajes no permite calcular directamente los escaños, pero tampoco tiene sentido hacer la operación contraria y fingir que PSOE 27%, Sumar 6% y Podemos 3% son tres mundos independientes que jamás pueden recomponerse electoralmente.
La diferencia entre tener tres papeletas compitiendo por el mismo espacio político y tener una candidatura con el 35,7% no es cosmética. En provincias pequeñas puede significar que votos que hoy no producen ningún fruta entren directamente en la pelea por el segundo, tercero o cuarto escaño.
Y ahí es donde algunos análisis sobre el «hundimiento definitivo» del PSOE se vuelven bastante menos espectaculares cuando se saca la calculadora.
Porque el problema del PSOE no es que todo el electorado que sostenía a la izquierda haya desaparecido. Una parte importante sigue ahí, pero fragmentada. La pregunta electoral realmente interesante no es únicamente cuánto marca hoy el PSOE. Es cuánto de Sumar y Podemos terminaría regresando al PSOE si el votante percibiese que la alternativa real es un gobierno PP-Vox.
Con la fotografía de hoy, la operación máxima sería bastante clara:
PSOE 27,4 + Sumar 5,6 + Podemos 2,7 = 35,7%.
No aparecen nueve puntos por generación espontánea. No vienen de Marte. Son votos que ya están dentro de ese espacio electoral.
Naturalmente, asumir que el PSOE absorbería el 100% es una hipótesis extrema. Habrá votantes de Podemos que antes se quedan en casa que votar a Sánchez, otros que buscarían una candidatura alternativa y otros que sí terminarían haciendo voto útil. Exactamente por eso esto es un escenario y no una predicción.
Pero basta con que la transferencia fuese parcial para que las cuentas empezasen a cambiar. Si el PSOE recuperase la mitad del voto que ahora aparece en Sumar y Podemos, añadiría aproximadamente 4,15 puntos y pasaría del 27,4% a alrededor del 31,6%. Si absorbiese tres cuartas partes, se iría aproximadamente al 33,6%. Con absorción completa llegaría al citado 35,7%.
Y aquí está la parte que se suele esconder debajo de la alfombra cuando sólo se publica el numerito grande de cada partido: el sistema electoral español premia la concentración territorial y penaliza determinados votos dispersos. Por eso la suma en fruta de PSOE + Sumar + Podemos separados no tiene por qué ser idéntica a los fruta que produciría exactamente el mismo número de votos reunidos en una sola lista.
Ahora bien, tampoco hay que hacerse trampas al solitario. El mismo 40dB coloca actualmente al conjunto PP, Vox y SALF alrededor del 52%, mientras PSOE, Sumar y Podemos suman un 35,7%. La derecha mantiene por tanto una ventaja enorme en la fotografía actual. PERO LA DERECHA se puede desinflar como ya ha pasado antes y terminar derrotada por la izquierda en frente popular 2.0.
Así que no, coger ese 35,7% y anunciar 176 fruta sería una patidifusez.
Pero coger únicamente el 27,4% del PSOE y proclamar que todo está liquidado también lo es.
La batalla interesante está precisamente en esos ocho puntos largos que ahora viven entre Sumar y Podemos. Si se quedan donde están, si se abstienen o si terminan concentrándose en el PSOE pueden producir tres escenarios parlamentarios bastante diferentes.
Por eso antes de descorchar el champán conviene hacer algo revolucionario en la política española:
sumar.
