En primer lugar ¿la conciencia de quién? Yo estoy hablando de los tiempos de mis padres. Cuando me tocó a mí firmar hipoteca (año 2005, punto álgido del boom inmobiliario) la situación era bastante parecida a la actual, yo todavía estaba con mi primer trabajo, ganaba muy poco, y la que entonces era mi novia ganaba aún menos que yo. Y pude hacerlo y sobreviví, sin quejarme tanto como se hace ahora. Y sobreviví a la crisis de 2007, y a la de 2012. Así que a mí poco me vas a explicar de lo que es estar con dificultades para el acceso a la vivienda y salarios precarios.
En segundo lugar estás comparando cantidades de dinero que no son comparables. Dado que es muy complicado manejar todas las variables implicadas, vamos a usar una métrica más simple: los años de sueldo para pagar una vivienda. Se supone que en los años 80 el precio de la vivienda suponía alrededor de 3.5 años de salario, frente a los 7.5 años de salario en promedio de ahora. Pero, como he dicho antes, tú ahora cuando acabes de pagar tu hipoteca habrás pagado unas 2.2 veces el precio de la vivienda, mientras que tus padres/abuelos hubieran pagado probablemente entre 4 y 5 veces su precio (vamos a dejarlo en 4.5), que si lo traducimos a "años de salario" sera 15.75 años de salario de tus padres/abuelos frente a 16.5 actuales. Es decir, sí, es algo más, pero no es una barbaridad (alrededor de un 5%).
Nuestros padres (tus abuelos, calculo) lo tuvieron relativamente más fácil para acceder al mercado inmobiliario porque el ahorro para la entrada era más fácil (los alquileres sí eran más bajos, considerablemente), y conseguir el primer 20%, antes de la hipoteca, sí era más sencillo. Pero te aseguro que después de firmar la hipoteca, el esfuerzo que pasó la generación anterior a la mía, y vuestra generación, es muy parecido, y muy parecido al que pasé yo en su momento. La principal ventaja que podrían obtener tus padres/abuelos era apretándose el cinturón para amortizar anticipadamente (truco que hemos usado todos los que hemos tenido hipoteca, en realidad). Y ahí el problema que tienes es cuánto te puedes apretar el cinturón... pero eso es mucho más difícil de medir.
Pero ánimo, hombre, que tras la crisis de 2007 yo recuerdo haber tenido que pagar TODO mi salario y vivir sólo con el de mi mujer de entonces, y aún así, se vive. Eso sí, durante unos años, las vacaciones fueron al pueblo a la casa de la familia... y en mi caso no fue tan grave porque aunque el piso perdió mucho valor, nunca llegó a quedar por debajo del valor hipotecado, con lo que estaba relativamente tranquilo, pero hubo muchos que no tuvieron tanta suerte. La verdad es que cuando uno mira atrás comprende que algunos errores que cometió se los debería haber ahorrado...